Ayudando a las adolescentes a ir de la pediatría a la ginecología

Jillian Mock

Conflictos de interés

4 de enero de 2022

Para muchas adolescentes, la primera visita al ginecólogo puede resultar intimidante. La perspectiva de reunirse con un médico nuevo que hará preguntas profundamente personales sobre el sexo y la menstruación da miedo. Además, muy probablemente, un familiar o amiga les ha advertido sobre el notorio examen pélvico.

El momento exacto en el que las pacientes adolescentes deben comenzar a ver a un ginecólogo varía según el momento en que comienza la pubertad. Los médicos de atención primaria y los pediatras pueden ayudar a las adolescentes en la transición remitiéndolas a una práctica amigable para las adolescentes y aclarando algunos de los conceptos erróneos que rodean la primera visita al ginecólogo. Los ginecólogos, al otro lado de la referencia, pueden ayudar a las pacientes en la transición garantizando la confidencialidad y creando un espacio seguro para las pacientes jóvenes.

Medscape Noticias Médicas habló con tres expertos en salud adolescente sobre cuándo deberían comenzar a abordar sus necesidades ginecológicas y cómo sus médicos pueden ayudarlas a atravesar esa transición.

Cuidado apropiado para la edad

Dra. Anne-Marie Amies Oelschlager

"La mayoría de las personas obtienen información muy limitada sobre su salud reproductiva", dijo la Dra. Anne-Marie Amies Oelschlager, ginecóloga pediátrica y del adolescente del Seattle Children's en Seattle, Estados Unidos, y miembro del comité de consenso en ginecología del American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG).

Las directrices oficiales del American College of Obstetricians and Gynecologists indican que la visita inicial de salud reproductiva se lleve a cabo entre los 13 y 15 años.[1] Sin embargo, la edad exacta puede variar según las necesidades específicas del paciente.

Por ejemplo, algunas pacientes comienzan a menstruar temprano, a la edad de 9 o 10 años, aclaró la Dra. Mary Romano, maestra en salud pública, pediatra y especialista en medicina adolescente del Vanderbilt Children's Hospital en Nashville, Estados Unidos. Los pediatras que se sientan incómodos al educar a las pacientes jóvenes sobre la menstruación deben derivar a la paciente a un ginecólogo o un ginecólogo pediatra para quienes estas conversaciones son una rutina.

Dra. Mary Romano

Si una paciente no inicia su ciclo menstrual a los 14 o 15 años, eso también debe ser abordado por un médico de familia o un ginecólogo, agregó la Dra. Romano.

"Lo importante aquí es abordar la salud reproductiva de las adolescentes a partir de los 10 o 12 años, o una vez que comience la pubertad", manifestó la Dra. Patricia Huguelet, ginecóloga pediátrica y de adolescentes del Children's Hospital Colorado en Aurora, Estados Unidos. En esas primeras visitas, el médico puede brindar "orientación anticipatoria", aconsejando a la adolescente sobre lo que es normal en términos de menstruación, sexo y relaciones, y abordando lo que no lo es, dijo.

Dra. Patricia Huguelet

Idealmente, los pacientes que fueron designados como mujeres al nacer pero que ahora se identifican como hombres o no binarios se reunen con un ginecólogo al principio del proceso de afirmación de género y un ginecólogo continuará consultando como parte del equipo de atención interdisciplinaria del paciente, agregó la Dra. Romano, quien asesora a jóvenes LGBTQ+ como parte de su práctica. Un ginecólogo puede apoyar a estos pacientes de muchas maneras, incluso ayudar a quienes están considerando o usando bloqueadores de la pubertad y brindar educación reproductiva y de salud a los pacientes de una manera que sea sensible a la identidad de género del paciente.

Referencias de pacientes

Algunos pediatras y médicos de familia pueden estar hablando con sus pacientes sobre temas como los ciclos menstruales y la anticoncepción. Pero quienes se sientan incómodos al preguntar a los pacientes adolescentes sobre su salud reproductiva y sexual deben derivarlos a un ginecólogo o especialista en medicina adolescente, aconsejó la Dra. Romano.

"El mayor beneficio que he notado es que a menudo [los pacientes] vienen de consultar a un pediatra o un proveedor médico y, en ocasiones, aprecian la oportunidad de hablar con un médico que no han conocido antes sobre las preguntas más personales que puedan tener", aseguró la Dra. Amies Oelschlager a Medscape Noticias Médicas.

Derivar a los adolescentes a un especialista que se haya capacitado en medicina para adolescentes o que tenga experiencia en el tratamiento de ese grupo de edad tiene beneficios, afirmó la Dra. Romano. Los médicos con esa experiencia entienden que los adolescentes no son "mini-adultos" sino que tienen problemas médicos y de desarrollo únicos. Cómo aconsejarlos y educarlos conlleva desafíos únicos, dijo.

Por ejemplo, el sangrado menstrual abundante es una de las principales razones por las que una paciente, ya sea adulta o adolescente, acude a un ginecólogo, mencionó la Dra. Huguelet. Pero la patología difiere enormemente para esos dos grupos de edad. Para las pacientes de entre 30 y 40 años, los pólipos y los fibromas son problemas frecuentemente asociados con el sangrado abundante. Esas afecciones son poco frecuentes en las adolescentes, mientras que los trastornos hemorrágicos son frecuentes, dijo.

