Prueba de que una reducción sustancial de peso disminuye la gravedad de la COVID-19

Mitchel L. Zoler

Conflictos de interés

6 de enero de 2022

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Las personas con obesidad que lograron una reducción de peso considerable después de cirugía metabólica (bariátrica) tuvieron menos riesgo de complicaciones graves por COVID-19 que aquellas con obesidad equiparadas que no se sometieron a cirugía y que no tuvieron niveles similarmente altos de reducción de peso.[1]

Los resultados de una revisión retrospectiva observacional de aproximadamente 12.000 pacientes de un solo centro estadounidense demostraron que las personas con obesidad que se sometían a cirugía metabólica reducían un promedio de 19% más de su peso corporal que individuos de control equiparados que tenían obesidad y que no se operaban durante una mediana de seguimiento de casi 8 años.

Entre aproximadamente 800 personas del grupo de estudio que contrajeron COVID-19 durante el primer año de la pandemia, quienes se sometieron a cirugía metabólica tuvieron una reducción de 49% en el riesgo de hospitalización, una disminución de 63% en el riesgo de necesitar oxígeno suplementario y una disminución de 60% en el riesgo de COVID-19 grave, en comparación con las del grupo de control. La COVID-19 grave se define como la necesidad de ventilación mecánica o muerte. Los decesos por cualquier causa en sí fueron 73% menos frecuentes en las personas que se sometieron a cirugía, pero esta diferencia no fue estadísticamente significativa (p = 0,09).

La obesidad es un "factor de riesgo modificable" para la COVID-19 grave

Los resultados "claramente demuestran que la obesidad es un factor de riesgo modificable" para exacerbaciones más graves de COVID-19, indicó el Dr. Ali Aminian, primer autor del estudio, publicado en versión electrónica el 29 de diciembre.

"No es viable realizar un estudio aleatorizado con un gran número de pacientes con obesidad para evaluar los desenlaces de la COVID-19 tras una intervención para bajar de peso", señaló el Dr. Aminian, profesor de cirugía y director del Bariatric and Metabolic Institute de la Cleveland Clinic, en Cleveland, Estados Unidos. "Por consiguiente, estos datos proporcionan la mejor evidencia disponible" sobre el efecto de la reducción de peso sustancial y mantenida, y el riesgo de complicaciones más graves de COVID-19.

"La COVID-19 debería ahora añadirse a la larga lista de trastornos concomitantes con la obesidad que se pueden mitigar mediante cirugía metabólica", se concluyó en un comentario invitado que acompañó al nuevo estudio.

La nueva evidencia es muy sugestiva de "que la reducción de peso sustancial disminuye el riesgo asociado a la obesidad para la COVID-19 grave en personas que se infectan", comentó el Dr. Lee M. Kaplan, Ph. D., director del Weight Center del Massachusetts General Hospital, en Boston, Estados Unidos, quien no intervino en el estudio.

"Es un muy buen estudio que plantea un argumento convincente. Es posible que nunca se lleve a cabo un estudio prospectivo aleatorizado, por lo que es necesario continuar con los datos con que contamos y estos son datos satisfactorios", agregó.

Otro hallazgo notable fue que las tasas de COVID-19 fueron aproximadamente idénticas entre las personas que se habían sometido a cirugía metabólica y los controles no operados, pues ambos grupos mostraron tasas de infección de cerca de 9% durante el periodo de marzo de 2020 a marzo de 2021.

"El riesgo de infectarse fue el mismo, pero con una tasa mucho más baja de complicaciones" en aquellos que se sometieron a cirugía metabólica y que después bajaron de peso, añadió el Dr. Steven E. Nissen, autor principal del estudio y director académico del Heart, Vascular and Thoracic Institute en la Cleveland Clinic.

Todo es cuestión de bajar de peso

Es probable que la disminución de las complicaciones se deba "a la reducción del peso, no a la cirugía. Si una persona redujera una cantidad similar de peso por otro medio, creo que muy probablemente obtendría el mismo beneficio", añadió el Dr. Nissen, aunque reconoció que el nuevo estudio no aporta pruebas directas de ello.

"Las personas con obesidad se ponen más graves cuando contraen la COVID-19. Si una persona baja de peso, tendrá menos riesgo" de exacerbaciones de su infección, predijo el especialista.

"Este es otro buen motivo para tratar la obesidad. El estudio demuestra que vale la pena una reducción de peso sustancial", aunque disminuir las complicaciones relacionadas con COVID-19 es solo una más de las más de 200 comorbilidades diferentes que mejoran cuando las personas bajan de peso, señaló el Dr. Kaplan.

Como consecuencia, se mostró escéptico de que esta nueva evidencia tenga gran repercusión en el número de personas con obesidad que busca cirugía bariátrica u otro medio de alcanzar una reducción de peso sustancial. Aun antes de la COVID-19 había datos que demostraban el "enorme beneficio de tratar eficazmente la obesidad", destacó el Dr. Kaplan.

El Dr. Kaplan también estuvo de acuerdo en que la reducción de peso sustancial inducida mediante otras estrategias, como el tratamiento con fármacos potentes para bajar de peso, como semaglutida, tirzepatida y cagrilintida (ambos todavía en fase de investigación), probablemente tenga un impacto similar.

"El estudio demuestra que la reducción de peso considerable puede mitigar las complicaciones de la COVID-19. En la actualidad la reducción de peso se logra mejor utilizando cirugía bariátrica, pero en el futuro", diversas intervenciones farmacológicas nuevas tal vez podrán producir resultados similares, agregó el Dr. Kaplan.

Detalles del estudio

El estudio comenzó con toda la cohorte de más de 675.000 pacientes atendidos en la Cleveland Clinic durante 2004 a 2017 que tenían como mínimo un registro de índice de masa corporal medido de al menos 35 kg/m2. De este grupo, los investigadores identificaron a más de 5.000 pacientes que se sometieron a cirugía metabólica y más de 15.000 controles equiparados que no se operaron.

La comparación entre estos dos grupos demostró que durante una mediana de seguimiento de 7,6 años, el promedio de reducción de peso creciente en las personas que se habían sometido a cirugía en comparación con las que no lo hicieron era de 18,6 puntos porcentuales en relación con el peso corporal inicial.

De esta cohorte inicial de algo más de un total de 20.000 pacientes, 2.958 del grupo asignado a cirugía y 8.851 de los controles estuvieron disponibles para la evaluación de su antecedente de COVID-19 en el periodo de 12 meses del 1 de marzo de 2020 al 1 de marzo de 2021. Durante este intervalo de tiempo de 12 meses, 206 pacientes del grupo quirúrgico y 578 controles desarrollaron COVID-19. En la fecha en que el resultado de la prueba del SARS-CoV-2 fue positivo, el peso medio de los pacientes infectados que habían sido operados fue de 108,4 kg y de 128,4 kg en los controles infectados.

El estudio fue financiado por una beca de Medtronic. El Dr. Aminian ha recibido apoyo con beca y honorarios por conferencias de parte de Medtronic. El Dr. Nissen ha recibido financiación para investigación de parte de Abbive, Amgen, AstraZeneca, Bayer, Bristol Myer Squibb, Esperion, Lily, Novartis y Silence. El Dr. Kaplan ha sido consultor de Amgen, Ethicon, Gelesis, Lilly, Novo Nordisk, Pfizer, Rhythm y Xeno.

Mitchel L. Zoler es periodista de Medscape y MDedge con sede en la región de Filadelfia.

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