La dermatitis atópica puede ser especialmente problemática en los adultos de edad avanzada

Doug Brunk

Conflictos de interés

7 de enero de 2022

La dermatitis atópica puede ser especialmente activa y grave en adultos mayores y puede asociarse a un mayor riesgo de afecciones comórbidas comunes, como osteoporosis, demencia y enfermedades cardiovasculares, a edades más avanzadas.[1]

Dra. Katrina Abuabara

Durante el 3.er Congreso Revolutionizing Atopic Dermatitis (RAD) de 2021, la Dra. Katrina Abuabara destacó la epidemiología y la morbimortalidad de la dermatitis atópica en adultos mayores. Comenzó señalando que la enfermedad alcanza su punto máximo en la infancia y en la edad adulta avanzada.

En un análisis que la especialista y sus colaboradores hicieron de la dermatitis atópica diagnosticada por médicos en más de 8,6 millones de pacientes de Reino Unido entre 1994 y 2013, la prevalencia media en un año determinado fue de 12,3% en los que tenían entre 0 y 17 años, de 5,1% en los que tenían entre 18 y 74 años, y de 8,7% en los de 75 años o más.

"Vimos lo que esperábamos en la primera infancia, con tasas muy elevadas de enfermedad activa. También vimos un segundo pico en la edad adulta avanzada. Esto nos sorprendió más porque la enfermedad no se había estudiado tan bien en esta población", destacó la Dra. Abuabara, profesora asociada de dermatología y epidemiología de la University of California, en San Francisco, Estados Unidos.

Los investigadores analizaron los datos del Global Burden of Disease Study, que evalúa la morbilidad y la mortalidad relacionadas con la enfermedad en todo el mundo, y encontraron un pico algo atenuado pero una tendencia similar a nivel mundial.[2] Sus autores situaron la dermatitis atópica en quinceavo lugar de todas las enfermedades no mortales.

En un análisis separado, la Dra. Abuabara y sus colaboradores evaluaron los registros de más de 9,1 millones de pacientes de atención primaria en Reino Unido entre 1994 y 2013 y a los que se efectuó seguimiento durante un promedio de 6 años.[3] Examinaron la actividad de la dermatitis atópica y descubrieron que según las consultas médicas y las prescripciones, la enfermedad parecía estar activa en 48% de quienes tenían entre 0 y 17 años, en comparación con 42% de los que tenían entre 18 y 74 años, y 60% de los de 75 años o más.

"Además, cuando observamos la distribución de la enfermedad activa en los adultos mayores vimos que en los de mayor edad la enfermedad era más grave", dijo. Cuando evaluaron la prevalencia de la dermatitis atópica según factores sociodemográficos, la dermatitis atópica aumentaba con la edad en los adultos mayores (odds ratio ajustado [ORa]: 1,06), mientras que disminuía 14% anual entre los niños. Asimismo, las mujeres adultas mayores tenían alrededor de tres cuartas partes de probabilidades de prevalencia de la enfermedad que sus homólogos masculinos (ORa: 0,73).

"También observamos las diferencias entre el medio rural y el urbano y descubrimos que en todas las edades era más frecuente en las poblaciones urbanas que en las rurales. En lo que respecta al nivel socioeconómico, tiende a ser más común entre los de mayor nivel socioeconómico en los niños y en el grupo de adultos mayores", destacó.

En un estudio realizado a partir de las historias clínicas de 3,85 millones de pacientes de atención primaria en Reino Unido, la dermatitis atópica era más común en los grupos étnicos asiáticos y de raza negra que en las personas de raza blanca. Además el mayor nivel socioeconómico se asoció a una mayor incidencia de eccema en los niños menores de 2 años, pero se observó lo contrario en todos los demás grupos de edad.[4]

Para identificar subtipos de eccema atópico basados en patrones de actividad de la enfermedad hasta la mitad de la edad adulta, la Dra. Abuabara y sus colaboradores evaluaron a miembros de dos cohortes de nacimiento basadas en la población:[5] el National Childhood Development Study de 1958 y el British Cohort Study de 1970. Los pacientes fueron clasificados en uno de cuatro patrones de actividad de la enfermedad con seguimiento hasta los 50 años de edad, a saber: escasa/nula, creciente, decreciente y alta.

"Descubrimos que había un subgrupo decreciente de inicio temprano, que tiende a tener una menor probabilidad de padecer dermatitis atópica a lo largo del tiempo. También encontramos que había un pequeño subgrupo que tenía una alta probabilidad constante de dermatitis atópica a lo largo del tiempo. Pero nos sorprendió encontrar un subgrupo con una probabilidad creciente en el curso del tiempo. Era un subgrupo bastante considerable", señaló la Dra. Abuabara.

