No hay asociación entre el uso de anticonceptivos en la madre y los tumores del sistema nervioso central en la descendencia

Walter Alexander

Conflictos de interés

10 de enero de 2022

En un estudio a gran escala entre niños daneses no se encontró una asociación estadísticamente significativa entre el uso de anticonceptivos hormonales maternos y un mayor riesgo de tumores del sistema nervioso central en su descendencia.[1]

El estudio se basó en datos de registros poblacionales e incluyó a 1,1 millones de niños de 19 años o menos nacidos en Dinamarca entre 1996 y 2014.

El estudio, realizado por la Dra. Marie Hargreave, Ph. D., de la Danish Cancer Society Research Center, y sus colaboradores, se publicó en versión electrónica en Journal of the American Medical Association.

La exposición a hormonas sexuales en el útero es una causa reconocida de cáncer en la descendencia afectada, señalaron los autores. Además la incidencia de tumores del sistema nervioso central, uno de los tipos de cáncer infantil más frecuentes y letales, parece estar aumentando. Por tanto, buscaron investigar si podría haber una relación entre los dos.

Durante un seguimiento en promedio de 12,9 años, el equipo descubrió que a 725 niños se les diagnosticó un tumor del sistema nervioso central (47,2% mujeres). La edad promedio al diagnóstico fue de 7 años. El equipo observó que 11,5%, 65,7% y 22,8% de los niños diagnosticados nacieron de madres con uso reciente, previo o sin uso de anticonceptivos hormonales, respectivamente.

La tasa de incidencia ajustada de tumores del sistema nervioso central fue de 5,0 por 100.000 personas-año para los niños nacidos de madres con uso reciente de anticonceptivos hormonales (hazard ratio [HR]: 0,95); 4,5 por 100.000 personas-año para los niños nacidos de madres con uso previo (HR: 0,86) y 5,3 por 100.000 personas-año para los niños nacidos de madres sin uso.

Si bien el uso reciente de implantes (HR: 0,9) y dispositivos intrauterinos (HR: 1,5) no mostró asociaciones estadísticamente significativas para los subgrupos evaluados de anticoncepción hormonal con progestina sola no oral, el equipo encontró que las inyecciones de progestina sola se asociaron significativamente con un mayor riesgo comparado con no usarlas (HR: 6,7). Además, en todos los análisis de sensibilidad post hoc, el uso reciente del grupo principal de productos de progestágeno solo no oral se asoció significativamente con los tumores del sistema nervioso central.

Los autores observaron que anteriormente se había informado una asociación entre el uso materno de anticonceptivos inyectables y un mayor riesgo de anomalías cromosómicas y malformaciones importantes en los niños. Sin embargo, esos resultados para las inyecciones se basaron en un pequeño número de casos, el resultado de la prueba de probabilidad fue nulo y no se realizaron ajustes para comparaciones múltiples. Incluso si se confirman los resultados para este subgrupo, debido a que los tumores del sistema nervioso central en los niños son poco frecuentes, las estimaciones de alto riesgo relativo se traducirían en bajos aumentos del riesgo absoluto.

Aunque la gran cantidad de personas-año y cánceres aumenta la precisión estadística y el diseño nacional poblacional aumenta la generalización de los resultados, los autores advirtieron que la infrecuencia de los tumores del sistema nervioso central en los niños y el pequeño número de casos en la cohorte estudiada limitan análisis de subgrupos y la precisión estadística de ciertas estimaciones.

En un editorial adjunto, Logan G. Spector, Ph. D., y el Dr. Christopher L. Moertel, de la University of Minnesota Medical School, en Minneapolis, Estados Unidos, y la Dra. H. Irene Su, de University of California, en San Diego, Estados Unidos, hacen eco de las conclusiones de los autores y afirman:[2] "Por tanto, las mujeres deben estar tranquilas sobre el uso de anticonceptivos hormonales, incluidas las inyecciones de progestina sola, por la ausencia de un mayor riesgo de tumores del sistema nervioso central en su descendencia".

El estudio fue apoyado por Danish Cancer Research Foundation, Arvid Nilssons Foundation, Gangsted Foundation, Harboe Foundation y Johannes Clemmesens Foundation. La coautora, Lina S. Mørch, Ph. D., informó haber recibido honorarios personales de Novo Nordisk como empleada de 2017 a 2019 y subvenciones de Novo Nordisk para un proyecto de investigación colaborativa fuera del trabajo presentado.

El editorialista, Dr. Christopher Moertel, informó haber recibido honorarios personales de OX2 Therapeutics, una empresa derivada de University of Minnesota, que participa en el desarrollo de tratamientos para tumores cerebrales.

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