¿Qué causa el cáncer? Hay muchas cosas que no sabemos

Diana Kwon

Conflictos de interés

5 de enero de 2022

Los pacientes con cáncer a menudo están desesperados por saber qué causó su enfermedad. ¿Fue algo que hicieron? ¿Algo que podrían haber evitado?

En general, los expertos estiman que alrededor de 40% de los cánceres pueden explicarse por factores de riesgo conocidos, a menudo modificables.[1] El tabaquismo y la obesidad representan los factores principales, aunque una serie de otros factores (mutaciones de la línea germinal, alcoholinfecciones o contaminantes ambientales como el asbesto) también contribuyen al riesgo de cáncer.[2]   

Pero ¿qué pasa con el restante 60% de los cánceres?

Un nuevo análisis sugiere que, aunque muchos de estos casos probablemente tengan un componente de estilo de vida o ambiental subyacente, los expertos aún no comprenden completamente su historia de origen.[3] Y un número pequeño pero significativo puede deberse simplemente al azar.

Esto es lo que los expertos sospechan que podrían ser esos causantes faltantes y por qué pueden ser tan difíciles de confirmar.

Posibilidad 1: los factores de riesgo conocidos contribuyen más de lo que creemos

Para ciertos factores, se puede trazar una línea recta hacia el cáncer.

Tomemos el caso de fumar, por ejemplo. Décadas de investigación han ayudado a los científicos a delinear claramente los efectos cancerígenos del tabaco. Los investigadores han identificado un conjunto único de mutaciones en los tumores de los fumadores que se pueden ver cuando las células cultivadas se exponen a los carcinógenos presentes en el tabaco.[4,5]

Además, los expertos han podido recopilar datos sólidos de estudios epidemiológicos sobre la prevalencia del tabaquismo, así como sus riesgos asociados al cáncer y la muerte, en gran parte porque la exposición al tabaco durante toda la vida de un individuo es bastante fácil de medir.[6]

"La evidencia para el tabaquismo es increíblemente consistente", declaró a Medscape Noticias Médicas Paul Brennan, Ph. D., epidemiólogo del cáncer de la International Agency for Research on Cancer (IARC) de la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Para otros factores de riesgo conocidos, como la obesidad y la contaminación del aire, quedan muchas más preguntas que respuestas.

Debido a las limitaciones en la forma en que se miden estos factores, es probable que estemos minimizando sus efectos, afirmó el Richard Martin, Ph. D., profesor de epidemiología clínica en University of Bristol, en Bristol, Reino Unido.

Por ejemplo, la obesidad. El exceso de peso corporal se asocia con un mayor riesgo de al menos 13 cánceres. Aunque las estimaciones de riesgo varían según el estudio y el tipo de cáncer, según un estudio de 2012, el sobrepeso o la obesidad eran responsables de aproximadamente 4% de todos los cánceres en todo el mundo: 1% en los países de bajos ingresos y hasta 8% en los países de altos ingresos.[7,8,9]

Sin embargo, Brennan cree que "hemos subestimado el efecto de la obesidad sobre el cáncer".

Una razón clave, dice, es que la mayoría de los estudios usan el índice de masa corporal (IMC) para determinar si alguien tiene sobrepeso u obesidad, pero el índice de masa corporal es una mala medida de la grasa corporal. El índice de masa corporal no diferencia entre grasa y músculo, lo que significa que dos personas con la misma altura y peso pueden tener el mismo índice de masa corporal, incluso si uno es un deportista que come carnes magras y verduras mientras que el otro lleva una vida sedentaria y consume grandes cantidades de alimentos procesados y alcohol.

Además de eso, los estudios a menudo solo calculan el índice de masa corporal de una persona una vez, y una sola medición no puede decirle cómo ha fluctuado el peso de una persona en los últimos años o en las diferentes etapas de su vida. Sin embargo, análisis recientes sugieren que el estado de obesidad a lo largo del tiempo puede ser más relevante para el riesgo de cáncer que las medidas puntuales.[10]

Además, muchos estudios ahora sugieren que las alteraciones de la microbiota intestinal y los niveles altos de insulina en sangre, que a menudo se observan en personas con sobrepeso u obesidad, pueden aumentar el riesgo de cáncer y acelerar el crecimiento de los tumores.[11,12]

Cuando se consideran estos factores adicionales, el impacto del exceso de grasa corporal puede, en última instancia, desempeñar un papel mucho más importante en el riesgo de cáncer. De hecho, según Brennan, "si estimamos los efectos de la obesidad correctamente, en algún momento podría convertirse en la principal causa de cáncer".

Posibilidad 2: los factores ambientales o de estilo de vida permanecen bajo el radar

Los investigadores han asociado muchas sustancias que consumimos o a las que estamos expuestos en nuestra vida diaria (contaminación del aire, toxinas de desechos industriales y alimentos altamente procesados) con el cáncer.[13] Pero el alcance o la contribución de los posibles carcinógenos en nuestro entorno, en particular los que se encuentran en casi todas partes en niveles bajos, aún se desconoce en gran medida.

