Investigan la combinación de albendazol e ivermectina para tratar geohelmintiasis

Matías A. Loewy

20 de enero de 2022

BUENOS AIRES, ARG. La combinación a dosis fijas de los antiparasitarios albendazol e ivermectina podría ser una estrategia segura y más efectiva que la monoterapia con albendazol para actuar contra el agente de la tricuriasis y otros tres geohelmintos o helmintos transmitidos por contacto con el suelo de elevada prevalencia global, según intentarán demostrar investigadores de España y otros países en ensayos clínicos planificados para empezar esta semana en África.[1]

Dr. José Muñoz

"Las geohelmintiasis siguen siendo las enfermedades desatendidas más comunes que tenemos hoy en el mundo, con un impacto importante en el desarrollo físico y cognitivo, especialmente en niños que viven con condiciones deficientes de higiene y sanidad. El problema es que el tratamiento antihelmíntico en masa con albendazol en monoterapia, el más usado en la actualidad, es insuficiente frente a las cuatro especies que queremos tratar", dijo el Dr. José Muñoz, Ph. D., investigador del Instituto de Salud Global de Barcelona (ISGlobal) y jefe del Servicio de Salud Internacional del Hospital Clínic, en Barcelona, España, durante una exposición en el XX Simposio Internacional de Enfermedades Desatendidas de Mundo Sano, realizado de forma virtual en noviembre pasado.

El Dr. Muñoz señaló que tres geohelmintiasis lideran los ránquines globales de prevalencia de enfermedades tropicales olvidadas: ascariasis, tricuriasis y uncinariasis, con unos 600 a 800 millones de infectados para cada una de ellas, según una estimación de 2007.[2] Según la Organización Panamericana de la Salud (OPS), las helmintiasis transmitidas por el contacto con el suelo están presentes en toda la región de las Américas.

El abordaje convencional propuesto por la Organización Mundial de la Salud (OMS) es la desparasitación masiva en comunidades con alta endemicidad, un enfoque conocido como tratamiento antihelmíntico en masa o administración masiva de medicamentos, generalmente en niños en edad escolar y mediante dosis únicas de albendazol o mebendazol.

Sin embargo, mientras la monoterapia con albendazol tiene una eficacia curativa contra Ascaris lumbricoides y uncinariasis de 80% a 95%, en el caso de Trichuris trichiura o Strongyloides stercoralis "se cura menos de 30% de los pacientes", señaló el Dr. Muñoz a Medscape en español.

Otro problema es que el uso prolongado de monoterapia favorece la aparición de resistencia al tratamiento, añadió el Dr. Muñoz.

El nuevo enfoque combinado, que suma ivermectina en dosis altas a albendazol, podría superar esas dos limitaciones, se esperanzan los investigadores del proyecto STOP (Stopping Transmission Of intestinal Parasites), coordinado por ISGlobal y del que también participan otras instituciones públicas de España, Reino Unido, Países Bajos, Etiopía, Kenia y Mozambique, junto con Liconsa, un laboratorio farmacéutico español.

Dr. Alejandro Krolewiecki

Para evaluar la seguridad, farmacocinética poblacional y primeros datos de eficacia de la estrategia combinada, el nuevo ensayo clínico adaptativo tiene un componente de fase 2 que arranca en Kenia esta semana con la aleatorización de los participantes, anticipó a Medscape en español el Dr. Alejandro Krolewiecki, Ph. D., del Instituto de Investigación en Enfermedades Tropicales (IIET) de la Universidad Nacional de Salta, en Orán, Argentina, y miembro asociado de ISGlobal.

¿Administrarlo durante tres días puede ser una barrera?

Según el diseño, los 126 participantes del estudio de 4 a 18 años serán divididos en tres grupos: uno de control que recibirá el tratamiento de desparasitación convencional con 400 mg de albendazol en monodosis; otro que recibirá una sola dosis de la combinación de ivermectina (9 o 18 mg, según el peso sea menor o mayor a 45 kg) más albendazol 400 mg; y un tercero que recibirá esa combinación durante tres días.

Si los resultados son positivos, la fase 3 del estudio reclutará a 1.222 participantes (incluyendo los 126 de la fase 2) de Kenia, Mozambique y Etiopía de igual rango etario con los mismos tres grupos de tratamiento. El objetivo primario será documentar la eficacia frente a Trichuris trichiura y, como objetivo secundario, frente a uncinariasis y Strongyloides stercoralis, descontándose que será efectiva en ascariasis.

"La idea es que no se requiera personal médico especializado para realizar la entrega, por eso es tan importante la información de seguridad que vamos a recolectar en los estudios de fases 2 y 3 con estos medicamentos que ya sabemos a priori que son seguros", dijo el Dr. Krolewiecki, quien condujo un estudio en Honduras recientemente publicado que documentó, en 176 niños, la eficacia y seguridad de la combinación de albendazol y dosis altas de ivermectina para tricuriasis, con tasas de cura de 88% en monodosis y 100% durante tres días.[3]

Los investigadores creen que administrar el tratamiento durante tres días en lugar de en monodosis no necesariamente representa una barrera infranqueable, considerando que hay enfermedades infecciosas, como tuberculosis, que exigen que los pacientes cumplan el esquema antimicrobiano durante seis meses. Pretender que solo se puede administrar una sola dosis es una visión dogmática que "subestima la capacidad de comprensión y compromiso de la población", manifestó el Dr. Krolewiecki.[4]

"En última instancia, hay que ver si la diferencia en eficacia justifica administrarlo en tres días en lugar de uno", consideró el Dr. Muñoz, quien es el investigador principal del Proyecto STOP.

El Dr. Muñoz también reconoció que la desparasitación sola tiene sus limitaciones si no se acompaña con mejoras ambientales, de acceso al agua, de higiene personal y de saneamiento, y citó un estudio que documentó tasas de reinfección en niños de hasta 37% 18 semanas después del tratamiento antihelmíntico en masa. "Los medicamentos son herramientas para ganar tiempo mientras hay mejoras sanitarias, ambientales y de salida de la pobreza", suscribió el Dr. Krolewiecki.

Dra. Jackeline Alger

"Las geohelmintiasis son un problema desatendido de salud pública. Y la búsqueda de un esquema de tratamiento efectivo y sostenible, de manera individual pero que también contribuya a disminuir la carga de enfermedad a nivel regional o global, es una buena noticia", comentó a Medscape en español la Dra. Jackeline Alger, Ph. D., parasitóloga del Hospital Escuela y el Instituto de Enfermedades Infecciosas y Parasitología Antonio Vidal, en Tegucigalpa, Honduras, quien no participa de la investigación.

La Dra. Alger añadió que "es necesario incorporar elementos de educación y saneamiento ambiental en estas iniciativas, ya que a través de dichos programas se contribuye a la reducción de la contaminación fecal ambiental con un efecto favorable a mediano y largo plazo".

El proyecto STOP está financiado por European and Developing Countries Clinical Trials Partnership (EDCTP), una alianza pública-privada apoyada por la Unión Europea. Los doctores Muñoz y Krolewiecki y la Dra. Alger declararon no tener conflictos de interés económicos pertinentes.

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