Análisis transcultural de la depresión prenatal en México y España: ¿qué puede hacer el personal de salud?

Nelly Toche

4 de enero de 2022

Dra. María Asunción Lara

"Hace 150 años en Francia se describió por primera vez la depresión perinatal y ahora, en pleno siglo XXI, seguimos sin atenderla adecuadamente en muchos países. Por ejemplo, España tiene un sistema de salud diferente, con más recursos y con una mayor proporción de servicios de salud ginecoobstétrica, en México esto es carente, lo que genera escenarios diferentes", aseguró la Dra. María Asunción Lara, investigadora del Departamento de Innovación y Salud Global del Instituto Nacional de Psiquiatría Ramón de la Fuente Muñiz.

Por lo anterior, especialistas de ambos países se dieron a la tarea de generar un análisis transcultural de la prevalencia y los factores de riesgo de la depresión prenatal en España y México.[1]

En entrevista para Medscape en español, la también participante del estudio destacó que España y México tienen antecedentes parecidos, con bagaje cultural similar, religiones similares y un concepto de familia importante, pero al final del día, hablar de un país desarrollado y uno en vías de desarrollo arroja datos interesantes; en este caso era válida la comparación y una base para analizar qué sucede en ambas sociedades. "Encontramos que en el momento actual somos diferentes, sobre todo en la consciencia de las mujeres en cuanto a aspectos de sexo".

La depresión: el contexto es lo que afecta

En ambos países existe la depresión y el contexto es lo que afecta. De entrada, las mujeres españolas reportaron una menor prevalencia de síntomas depresivos (10,0%) que las mujeres mexicanas (20,3%). Luego los análisis de regresión mostraron que la ansiedad prenatal previa y la falta de apoyo emocional familiar eran factores de riesgo comunes para los dos países. 

Dentro de cada país los factores de riesgo significativos incluyeron: antecedentes de depresión previa (β = 0,224; p < 0,001) en España y para México, embarazo no planeado (β = - 0,116; p < 0,027), falta de apoyo emocional de otros (β = 0,129; p < 0,032), insatisfacción marital (β = 0,186; p < 0,009) y estrés vital por problemas económicos (β = 0,117; p < 0,026) y estrés vital por problemas maritales (β = 0,114; p < 0,040). 

El estudio utiliza datos secundarios de 563 participantes que recibieron atención prenatal en Madrid (N = 283) y en la Ciudad de México (N = 280), evaluados con el Cuestionario sobre la salud del paciente (PHQ-9) y el Cuestionario de predictores de depresión posparto revisado (PDPI-R).

Al comentar sobre el estudio, la Dra. Lara indicó que los principales factores de riesgo de depresión en el embarazo se presentan en medio de un contexto desfavorable: primero, ser madre soltera; "eso fue distinto en España, porque allá es más común que las mujeres planeen estar solas y en México no es así, ya que la mayoría de los casos se trata de abandono". Por tanto, en México una mujer está en más riesgo que en España.

En el país además se pueden ver temas importantes de sexo, pues en España los hospitales públicos reciben mujeres con mayor escolaridad y conciencia feminista. Otros temas importantes son no desear estar embarazada, embarazos no planeados y falta de apoyo en la familia o la pareja; "en México hay mucho más apoyo de la familia, porque son familias extendidas, aun así, los casos son muchos y llevan a depresiones importantes. Para la depresión posparto el apoyo social es mucho más importante porque una madre embarazada como sea se mueve, pero cuando ya se tiene al bebé se requiere de ayuda".

México sin personal capacitado ni espacios para la atención

El estudio tiene la virtud de señalar la importancia de que los profesionales de la salud pueden adaptar las intervenciones a sus factores de riesgo particulares y así ayudar a reducir los efectos adversos en las madres y los bebés, porque "una mujer que tiene depresión en el embarazo seguramente la tendrá en el posparto, logrando con ello madres que se sienten culpables por no poder atender a sus hijos y generar un vínculo".

La especialista explicó que depresión en el embarazo y depresión posparto son dos afecciones mucho muy comunes que se presentan en aproximadamente 10% y 15% de las mujeres. En México se tiene un estudio longitudinal donde encontramos que 13% de mujeres en posparto presenta una depresión que requiere atención y alrededor de 9% de mujeres durante el embarazo también la requiere.[2]

Bajo este panorama, a lo largo de 16 años, la Dra. Lara y sus colaboradores encontraron que en muchos casos ni los médicos ni el personal de salud lo detecta y tampoco lo interpreta correctamente; "no están capacitados para la atención adecuada, este es un primer problema: vencer los prejuicios. Muchas veces, cuando las mujeres están deprimidas son regañadas, les dicen que no es cierto, que no exageren o que eso no existe, entonces las mujeres tienen mucho miedo de decir que se sienten mal estando embarazadas".

El segundo problema en México es que aunque hay escritas políticas de atención a las mujeres en el periodo perinatal, embarazo y posparto, no son obligatorias, por lo que hay centros de salud que aplican algunas cuestiones por voluntad, pero sin capacitación del personal y espacios para la atención.

¿Qué puede hacer el personal de salud?

Hasta el año 2016 la Norma Oficial Mexicana fue actualizada y se incluyó, durante las consultas y revisiones médicas a mujeres embarazadas, la identificación de síntomas depresivos o cualquier trastorno en relación con la salud mental. Sin embargo, a la fecha no se especifican los mecanismos de implementación ni se ha establecido la creación de campañas de divulgación para remarcar la importancia de la prevención, detección y tratamiento.