Una simple razón es que los efectos de muchas de estas sustancias siguen siendo difíciles de evaluar. Por ejemplo, es mucho más difícil estudiar el impacto de los contaminantes que se encuentran en los alimentos o el agua, en los que una población determinada compartirá niveles de exposición similares, frente al tabaco, donde es posible comparar a una persona que fuma un paquete de cigarrillos al día con una persona que no fuma.

Marin agregó: "Si tienen exposiciones que son ubicuas, puede ser difícil discernir sus roles [individuales]. Hay muchas causas que [probablemente] no conocemos porque todo el mundo ha estado expuesto".

Por otro lado, algunas sustancias cancerígenas a las que las personas se exponen durante períodos limitados pueden pasarse por alto si no se realizan estudios en el momento de la exposición.

"Lo que hay en el cuerpo a los 40 años puede no reflejar a qué estuvo expuesto entre los 5 y los 10 años en el patio de recreo o en el campo de fútbol", declaró el Dr. Graham Colditz, Ph. D., epidemiólogo y experto en salud pública de Washington University en St. Louis, Estados Unidos. "La tecnología sigue cambiando para que podamos obtener mejores medidas de a qué estamos expuestos hoy, pero la forma en que eso se relaciona con lo que pasó hace 5, 10, 15 años es probablemente muy variable".

Además, los investigadores han descubierto que muchos carcinógenos no causan mutaciones específicas en el ADN de una célula; más bien, los estudios sugieren que la mayoría de los carcinógenos conducen a cambios en las células que promueven el cáncer, como la inflamación.[14,15]

"Necesitamos pensar en cómo los carcinógenos potenciales están causando cáncer", agregó Brennan. En lugar de provocar mutaciones, los carcinógenos potenciales pueden utilizar un "mecanismo completamente diferente", explicó. Cuando, por ejemplo, la inflamación se vuelve crónica, puede provocar una cascada de eventos que finalmente conducen al cáncer.[15]

Por último, no sabemos mucho sobre las causas de los cánceres en los países de ingresos bajos y medios. La mayor parte de la investigación hasta la fecha se ha realizado en países de ingresos altos, como Estados Unidos, Australia y partes de Europa.

"Hay una verdadera falta de estudios epidemiológicos sólidos en otras partes del mundo, Latinoamérica, África, partes de Asia", puntualizó a Medscape Noticias Médicas el Marc Gunter, Ph. D., epidemiólogo molecular de la International Agency for Research on Cancer.

Posibilidad 3: algunos cánceres ocurren por casualidad

Cuando se trata del riesgo de cáncer, es posible que esté en juego un elemento de probabilidad.

El cáncer puede ocurrir en personas que tienen muy poca exposición a carcinógenos conocidos o que no tienen antecedentes familiares de cáncer.

Gunter añadió: "Todos sabemos que hay personas que contraen cáncer y comen dietas muy saludables, nunca tuvieron sobrepeso y nunca fumaron. Luego, hay personas en el otro extremo que no contraen cáncer".

Pero ¿qué tanto de los cánceres son atribuibles al azar?

Un estudio controversial de 2017 publicado en Science sugirió que, según la tasa de renovación celular en los tejidos sanos del pulmón, el páncreas y otras partes del cuerpo, solo alrededor de un tercio de los cánceres podrían estar relacionados con factores ambientales o genéticos.[16] El resto, afirmaron los autores, se debió a mutaciones aleatorias que se acumularon en el ADN de una persona, en otras palabras, mala suerte.

Ese estudio provocó una avalancha de críticas de los científicos que señalaron serias fallas en el trabajo que llevaron a los investigadores a sobrestimar significativamente la proporción de cánceres relacionados con el azar.

La proporción real de cánceres que ocurren por casualidad es mucho menor, según Brennan: "Si observan las comparaciones internacionales de las tasas de cáncer y toman una estimación conservadora, verán que quizás 10% o 15% de los cánceres son realmente por azar".

Si algunos cánceres se deben a la mala suerte o a factores de riesgo no descubiertos, sigue siendo una pregunta sin resolver.

Pero la conclusión es que muchas causas desconocidas de cáncer probablemente estén relacionadas con el medio ambiente o el estilo de vida, lo que significa que, en teoría, pueden modificarse, incluso prevenirse.

"Siempre habrá algún elemento de azar, pero pueden modificar sus probabilidades, dependiendo de su estilo de vida y tal vez de otros factores, que aún no comprendemos completamente", concluyó Gunter.

La buena noticia es que, en lo que respecta a la prevención, hay muchas formas de modificar nuestros comportamientos, como consumir menos carnes procesadas, dar un paseo diario o vacunarnos contra los virus que causan el cáncer, para mejorar nuestras posibilidades de vivir sin cáncer.

Y a medida que los científicos comprendan mejor las causas del cáncer, las posibilidades de prevención solo aumentarán.

"Hay un crecimiento lento y constante en el conocimiento que está reduciendo el riesgo general de cáncer. Nunca vamos a eliminar el cáncer, pero podremos controlarlo como una enfermedad", concluyó Brennan.

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