La mayoría de las pacientes seguirán viendo a su pediatra y proveedor de atención primaria por otros problemas. Y en algunas áreas, los ginecólogos pueden reforzar los consejos de los pediatras, como alentar a las pacientes a que se vacunen contra el virus del papiloma humano, agregó la Dra. Amies Oelschlager.

Conceptos erróneos comunes

Los médicos de atención primaria también pueden disipar los conceptos erróneos que las adolescentes y sus padres tienen sobre la ginecología. Algunos padres pueden creer que ciertos métodos anticonceptivos causan cáncer o infertilidad, tienen inquietudes acerca de la vacuna contra el virus del papiloma humano, o creen que las terapias hormonales son dañinas, dijo la Dra. Amies Oelschlager. Pero el mayor error tiene que ver con el temido examen pélvico.

"Muchas pacientes asumen que cada vez que vayan al ginecólogo les harán un examen pélvico. Cuando digo, 'No tenemos que hacer eso', se sienten muy aliviadas", agregó la Dra. Amies Oelschlager.

Las pautas han cambiado desde que los padres de las adolescentes de hoy fueron al ginecólogo por primera vez. Muchas pacientes ahora no necesitan una prueba de Papanicolaou inicial hasta los 25 años, siguiendo un cambio reciente en las directrices de la American Cancer Society.[2] (El American College of Obstetricians and Gynecologists está considerando adoptar la misma postura, pero aún recomienda que las pruebas de cribado comiencen a los 21.)

"La mayoría de las pacientes no necesitan un examen, incluso cuando se trata de salud sexual y pruebas de detección [de infecciones de transmisión sexual], que se pueden realizar sin un examen", dijo la Dra. Huguelet.

Confidencialidad y comodidad

En el otro lado de la derivación, los ginecólogos deben seguir varias de las mejores prácticas para tratar a las adolescentes. Podría decirse que la parte más importante de la visita ginecológica inicial es brindar a las pacientes la opción de pasar un tiempo individual con el médico sin uno de los padres en la habitación. Durante ese tiempo, el médico debe dejar en claro que lo que discuten es confidencial y no se compartirá con sus padres o tutores, aclaró la Dra. Huguelet. Las pacientes también deben tener la opción de tener a un amigo u otra persona que no sean sus padres en la habitación con ellas durante este tiempo individual con el médico, especialmente si la paciente no se siente cómoda hablando de temas delicados completamente sola.

Las adolescentes reciben una mejor atención, revelan más y perciben que están recibiendo mejor atención cuando el proceso es confidencial, agregó la Dra. Romano. Sin embargo, la confidencialidad tiene límites, que los médicos también deben asegurarse de que sus pacientes comprendan, de acuerdo con las directrices del American College of Obstetricians and Gynecologists para la primera consulta reproductiva. Estas limitaciones pueden variar según el estado según los problemas relacionados con los informes obligatorios, la facturación del seguro y los requisitos legales de notificaciones sobre servicios específicos como el aborto en las pacientes.

El uso de expedientes médicos electrónicos ha planteado desafíos adicionales cuando se trata de comunicarse en privado con pacientes adolescentes, dijo la Dra. Amies Oelschlager. En su práctica, intenta asegurarse de que la adolescente sea quien tenga la información de inicio de sesión para sus registros. De lo contrario, su oficina tendrá el número de celular de la paciente para enviar un mensaje de texto o llamarle de forma segura.

"Creemos firmemente que las adolescentes deberían poder acceder a la atención de la salud reproductiva, la atención de la salud mental y la atención para los trastornos por abuso de sustancias sin notificación a los padres", enfatizó la Dra. Amies Oelschlager.

Las visitas de telesalud también pueden ser útiles para las adolescentes que acuden a ginecología por primera vez. Tomarse el tiempo para establecer una relación con las pacientes al comienzo de la consulta es clave, dijo la Dra. Huguelet. Al dirigir las preguntas a la paciente adolescente en lugar de a sus padres, dijo la Dra. Huguelet, eso demuestra que están ahí para tratar las necesidades del adolescente ante todo.

El American College of Obstetricians and Gynecologists tiene directrices sobre otros pasos que las prácticas de ginecología, incluidas las que atienden a adultos y adolescentes, pueden tomar para hacer que sus consultorios y consultas sean amigables para las adolescentes. Estos pasos incluyen preguntar a las pacientes sobre su nombre y pronombres preferidos al comienzo de la consulta o como parte del formulario de admisión inicial, capacitar al personal de la oficina para que se sienta cómodo con los problemas relacionados con la sexualidad adolescente y la diversidad de género y sexual entre los pacientes, proporcionando un lugar para que los adolescentes esperen separados de los pacientes de obstetricia y que tengan a la mano literatura apropiada para su edad para que aprendan sobre la salud reproductiva.

Después de esa primera consulta de salud reproductiva, los ginecólogos y los proveedores de atención primaria también deben asociarse para garantizar que se aborde toda la salud de sus pacientes, agregó la Dra. Huguelet.

"La colaboración siempre servirá mejor a los pacientes en cualquier área y ciertamente esta área no es diferente", concluyó la Dra. Romano.

Las doctoras Amies Oelschlager, Romano y Huguelet han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Jillian Mock es una periodista científica independiente que vive en la ciudad de Nueva York, Estados Unidos. Escribe sobre salud, cambio climático y medio ambiente. Su trabajo ha aparecido en muchas publicaciones, incluido el New York Times, Audubon Magazine y Scientific American.

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