En un estudio anterior, la especialista y sus colaboradores examinaron si había diferencias cuando las personas adquirían la enfermedad de inicio en la edad adulta o en la infancia en las mismas dos cohortes de pacientes de Reino Unido.[6] En las personas con la enfermedad de inicio en la infancia había una mayor relación con los factores de riesgo genéticos conocidos y la tendencia a tener un nivel socioeconómico más alto. "También tendían a tener más asma y otras alergias coexistentes. Por otro lado, el grupo de inicio en la edad adulta (después de los 23 años) tenía más probabilidades de ser de sexo femenino, más probabilidades de ser fumador y tendía a tener un nivel socioeconómico más bajo en la infancia", destacó.

Según los mejores datos disponibles, hay buenos datos sobre un mayor riesgo relativo de osteoporosis/fracturas y demencia específicamente en adultos mayores con dermatitis atópica y buenos datos sobre las asociaciones con enfermedades cardiometabólicas y enfermedades atópicas en adultos en general, así como datos que muestran que la dermatitis atópica no parece estar asociada con el cáncer en general.

En un estudio dirigido por el Dr. Jonathan I. Silverberg, Ph. D., maestro en salud pública, y Mohammed S. Shaheen, J. D., los investigadores utilizaron datos sobre la dermatitis atópica diagnosticada por un médico para descubrir las asociaciones de osteopenia y osteoporosis en dos grandes bases de datos de Estados Unidos:[7] la base de datos de la Nationwide Emergency Department Sample (NEDS) de 2006 a 2012 y en la base de datos National Inpatient Sample (NIS) de 2006 a 2012. En los pacientes de 50 años o más, la dermatitis atópica se asoció con una mayor probabilidad de osteoporosis en la Nationwide Emergency Department Sample (ORa: 1,31) y en la National Inpatient Sample (ORa: 1,25) y de osteopenia en la Nationwide Emergency Department Sample (ORa: 1,86).

En otro estudio de cohortes equiparadas, la Dra. Abuabara y sus colaboradores utilizaron datos de pacientes de atención primaria de Reino Unido para evaluar la asociación entre dermatitis atópica y fracturas y para saber si el riesgo de fractura variaba con la gravedad de la patología.[8] En general observaron un aumento de 10% en el riesgo de fracturas en personas con dermatitis atópica, en comparación con quienes no la padecen, especialmente las de cadera, columna vertebral, pelvis y muñeca. "Descubrimos que había un efecto dosis-respuesta. Los que tenían un eccema más grave tenían un riesgo de fracturas mucho más elevado. Cuando observamos los distintos grupos de edad encontramos un aumento del riesgo similar en los adultos de más edad que en los más jóvenes".

En un estudio longitudinal de cohortes de los registros médicos de atención primaria de más de 1,1 millones de individuos en Reino Unido, la dermatitis atópica se asoció con un mayor riesgo de demencia vascular (hazard ratio [HR]: 1,88), enfermedad de Alzheimer (HR: 1,69) u otra demencia no especificada (HR: 1,48).[9] "Encontramos una buena relación dosis-respuesta, en la cual las personas con una dermatitis atópica más grave tenían mayores tasas de demencia", destacó la Dra. Abuabara. Los resultados de un estudio más reciente y más pequeño de pacientes en Taiwán también encontraron un mayor riesgo entre la dermatitis atópica y el riesgo de demencia, pero no un efecto dosis-respuesta, probablemente debido a un tamaño de muestra mucho más pequeño.[10]

Cada vez son más las investigaciones que indican que el riesgo de padecer enfermedades cardiovasculares también es elevado en los pacientes con dermatitis atópica. "Hay cierta variabilidad en la literatura, pero creo que es importante que cuando hablemos de dermatitis atópica pensemos en la heterogeneidad de la enfermedad", destacó la Dra. Abuabara. En un metanálisis y una revisión sistemática de 19 estudios sobre el tema, la especialista y sus colaboradores descubrieron que la dermatitis atópica se asociaba a un mayor riesgo de infarto de miocardio (relative risk [RR]: 1,12), ictus (RR: 1,10), ictus isquémico (RR: 1,17), angina de pecho (RR: 1,18) e insuficiencia cardiaca (RR: 1,26).[11] "Para todos los resultados de las diferentes enfermedades cardiovasculares hubo un riesgo creciente con el aumento de la gravedad de la enfermedad", concluyó.

La Dra. Abuabara declaró que la UCSF recibe financiación para la investigación de parte de Pfizer y Cosmetique Active International. También recibe honorarios por consultoría de parte de Target RWE.

Este contenido fue originalmente publicado en MDEdge, parte de la Red Profesional de Medscape.

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