Afecciones cardiovasculares en la mediana edad están asociadas a un mayor deterioro cognitivo en mujeres

Pauline Anderson

Conflictos de interés

11 de enero de 2022

Aunque los hombres en la mediana edad tienen más trastornos cardiovasculares y factores de riesgo que las mujeres de la misma edad, las mujeres se ven más afectadas en términos de deterioro cognitivo, sugiere una nueva investigación.[1]

Los análisis de casi 1.400 participantes del estudio poblacional Mayo Clinic Study of Aging mostraron que la diabetes, la dislipidemia y la cardiopatía coronaria tenían asociaciones más fuertes con el deterioro cognitivo global en las mujeres que en los hombres.

Michelle Mielke

"Todos los hombres y mujeres deben ser tratados por factores de riesgo cardiovascular y afecciones, pero este estudio realmente destaca la importancia de un tratamiento temprano y quizá más agresivo en mujeres con estas afecciones", señaló a Medscape Noticias Médicas la coinvestigadora, Michelle M. Mielke, Ph. D., profesora de epidemiología y neurología en la Mayo Clinic, en Rochester, Estados Unidos.

Los hallazgos se publicaron en versión electrónica el 5 de enero en Neurology.

Evaluación de las diferencias por sexo

La mayoría de los estudios anteriores en esta área se ha centrado en los factores de riesgo cardiovascular en la mediana edad en relación con la demencia en la vejez (después de los 75 años) o en los factores de riesgo vascular en la vejez y la demencia en la vejez, anotó Mielke.

Sin embargo, algunos estudios recientes han sugerido que los factores de riesgo vascular pueden afectar la cognición incluso en la mediana edad. Los investigadores actuales buscaron determinar si existen diferencias por sexo en estas asociaciones.

Evaluaron a 1.857 participantes del Mayo Clinic Study on Aging sin demencia de 50 a 69 años. El nivel educativo medio fue de 14,9 años y el índice de masa corporal medio fue de 29,7.

Entre los participantes, 78,9% tenía al menos una afección cardiovascular o factor de riesgo y la proporción era mayor en hombres que en mujeres (83,4% frente a 74,5%; p < 0,0001).

La frecuencia de cada afección cardiovascular individual o factor de riesgo también fue mayor en hombres que en mujeres y tenían más años de educación y un índice de masa corporal más alto, pero tomaban menos fármacos.

Cada 15 meses los participantes tenían una entrevista en persona y un examen físico que incluía una evaluación neurológica y una prueba breve de memoria.

La batería neuropsicológica incluyó nueve pruebas en cuatro dominios: memoria, lenguaje, función ejecutiva y habilidades visuoespaciales. Los investigadores calcularon puntuaciones z para estos dominios y para la cognición global.

Múltiples dominios cognitivos

Si bien este estudio evaluó múltiples dominios cognitivos, la mayoría de las investigaciones anteriores se ha centrado en el deterioro cognitivo global y/o el deterioro en solo uno o dos dominios cognitivos, señalaron los investigadores.

Recopilaron información de registros médicos sobre afecciones cardiovasculares, como cardiopatía coronaria, arritmias, insuficiencia cardiaca congestivaenfermedad vascular periférica e ictus y factores de riesgo cardiovascular, como hipertensión, diabetes, dislipidemia, tabaquismo e índice de masa corporal.

Debido al pequeño número de pacientes con ictus y enfermedad vascular periférica, estos se clasificaron como "otras afecciones cardiovasculares" en el análisis estadístico.

Los investigadores ajustaron por sexo, edad, años de educación, síntomas depresivos, comorbilidades, fármacos y genotipificación de la apolipoproteína E. El seguimiento medio fue de 3 años y no difirió por sexo.

Como algunos participantes no tuvieron una visita de seguimiento, el análisis actual incluyó a 1.394 personas. Aquellos sin visitas de seguimiento eran más jóvenes, tenían menos educación y más comorbilidades y tomaban más fármacos, en comparación con los que tenían un seguimiento.

Los resultados mostraron que la mayoría de las afecciones cardiovasculares estaban más fuertemente asociadas con la función cognitiva entre las mujeres que entre los hombres. Por ejemplo, la cardiopatía coronaria se asoció con un deterioro global de la función cognitiva solo en las mujeres (p < 0,05).

