Identificados los factores de riesgo para COVID-19 en la esclerosis múltiple

Erik Greb

Conflictos de interés

8 de febrero de 2022

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Una edad más joven, comorbilidades y sexo femenino son factores asociados a un mayor riesgo de COVID-19 en pacientes con esclerosis múltiple, señala una nueva investigación.[1]

En un estudio de casos y controles que incluyó a 2.337 pacientes con esclerosis múltiple, el odds ratio (OR) para el riesgo de infección por el SARS-CoV-2 en los pacientes con comorbilidades fue de 1,69 frente a quienes no tenían comorbilidades.

Los investigadores también examinaron la relación entre el tratamiento y el riesgo de infección.

Dra. Maria Trojano

"En la elección de la estrategia de tratamiento en general y en particular durante la pandemia de COVID-19, se debe tener en cuenta el posible aumento del riesgo de infecciones asociado al efecto acumulativo de la secuenciación del tratamiento modificador de la enfermedad sobre el sistema inmunitario", comentó a Medscape Noticias Médicas la Dra. Maria Trojano, investigadora y profesora de neurología de la Università degli studi di Bari Aldo Moro en Bari, Italia.

Los hallazgos fueron publicados en versión electrónica el 19 de enero en Neurology: Neuroimmunology & Neuroinflammation.

Datos de registro

Tras la aparición del SARS-CoV-2 a principios de 2020, los investigadores empezaron a evaluar el riesgo que representaba el virus para los pacientes en inmunoterapia.

Hubo iniciativas nacionales e internacionales para recopilar datos e identificar los factores de riesgo asociados con la gravedad de la COVID-19 en pacientes con esclerosis múltiple. Sin embargo, no se habían evaluado los factores de riesgo de la infección en la enfermedad.

La Dra. Trojano y sus colaboradores realizaron un estudio de casos y controles utilizando datos longitudinales y prospectivos del Italian Multiple Sclerosis Register (IMSR). Su objetivo era identificar los factores asociados al riesgo y la gravedad de la COVID-19.

Los datos del IMSR incluyen el diagnóstico de COVID-19, la fecha y la gravedad de la infección y la fecha de resolución o fallecimiento. La gravedad de la COVID-19 se clasificó de acuerdo con el criterio de los neurólogos. A finales de diciembre de 2020 también se recolectaron en el IMSR los datos sobre el estado de vacunación.

Asimismo, se incluyeron datos sobre alergias, enfermedades autoinmunitarias, enfermedades cardiovasculares, epilepsia, cefalea, tumores, trastornos psiquiátricos y disfunciones tiroideas.

Entre los participantes se encontraban 779 pacientes con esclerosis múltiple e infección confirmada por COVID-19, así como 1.558 pacientes con esclerosis múltiple pero sin COVID-19 que se vincularon al primer grupo por medio de un emparejamiento de puntuación de propensión.

Los individuos que recibieron la vacuna contra el COVID-19 y no se infectaron fueron excluidos del análisis.

Mayor riesgo con natalizumab

La mediana de edad fue de 42,4 años en el grupo de casos frente a 46,9 años en el grupo de control (p < 0,0001). Además, la prevalencia de comorbilidades fue de 8,22% frente a 5,26%, respectivamente, (p = 0,0054) y el 70% frente al 64% eran mujeres (p = 0,0066).

En los tres modelos primarios de regresión logística que calcularon los investigadores, las comorbilidades y el sexo femenino se asociaron significativamente con un mayor riesgo de infección por COVID-19. Los odds ratios para el riesgo de COVID-19 fue de 1,69 (p = 0,004) entre los que tenían comorbilidades frente a los que no y fue de 1,25 (p = 0,002) para las mujeres frente a los hombres.

La edad se asoció con un menor riesgo de COVID-19 y cada año de edad adicional se relacionó con una disminución del riesgo de infección, que fluctuó de 10% a 11%.

Natalizumab se relacionó con un riesgo significativamente mayor de desarrollar COVID-19 frente a otros tratamientos modificadores de la enfermedad (OR: 2,38). Además los pacientes que cambiaron de tratamiento modificador de la enfermedad de eficacia moderada a alta tenían un mayor riesgo de COVID-19 (OR: 1,57) que aquellos sin tratamiento y que los que solo habían recibido tratamiento modificador de la enfermedad de primera línea.

