Ómicron en Sudáfrica: indicios de una menor morbilidad y mortalidad con ómicron, pero algunas preguntas siguen sin respuesta

Michael van den Heuvel 

Conflictos de interés

5 de enero de 2022

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El 24 de noviembre de 2021, ómicron (B.1.1.529) fue identificada como una nueva variante de preocupación en Sudáfrica. El alto número de mutaciones de la espícula pronto llevó a la suposición de que ómicron podría conducir a la evasión inmunológica y posiblemente a procesos de enfermedad más graves. Pero, ¿es eso realmente cierto?

Para aclarar estas dudas un grupo de investigadores, dirigidos por la Dra. Caroline Maslo, Ph. D., de Netcare Ltd. en Johannesburgo. Sudáfrica, examinó a pacientes hospitalizados con resultados positivos en la prueba del SARS-CoV-2.[1] Netcare es una empresa de atención médica privada que opera 49 hospitales con más de 10.000 camas en Sudáfrica.

La Dra. Maslo y sus colaboradores encontraron que al comienzo de la cuarta ola en Sudáfrica, principalmente los pacientes más jóvenes con menos comorbilidades fueron ingresados ​​en el hospital. Sin embargo, en comparación con las olas anteriores, hubo menos estancias hospitalarias, menos complicaciones respiratorias y, en general, una menor morbilidad y mortalidad.

Datos de 4 olas de COVID-19 en Sudáfrica

Antecedentes: Sudáfrica experimentó 3 olas de  COVID-19 antes de ómicron:

  1. De junio a agosto de 2020 con la variante original.

  2. De noviembre de 2020 a enero de 2021 con beta.

  3. De mayo a septiembre de 2021 con delta.

  4. A partir del 15 de noviembre de 2021, al mismo tiempo que se identificó ómicron, el número de nuevas infecciones comenzó a aumentar por cuarta vez.

Netcare analizó a todos los pacientes recién ingresados ​​para detectar COVID-19 mediante PCR o, a partir de la segunda ola, con una prueba rápida de antígenos. Todos los pacientes hospitalizados con una prueba de SARS-CoV-2 positiva fueron incluidos en el estudio. Las características de los pacientes, la demanda de oxígeno, la ventilación mecánica, el ingreso en la unidad de cuidados intensivos, la duración de la estadía y la tasa de mortalidad se tomaron de los sistemas de gestión electrónica de Netcare. El seguimiento finalizó el 20 de diciembre de 2021.

La cuarta ola de COVID-19 parecía ser más débil

El número de pacientes tratados en hospitales durante la ola de SARS-CoV-2 varió:

  • Primera ola: 3.875 pacientes.

  • Segunda ola: 4.632 pacientes.

  • Tercera ola: 6.342 pacientes.

  • Cuarta ola: 2.351 pacientes.

Sin embargo, en las primeras 3 olas, entre 68% y 69% de los pacientes que acudieron al Departamento de Urgencias con un resultado positivo de SARS-CoV-2 fue tratado como pacientes hospitalizados, en comparación con solo 41,3% en la cuarta ola.

Los pacientes ingresados ​​en el hospital en la cuarta ola eran más jóvenes (edad media de 36 años, en comparación con un máximo de 59 años en la tercera ola; p < 0,001) y más a menudo mujeres.

En la cuarta ola se internó a significativamente menos pacientes con comorbilidades (23,3% frente a 52,5% en la tercera ola; p < 0,001). La proporción de pacientes con enfermedades respiratorias agudas fue menor (31,6% en la cuarta ola frente a 91,2% en la tercera ola; p < 0,001).

De 971 pacientes internados en la cuarta ola: 24,2% estaba vacunado, 66,4% no estaba vacunado y 9,4% tenía un estado de vacunación desconocido. En las olas previas, no había vacuna o no había datos sobre ella. Cuarenta y cuatro por ciento de la población adulta sudafricana se vacunó en diciembre de 2021 y más de 50% había contraído anteriormente SARS-CoV-2.

La proporción de pacientes que requirieron oxigenoterapia disminuyó significativamente (17,6% en la cuarta ola frente a 74% en la tercera ola; p < 0,001), al igual que la proporción de pacientes que requirieron ventilación mecánica (1,6% en la cuarta ola frente a 12,4% en la tercera ola; p <0,001). En la Unidad de Cuidados Intensivos, 18,5% de los pacientes fue tratado en la cuarta ola frente a 29,9% en la tercera ola; p < 0,001).

La mediana de la estancia hospitalaria (entre 7 y 8 días en las olas anteriores) disminuyó a 3 días en la cuarta ola. La tasa de mortalidad osciló entre 19,7% en la primera ola y 29,1% en la tercera ola y cayó a 2,7% en la cuarta ola.

Limitaciones metodológicas

No obstante los resultados presentados, los autores identifican varias limitaciones. Por ejemplo, los datos de genotipado del SARS-CoV-2 no estaban disponibles. Las cifras de otros estudios muestran que esta mutación representa 81% de todas las variantes aisladas en noviembre y 95% de todas las variantes aisladas en diciembre de 2021 en Sudáfrica. Asimismo, 7% de los pacientes continuaba hospitalizado para el 20 de diciembre de 2021, es decir, en el momento de la evaluación. Además, no hay información sobre el seguimiento. 

Diferentes comportamientos, debidos a políticas de restricciones y cierres nacionales, también podrían haber dado lugar a un sesgo de los datos en el perfil de las admisiones. Esto también se aplica a los pacientes que se han presentado debido a diversas enfermedades y cuya prueba de SARS-CoV-2 resultó positiva.

"Se requiere más investigación para determinar si las diferencias entre las olas están influenciadas por una inmunidad adquirida o natural existente (...) o si ómicron es posiblemente menos patógena que las variantes anteriores", resumen los autores.

Los autores han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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