La cardiopatía coronaria, la diabetes y la dislipidemia se asociaron con la disminución del lenguaje solo en las mujeres (todas: p < 0,05), pero la insuficiencia cardiaca congestiva se asoció significativamente con la disminución del lenguaje solo en los hombres.

Mielke advirtió acerca de profundizar demasiado en los resultados del lenguaje para las mujeres.

"Es un hallazgo intrigante y definitivamente debemos darle seguimiento. Sin embargo, se necesitan más estudios para examinar las diferencias de sexo antes de que comencemos a decir que solo tiene un efecto en el lenguaje", destacó.

"Trate de forma agresiva e inmediata"

Los investigadores quedaron algo sorprendidos por los hallazgos del estudio. Debido a que existe una mayor prevalencia de afecciones cardiovasculares y factores de riesgo en los hombres, supusieron que los hombres se verían más afectados por estas afecciones, agregó Mielke.

"Pero eso no es lo que vimos; vimos lo contrario. En realidad fueron las mujeres las que se vieron más afectadas por estos factores y afecciones de riesgo cardiovascular", puntualizó.

Dado que la mediana edad es cuando las mujeres ingresan a la menopausia, los niveles fluctuantes de estrógeno pueden ayudar a explicar el impacto diferencial en la cognición entre las mujeres. Pero Mielke dijo que quiere "ir más allá" de solo mirar las hormonas.

Señaló que hay una variedad de factores psicosociales que también pueden contribuir a un desequilibrio en el impacto cognitivo de las afecciones cardiovasculares en las mujeres.

"La mediana edad es cuando muchas mujeres todavía están cuidando a sus hijos en casa, también están cuidando a sus padres adultos y pueden estar sufriendo más estrés mientras continúan haciendo un trabajo", añadió Miekle.

El desarrollo estructural del cerebro y la genética también pueden contribuir a un mayor efecto sobre la cognición en las mujeres, señalaron los investigadores.

Mielke enfatizó que el estudio actual solo identifica asociaciones. "Los próximos pasos son comprender cuáles son algunos de los mecanismos subyacentes para esto".

Mientras tanto, estos nuevos resultados sugieren que las mujeres de mediana edad con medidas de presión arterial alta, colesterol o glucosa "deberían ser tratadas de forma agresiva e inmediata", agregó.

"Por ejemplo, para las mujeres que recién comienzan a tener hipertensión, los médicos deben tratarlas de inmediato y no mirar y esperar", señaló.

Las limitaciones del estudio reportadas incluyen que su muestra se limitó al condado de Olmsted, en Minnesota, Estados Unidos, por lo que es posible que los resultados no se generalicen a otras poblaciones. Además, como los investigadores combinaron enfermedad vascular periférica e ictus en un grupo, se necesitan tamaños de muestra más grandes, especialmente para el ictus. Otra limitación fue que el estudio no tenía información sobre la duración de todas las afecciones cardiovasculares o factores de riesgo.

¿Útil para adaptar las intervenciones?

Al comentar sobre el estudio para Medscape Noticias Médicas, el Dr. Glen R. Finney, director del Memory and Cognition Program, de la Geisinger Health Clinic - Wilkes-Barre, en Pensilvania, Estados Unidos, dijo que los resultados son importantes.

"Cuanto más entendemos sobre los factores de riesgo para el desarrollo de la enfermedad de Alzheimer y las demencias relacionadas, mejor entendemos cómo podemos reducir los riesgos", dijo el Dr. Finney, quien no participó en la investigación.

La conciencia de que las enfermedades cardiovasculares son factores de riesgo importantes en la mediana edad ha estado "aumentando definitivamente. En un principio muchos estudios se centraban en la vejez y ahora se centran más en las etapas más tempranas del proceso de la enfermedad, y creo que eso es importante", destacó el Dr. Finney.

Comprender cómo el sexo, la etnia y otras variables demográficas afectan los riesgos, puede ayudar a "adaptar las intervenciones" a los pacientes individuales, finalizó.

El estudio fue apoyado por National Institutes of Health, GHR Foundation y Rochester Epidemiology Project. Mielke es consultor de Biogen and Brain Protection Company y está en los consejos editoriales de Neurology and Alzheimer's and Dementia. El Dr. Finney ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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