Factores de riesgo y de mal pronóstico de los pacientes españoles con COVID-19

Carlos Sierra

Conflictos de interés

6 de enero de 2022

Encuentre las últimas noticias y orientación acerca de la COVID-19 en el Centro de información sobre el coronavirus (SARS-CoV-2).

El proyecto Factores de riesgo y pronóstico personalizados y seguimiento a un año de los enfermos ingresados en las unidades de cuidados intensivos españolas infectados por el virus SARS-CoV-2 (CIBERES-UCI-COVID), puesto en marcha en febrero de 2020 y que finalizó el último día de 2021, determinó mediante el uso de inteligencia artificial cuáles son los factores de riesgo y de mal pronóstico de los pacientes con COVID-19 que ingresaron en las Unidades de Cuidados Intensivos españolas desde que se inició oficialmente la pandemia en España en marzo de 2020.[1]

El estudio fue liderado por el Dr. Antoni Torres jefe de grupo del CIBERES en el Hospital Clínic de Barcelona, y contó con el apoyo de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC) y la Sociedad Española de Neumología y Cirugía Torácica (SEPAR), así como con la participación del Centro Nacional de Microbiología del ISCIII en el análisis de los resultados, y del Barcelona Supercomputing Centre (BSC).

Los resultados más relevantes obtenidos durante la vigencia del proyecto se presentaron el 15 de diciembre en la jornada CIBERES-UCI-COVID llevada a cabo en el Campus de Chamartín del Instituto de Salud Carlos III (ISCIII).

El CIBERES-UCI-COVID

En este proyecto se llevó a cabo un estudio observacional multicéntrico, prospectivo/retrospectivo, donde se realizó un seguimiento de los pacientes durante un año desde la fecha del alta de las Unidades de Cuidados Intensivos y del alta hospitalaria, para poder conocer así la mortalidad a los 6 meses y al año, la repercusión funcional respiratoria, la cardiovascular y el impacto en la calidad de vida.

En aquellos casos en los que se obtuvo una muestra sanguínea se llevó a cabo un estudio epigenético para mejorar la predicción pronóstica y contribuir a identificar las bases patogénicas de la enfermedad y sus consecuencias. También se evaluó el impacto sobre el pronóstico de un panel de biomarcadores de rutas fisiológicas clave en la patogénesis de la enfermedad, con el fin de identificar los tratamientos que pueden ofrecer mayores posibilidades de éxito en cada paciente.

En este estudio han participado más de 5.700 pacientes ingresados en 69 Unidades de Cuidados Intensivos españolas desde marzo de 2020 a finales de 2021. En este periodo de tiempo se analizaron también 1.068 muestras de sangre para los estudios de epigenética y biomarcadores, lo que superó ampliamente los objetivos iniciales.

Los principales resultados

Las tres conclusiones principales extraídas de todos estos trabajos son: primera, al año del alta hospitalaria fallecen el 1% de los pacientes con COVID-19 que habían estado en cuidados intensivos; segunda, la mortalidad de los pacientes ingresados en las Unidades de Cuidados Intensivos españolas fue del 31%; y tercera, la adquisición de una neumonía intrahospitalaria durante el ingreso es un factor asociado con la persistencia de síntomas de coronavirus a los tres meses.

Además, el equipo investigador identificó la ventilación mecánica, la edad, la gravedad inicial, padecer enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC), el descenso de plaquetas y el aumento de creatinina como los factores asociados a un peor pronóstico de la evolución de la patología, y evaluó la eficacia de los tratamientos con corticoides según los perfiles de pacientes.

"Hemos estudiado el efecto sobre la mortalidad intrahospitalaria de los corticoides encontrándonos diversos fenotipos en los que en los que no se observa un beneficio dependiendo de la edad, la gravedad inicial, el estado inflamatorio y la ausencia de linfopenia. Nuestros resultados, por lo tanto, ayudarán a definir qué pacientes graves deben recibir corticoides", explicó durante la presentación de resultados el Dr. Antoni Torres.

Claves en el desarrollo de COVID-19 grave

Los pacientes que desarrollaron COVID-19 grave y que debieron de ser ingresados en la Unidades de Cuidados Intensivos se caracterizaron por desarrollar una respuesta inmune insuficiente para controlar la replicación del virus, lo que se reflejó en niveles altos de ARN vírico en plasma y en una diseminación a nivel sistémico de material vírico, estando ambos factores asociados a peor pronóstico.

Otro factor de mal pronóstico fue un bajo nivel de anticuerpos anti-proteína de la espícula (S). "Sin embargo, este bajo nivel de anticuerpos también puede ser un potencial marcador de enriquecimiento predictivo para guiar mejor los tratamientos con antivirales o anticuerpos monoclonales en esta enfermedad", indicó durante la jornada el investigador Jesús Bermejo.

Los cuadros clínicos graves mostraron perfiles característicos tanto en plasma como en aspirados bronquiales, los cuales proporcionaron información molecular sobre los mecanismos que median el deterioro del paciente crítico y "se han mostrado como herramientas útiles en la toma de decisiones clínicas", añadió el Dr. Torres.

Del mismo modo, las alteraciones pulmonares funcionales y estructurales en los supervivientes de cuadros clínicos graves de COVID-19 se asocian como patrones sanguíneos transcriptómicos y proteómicos específicos, por lo que "los mecanismos multifactoriales vinculados a estos perfiles constituyen la base para el desarrollo de estrategias terapéuticas", concluyó el director del estudio.

Este es un resumen de un contenido publicado originalmente en Univadis, parte de la Red Profesional de Medscape, consulte aquí el artículo completo.

Para más contenido siga a Medscape en Facebook, Twitter, Instagram y YouTube.

Comentario

3090D553-9492-4563-8681-AD288FA52ACE
Los comentarios están sujetos a moderación. Por favor, consulte los Términos de Uso del foro

procesando....