La depresión se asocia con un riesgo duplicado de fibrilación auricular de inicio reciente

Michael Vlessides

Conflictos de interés

27 de enero de 2022

La depresión se asocia con un aumento significativo de la incidencia acumulada y el riesgo de fibrilación auricular, sugiere una nueva investigación.[1]

En un estudio de cohorte de más de cinco millones de adultos, la incidencia acumulada de fibrilación auricular de inicio reciente se duplicó para aquellos con depresión frente a los que no la tenían: 4,37 frente a 1,86 por 1.000 personas-año, respectivamente.

El análisis ajustado también mostró que la depresión estaba asociada con un aumento de 25% en el riesgo de fibrilación auricular de inicio reciente.

En general los resultados sugieren "la necesidad de un cribado adecuado de fibrilación auricular en personas con depresión", escribieron el Dr. Yun Gi Kim, de la División de Cardiología y del Departamento de Medicina Interna del Korea University College of Medicine y el Korea University Anam Hospital, en Seúl, República de Corea, y sus colaboradores. Agregaron que esto es particularmente importante para las personas más jóvenes y las mujeres.

Los hallazgos se publicaron en versión electrónica el 4 de enero en JAMA Network Open.

¿El estrés psicológico es culpable?

Aunque la fibrilación auricular puede afectar profundamente la calidad de vida de los pacientes y aumenta sustancialmente la incidencia de eventos cardiacos importantes, pocas investigaciones intentan identificar los factores de riesgo, señalaron los investigadores.

Sin embargo, es posible que el estrés psicológico agrave o induzca taquiarritmias a través de la activación del tono simpático. De hecho, investigaciones anteriores mostraron un vínculo entre la depresión y una mayor actividad simpática.[2]

Además, aunque estudios previos han establecido un vínculo entre la depresión y un mayor riesgo de eventos cardiovasculares en pacientes con infarto de miocardio, todavía no se ha establecido ninguna asociación potencial entre la depresión y el riesgo de fibrilación auricular de nueva aparición, escribieron los investigadores.[3]

"La depresión es una enfermedad que se puede controlar, por lo que la evaluación de la asociación entre depresión y fibrilación auricular es importante desde la perspectiva de la salud pública", añadieron.

Como parte del estudio de cohortes, los investigadores buscaron en la base de datos del Servicio Nacional de Seguros de Salud de Corea todas las personas que se sometieron a un chequeo médico en 2009. Se excluyó a los pacientes si tenían menos de 20 años o tenían antecedentes de cirugía de válvulas cardiacas, un diagnóstico previo de estenosis mitral, o haber sido diagnosticado con fibrilación auricular desde enero de 2002 hasta diciembre de 2008.

Los investigadores compararon el riesgo de fibrilación auricular de nueva aparición, definida como la fibrilación auricular que ocurrió entre 2009 y 2018 en personas a las que se les había diagnosticado depresión y aquellos sin este diagnóstico dentro del año posterior al control de 2009. Para el estudio, la incidencia de fibrilación auricular de nueva aparición se calculó como el número de eventos por 1.000 personas-año de seguimiento.

Riesgo dos veces mayor

El análisis final incluyó a 5’031.222 personas (edad promedio: 47 años; 55,1%: hombres). De ellos, 148.882 (3%) tenían diagnóstico de depresión en el año anterior a la revisión de 2009.

Las personas con depresión eran mayores que sus contrapartes que no tenían depresión (56,7 frente a 46,7 años) y era más probable que fueran mujeres (64,8% frente a 44,3%). Curiosamente, la hipertensión, la diabetes, la dislipidemia y la insuficiencia cardiaca fueron más frecuentes entre los participantes con depresión.

La incidencia acumulada de fibrilación auricular de nueva aparición fue de 4,37 por 1.000 personas-año entre los individuos con depresión frente a 1,86 por 1.000 personas-año en los que no tenían depresión (hazard ratio [HR]: 2,36; intervalo de confianza de 95% [IC 95%]: 2,3 a 2,4; p < 0,001).

Un análisis multivariado ajustado para una serie de factores de confusión mostró que la depresión se asoció con un aumento de 25,1% en el riesgo de fibrilación auricular de nueva aparición (HR: 1,25; IC 95%: 1,22 a 1,29; p < 0,001).