Asimismo, recibir el tratamiento en el hospital se asoció con un riesgo significativamente mayor de COVID-19, en comparación con la autoadministración en casa (OR: 1,65).

La edad avanzada (p = 0 ,0004) y tener esclerosis múltiple progresiva (p = 0,0067) fueron los factores de riesgo más significativos para una evolución grave de la COVID-19. Sin embargo, el tratamiento con interferón beta (p = 0,0476) y el hecho de permanecer sin tratamiento (p = 0,0356) se asociaron con menos riesgo de infección.

Impacto a largo plazo en la función inmunitaria

"El riesgo de contraer COVID-19 en pacientes con esclerosis múltiple puede estar más relacionado con el efecto acumulativo de secuencias de larga duración de tratamiento con diferentes inmunoterapéuticos que con el tipo del último tratamiento administrado", destacó la Dra. Trojano.

Una estrategia de tratamiento escalonado, que implica el uso de múltiples tratamientos modificadores de la enfermedad diferentes, puede modificar crónicamente el sistema inmunitario y aumentar la susceptibilidad a la infección, señaló.

"De hecho, algunos tratamientos modificadores de la enfermedad se asocian con efectos duraderos en el sistema inmunitario, los que pueden combinarse con los efectos de tratamientos posteriores", dijo.

La Dra. Trojano señaló que el aparente aumento del riesgo asociado al tratamiento intrahospitalario también tiene posibles implicaciones para la práctica.

"Hay que prestar más atención a la seguridad de los entornos interiores, como las salas de espera de los hospitales", indicó.

La ampliación del uso de la telemedicina también podría ayudar a reducir el riesgo de COVID-19, añadió.

"Deberían evaluarse vías de administración alternativas para algunos fármacos que actualmente requieren una mayor frecuencia de asistencia hospitalaria", destacó la Dra. Trojano.

"Mayor actividad, mayor exposición"

El Dr. Anthony T. Reder, profesor de neurología de la University of Chicago, en Illinois, Estados Unidos, comentó los resultados para Medscape Noticias Médicas, señalando que los investigadores son eminentes y elogiando la calidad del análisis.

La disponibilidad de una base de datos nacional de pacientes con esclerosis múltiple, de la que carece Estados Unidos, es un punto fuerte de este estudio, señaló el Dr. Reder, que no participó en la investigación.

Dr. Anthony Reder

Sin embargo, también señaló algunas limitaciones, como el uso de la equiparación por puntuación de propensión. Aunque aumenta la confianza en los resultados, a veces se pierden posibles fuentes de sesgo durante ese proceso. Tampoco se describieron en detalle las afecciones coexistentes examinadas en el análisis.

"Todos los factores de riesgo apuntan a una mayor actividad y exposición", dijo el Dr. Reder. El hallazgo de que las mujeres eran más propensas a infectarse con el SARS-CoV-2 no significa que sean físicamente más susceptibles.

"No es una situación controlada. Estas mujeres ambulatorias bastante sanas a pesar de su esclerosis múltiple están teniendo una mayor exposición social a la COVID-19", comentó.

El Dr. Reder señaló que un hallazgo sorprendente fue que solo 0,6% de los pacientes con COVID-19 tuvo una crisis de esclerosis múltiple durante su infección.

"Eso es extraño, porque las infecciones víricas en general están asociadas a brotes de esclerosis múltiple; o COVID-19 es diferente o bien el hecho de recibir estos tratamientos impide esa activación de la esclerosis múltiple inducida por el virus", agregó el especialista.

Además, el riesgo de infección en el entorno sanitario que mencionan los investigadores es más teórico que real, señaló.

Para entrar en su centro de infusión, "el paciente debe estar afebril y no tener una exposición reciente a la COVID-19. Creo que nunca hemos tenido a nadie que se haya contagiado de COVID-19 en nuestro centro de infusión", finalizó el Dr. Reder.

El estudio fue realizado sin financiación externa. La Dra. Trojano ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente, pero señaló que ha recibido remuneración de Biogen, Merck, Novartis y otras empresas farmacéuticas que producen fármacos para tratar la esclerosis múltiple. El Dr. Reder ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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