COMENTARIO

¿Debería de ser obligatoria la vacunación contra la COVID-19 en candidatos a trasplante?

Dra. Armelle Pérez-Cortés Villalobos

Conflictos de interés

9 de febrero de 2022

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El hacer obligatorio estar vacunado contra la COVID-19 se ha propuesto en diferentes contextos. Las vacunas disminuyen significativamente el riesgo de hospitalización y muerte por COVID-19, los receptores de trasplante se han descrito como una población susceptible que tiene un riesgo elevado de morbimortalidad secundario a esta infección y la vacunación antes del trasplante ofrece la mejor oportunidad de desarrollar inmunidad.[1] Sin embargo, en este momento nos estamos enfrentando a un mayor número de individuos que rechazan ser vacunados contra la COVID-19 por razones filosóficas, objeciones religiosas o creencias personales de que las vacunas son innecesarias o no son seguras.

La vacunación obligatoria de candidatos a trasplante puede ser éticamente justificable, al menos un hospital en Estados Unidos se negó a realizar un trasplante de hígado en un candidato que rechazó la vacunación contra la COVID-19, finalmente se requiere una política clara acerca de que postura deberían de tener los centros de trasplante para los pacientes que rechazan ser vacunados, aunque recordemos que la vacunación a candidatos a trasplante es universalmente recomendada.[2,3] A continuación, enumeraré los diferentes argumentos a favor y en contra de hacer la vacunación contra COVID-19 obligatoria a candidatos de trasplante.

Argumentos que apoyan negar el trasplante de órgano sólido cuando los candidatos rechazan la vacunación

Algunos de los argumentos utilizados que apoyan el negar el trasplante si el paciente rechaza la vacunación, es que se respeta el principio de beneficencia, ya que la vacunación disminuye el riesgo de cursar con una enfermedad grave, al vacunarse se está protegiendo de complicaciones derivadas de la COVID-19 tanto al paciente como al injerto.

Asimismo, la vacunación ofrece protección al resto del entorno del paciente incluyendo otros sujetos trasplantados y personal de salud, evitando tener brotes intrahospitalarios de COVID-19, los cuales pueden causar incluso cese de las actividades de trasplante.

Algunos grupos de trasplante afirman que no enlistar a trasplante a pacientes que rechazan la vacunación es justo, ya que los órganos son un recurso escaso y poner limites a la libertad de elección (autonomía) se puede justificar para optimizar la utilización de órganos adecuadamente ya que los pacientes vacunados tienen potencialmente un perfil de riesgo menor a COVID-19 que un paciente no vacunado.

También la Organ Procurement and Transplantation Network (OPTN), recomienda que la asignación de órganos debe de ser basado en la utilidad y maximizando el beneficio del trasplante al mayor número de personas con una distribución justa de los recursos y tomando en consideración para enlistar a un candidato, la adherencia a tratamientos recomendados específicamente en casos de "incumplimiento grave, constante y documentado", por lo que rechazar la vacunación podría ser una fuerte consideración para negar ser trasplantado.[4]

Argumentos que se oponen a negar el trasplante de órgano sólido cuando los candidatos rechazan la vacunación

Algunos grupos consideran que negar el trasplante a un sujeto que rechaza la vacunación cruza los límites morales, cuestionan si verdaderamente se están respetando el principio de no maleficencia, ya que la imposibilidad de ser trasplantado puede causar un daño inmediato, severo e irreversible al paciente que se niegue a ser vacunado.

Además, se podría implicar el principio de autonomía del paciente ya que el que un paciente sea vacunado obligatoriamente puede tener implicaciones en la relación médico paciente y en la percepción pública hacia la vacunación.

Igualmente, desde la perspectiva del principio de justicia existen grupos minoritarios que, por razones religiosas, culturales o simplemente por falta de acceso a la vacunación no han sido vacunados, el exigir que deban de estar vacunados para poder trasplantarlos podrían magnificar las desigualdades que ya existen a algunas poblaciones minoritarias.

Por otro lado, es importante recordar que en este momento predomina la variante ómicron alrededor del mundo, la cual se ha asociado con menor gravedad de la COVID-19, actualmente continúa en estudio si esto ocurre en sujetos trasplantados, pero de ser así, la llegada de ómicron atenuaría los beneficios de hacer obligatoria la vacunación para ser trasplantado.

Punto clínico

Todas estas consideraciones se deben de tomar en cuenta para definir una postura acerca de la necesidad de hacer obligatoria la vacunación contra la COVID-19 en candidatos a trasplante de órgano, recordando que nuestro deber es proteger los principios de justicia, autonomía y beneficencia.

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