Encuesta muestra mayor consumo de alcohol en el embarazo

John Dillon

Conflictos de interés

24 de enero de 2022

De 2018 a 2020 más estadounidenses embarazadas consumieron y se excedieron con el alcohol que en años anteriores, pero los investigadores no encontraron un aumento marcado asociado con la primera ola de confinamientos por COVID-19, según un nuevo informe de Centers for Disease Control and Prevention (CDC) de Estados Unidos.[1]

A pesar de la pandemia, los funcionarios de salud están preocupados por el alza en las mujeres embarazadas que consumen alcohol y beben en exceso desde que comenzó la encuesta de CDC en 2011. En el periodo que finalizó en 2013, 1 de cada 10 mujeres informó haber bebido en los 30 días anteriores; para 2017 esa cifra era de 1 de cada 9 y en la última encuesta el número había aumentado a 1 de cada 7.

Esa cifra es "la más alta hasta la fecha", indicó Lucas Gosdin, Ph. D., maestro en salud pública, oficial de inteligencia epidémica en el Centro Nacional de Defectos Congénitos y Discapacidades del Desarrollo (NCBDDD) de CDC, en Atlanta, Estados Unidos, y primer autor del informe, que se publicó el 7 de enero en Morbidity and Mortality Weekly Report.

"Nos preocupa que este número haya aumentado lentamente. Necesitamos hacer más actividades de difusión, tanto para las personas embarazadas como para los proveedores de atención médica que las atienden", comentó a Medscape Noticias Médicas la Dra. Amanda Cohn, directora del Departamento de Defectos Congénitos y Trastornos Infantiles del CDC.

La exposición al alcohol en el útero se ha asociado con una amplia variedad de problemas neurológicos y físicos en los niños, que van desde el síndrome alcohólico fetal hasta el retraso en el aprendizaje. Incluso si estos problemas son poco probables, los expertos insisten en que no se conoce una cantidad "segura" de alcohol que una mujer embarazada pueda consumir.

La Dra. Cohn comparó el consumo de alcohol con el del tabaco. "Mucha gente fuma y no contrae cáncer de pulmón. Aun así, todo el mundo tiene un mayor riesgo. La forma más segura de no contraer cáncer de pulmón es no fumar en absoluto. Es un comportamiento que puede prevenir daños adicionales".

El informe resume los resultados de una encuesta telefónica de 6.327 estadounidenses embarazadas entre 18 y 49 años de edad. La encuesta preguntó si las mujeres habían consumido una bebida alcohólica o si habían tomado al menos cuatro tragos en una sola ocasión, lo que definió un atracón de alcohol, en los últimos 30 días.

Según el informe, 13,5% de las mujeres informó haber consumido alcohol y 5,2% había tenido un atracón de alcohol. Las mujeres que experimentaban angustia mental frecuente (que describían su salud mental como "no buena" durante 14 días o más en el último mes) tenían el doble de probabilidades de beber y el triple de tener un atracón de alcohol, según los hallazgos de los investigadores.

El aumento dentro del periodo de 3 años fue aproximadamente el mismo que en encuestas anteriores.

"No hubo evidencia de un mayor consumo de alcohol en las adultas embarazadas en 2020 en relación con 2019, a pesar de un posible aumento en las ventas y el consumo de alcohol en la población general durante los primeros meses de la pandemia COVID-19", destacó el informe.

"Ese es un hallazgo que fue inesperado, pero que nos complació ver", dijo Gosdin.

Los expertos enfatizaron que la encuesta cubrió solo los primeros 9 meses de la pandemia de COVID-19. "Todavía estamos en lo más profundo. Las personas con trastornos por consumo de alcohol sin duda han sido desafiadas durante la COVID-19. Creo que esta es una respuesta preliminar", manifestó a Medscape Noticias Médicas el Dr. Samuel T. Bauer, profesor asociado de obstetricia y ginecología en Duke University Medical Center, en Durham, Estados Unidos.

Gosdin añadió que vale la pena observar los efectos de la pandemia en los hábitos de consumo de alcohol. "Estamos preocupados por los impactos de COVID-19. Sabemos que ha afectado la forma en que las personas acceden a la atención regular".

"Aunque la atención virtual se disparó durante la COVID-19, las aseguradoras han suspendido el reembolso de las visitas telefónicas entre médico y paciente, pero no de las visitas a través de plataformas de video basadas en internet, como Zoom", señaló el Dr.Bauer.

Esa división crea problemas de equidad en muchas partes del país, incluido su estado natal de Carolina del Norte, donde la banda ancha es escasa y los pacientes pueden vivir a 100 millas o más de distancia de los cuidadores.

Los "defectos de nacimiento como tal" del síndrome de alcoholismo fetal son solo el peligro más visible de beber. Otros problemas médicos y de desarrollo incluyen retrasos en el habla, habilidades de aprendizaje y lectura más lentas, trastornos por déficit de atención e hiperactividad y problemas con el corazón y los riñones.

Por tanto, cuando el Dr. Bauer se encuentra con pacientes que creen que unos cuantos tragos no dañarán a su bebé, les dice: "'¿Por qué será aquí donde tracen la línea?'. Eso conduce a una forma diferente de conversación".

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