Los resultados también mostraron que 56.951 de los 148.882 individuos con depresión tenían episodios recurrentes. Entre esta subpoblación, la incidencia de fibrilación auricular de nueva aparición fue de 5,55 por 1.000 personas-año, significativamente mayor que entre aquellos sin episodios recurrentes de depresión (3,44 por 1.000 años-persona) y aquellos sin depresión (1,86 por 1.000 personas-año).

Ser joven o ser mujer también tuvo interacciones significativas con la depresión, lo que sugiere que las personas jóvenes y las mujeres con depresión pueden tener un mayor riesgo de desarrollar fibrilación auricular de inicio reciente, informaron los investigadores.

Señalaron que los resultados del estudio se suman al creciente cuerpo de evidencia que examina la asociación entre la depresión y la fibrilación auricular de inicio reciente, aunque estos esfuerzos han arrojado resultados contradictorios.

Estudios previos han demostrado que los pacientes con fibrilación auricular tienen un mayor riesgo de desarrollar depresión. Sin embargo, "si la depresión podría provocar el desarrollo de fibrilación auricular de nueva aparición" no se había "aclarado" antes.

En un estudio de cohorte prospectivo de 30.746 mujeres sin antecedentes de enfermedad cardiovascular no se encontró una asociación significativa entre el malestar psicológico global y los síntomas depresivos específicos con el desarrollo de fibrilación auricular de nueva aparición.[4] El estudio HUNT, que incluyó a más de 35.000 adultos en Noruega, mostró resultados similares.[5]

Por otro lado, un estudio de 6.644 personas de Estados Unidos mostró un aumento de 34% en el riesgo de fibrilación auricular de inicio reciente y un estudio nacional danés concluyó que el uso de antidepresivos se asoció con un mayor riesgo de fibrilación auricular de inicio reciente.[6,7]

Generalizable, bidireccional

Al comentar sobre los hallazgos para Medscape Noticias Médicas, el Dr. Parveen K. Garg, profesor asociado de medicina clínica en Keck School of Medicine, University of Southern California, en Los Ángeles, Estados Unidos, dijo que la posibilidad de generalizar los hallazgos a una población estadounidense es menos importante que el hecho de que agregan un tono global a la literatura.

"Creo que una de las verdaderas fortalezas de este estudio no es solo que incluyó a más de cinco millones de surcoreanos, sino que en realidad muestra una relación similar a la encontrada en estudios anteriores centrados predominantemente en Norteamérica y Europa", destacó el Dr. Garg, quien no participó en la investigación.

"Por tanto, demuestra que los hallazgos previos son generalizables a otras poblaciones, no al contrario, lo cual es muy valioso", agregó.

Los hallazgos también ayudan a consolidar la relación bidireccional entre la depresión y la fibrilación auricular, anotó el Dr. Garg.

"Está muy claro que la fibrilación auricular puede conducir al desarrollo de síntomas depresivos o depresión debido al profundo impacto que tiene en la calidad de vida de los pacientes", indicó.

Agregó que investigaciones anteriores han demostrado que los pacientes con depresión también tienen niveles elevados de catecolaminas de estrés, y se cree que esos niveles crónicamente elevados están involucrados en la fisiopatología del desarrollo de la fibrilación auricular.

"Ahora hay bastantes estudios que proporcionan más evidencia de la relación bidireccional entre la depresión y la fibrilación auricular", añadió el Dr. Garg.

Sin embargo, se necesita más investigación, en particular para identificar los mecanismos que pueden ser responsables del vínculo entre la depresión y la fibrilación auricular, destacó.

"Si podemos identificar y tratar la depresión antes de que los pacientes desarrollen arritmias, ¿eso realmente puede reducir el riesgo de desarrollar fibrilación auricular más adelante? Esos son los próximos pasos clave en los que centrar nuestros esfuerzos si queremos seguir avanzando en este problema", concluyó el Dr. Garg.

El estudio recibió apoyo de subvenciones de Korea University, Korea University Anam Hospital y National Research Foundation of Korea. Los investigadores y el Dr. Garg han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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