Frente a esta encrucijada, la especialista compartió que desde su espacio de trabajo encontraron una escala que consta de solo tres preguntas para poder detectar qué mujeres están en riesgo de presentar una depresión. "Es un cuestionario que fue diseñado en Inglaterra y validamos en México".

Las preguntas de Whooley y Arroll tienen propiedades psicométricas adecuadas para detectar posibles casos de depresión durante el periodo perinatal. Pueden aplicarse durante las citas de control prenatal y consultas en el posparto. Detectar de manera oportuna a mujeres en riesgo de depresión perinatal puede ayudar a su atención para reducir sus consecuencias adversas en madres e infantes.[3]

La primera pregunta es si la madre ha sentido tristeza durante mucho tiempo (más de tres meses) sin poder eliminarla; la siguiente es si ha perdido el gusto por hacer cosas que normalmente disfrutaba, por ejemplo, la ilusión del bebé o de estar embarazada, que la depresión le impide disfrutar; la tercera pregunta es si considera que necesita ayuda y "teniendo esta respuesta en positivo, prácticamente estamos frente a un caso de depresión".

La también jefa del Departamento de Modelos de Intervención explicó que este modelo psicológico de intervención es psicoeducativo y cognitivo-conductual, "todo junto, para que podamos prevenir y detener una posible depresión mayor para que puedan disfrutar a sus bebés". El modelo se trabajó con 156 mujeres y sí encontraron una menor probabilidad de tener depresión cuando se hacía la prueba, "efectivamente esto funciona y lo podemos recomendar".

Agregó que es importante ayudar a las pacientes a reconocer este problema porque en una sociedad como la nuestra, una madre "no se debe sentir así", pues las personas ven a una mujer como mala mamá, pero realmente hablamos de un trastorno de depresión. "Por ello se busca incidir en la cohesión con apoyos sociales, ejercicios que bajen la ansiedad, manejo de los factores de riesgo y buscar apego con el bebé una vez que se decide tenerlo".

Vale la pena destacar que desde el Instituto de Psiquiatría se capacita a personal de salud; también se tiene un libro para las madres y un manual para el personal de salud que quiera aplicar la intervención, misma que está basada en los factores de riesgo. Dos veces al año también hay un curso en donde médicos, enfermeras, trabajadoras sociales, entre otros profesionales, se capacitan con ejercicios, lecturas, experiencias que alimentan este trabajo y que permiten que haya personal capacitado para atender a las mujeres embarazadas en diferentes espacios.

Este grupo de estudio del Instituto Nacional de Psiquiatría creó redes sociales tanto para apoyo de las madres como profesionales de la salud que requieran de alguna consulta: Embarazo y posparto durante la pandemia Covid-19

También se invita a la comunidad médica a acercarse a los cursos que se dan desde el Instituto de Psiquiatría: Servicios clínicos.

Un padecimiento tratable, pero hay que preguntar

Dra. Alina Uribe Holguín

La Dra. Alina Uribe Holguín, médica psiquiatra especialista en salud mental perinatal, señaló que la depresión perinatal es mucho más frecuente de lo que creemos, por lo que aseguró que es muy importante no subdiagnosticar y no subtratar. "No podemos olvidar que la enfermedad tiene sus efectos tanto en el bebé como en la madre; es importante tratarlos, por lo que herramientas como la psicoterapia, son poderosas".

Recordó que no todas las depresiones posparto se medican, por lo que es muy importante poder evaluar la necesidad, porque a veces las mujeres no acuden a los especialistas por temor a ser medicadas.

La Dra. Uribe coincidió en que el personal médico tiene que estar atento y preguntar, "porque muchas veces en las madres con depresión su apariencia, porte y actitud no están correlacionadas con los síntomas. Si no preguntamos probablemente no nos vamos a dar cuenta". Aunque 80% de las mujeres con esta afección sabe que algo está pasando, desconoce qué es y esto vuelve fundamental que el personal de salud cuestione cómo se ha sentido, cuál es la experiencia de ser madre o si hay algo que le preocupe en cuanto a la maternidad.

Agregó que como profesionales de la salud es importante promover el acceso a servicios de salud mental en línea, "poder acceder a estas pacientes por diversas vías", además de promover entre colegas el tamizaje para que las mujeres embarazadas puedan llegar a tiempo al tratamiento.

Destacó que no tratar a estas mujeres tiene un impacto en varios frentes. De entrada, para la madre: las mujeres embarazadas con síntomas depresivos asisten menos a los controles prenatales, hay mayores complicaciones en el embarazo, se les dificulta una dieta adecuada, tienen problemas con la lactancia e incluso en casos muy graves podría haber consumo de alcohol o cigarrillo, lo que para el bebé puede ser muy nocivo. Recordó que hasta 20% de los fallecimientos maternos se da por suicidio y que este es prevenible.

Además los síntomas de la depresión tienen un alto impacto en la interacción madre-hijo, pues no permiten a una madre presente, dificultan la capacidad para leer las necesidades del bebé y no se logra la comunicación, lo que dificulta la contención del bebé y torna una relación irritable, se pierden el contacto visual y la lactancia materna. "Esto define la forma en que nuestra mente se va a desarrollar y cómo nos vamos a desarrollar en el mundo".

Por último, también los bebés de madres con depresión en el embarazo tienen más riesgo de parto prematuro, bajo peso al nacer, trastornos en el desarrollo, dificultades en el aprendizaje e incluso a largo plazo se ha documentado que hasta en 50% de adolescentes con enfermedad mental, sus madres habían padecido depresión perinatal, por ello el abordaje a tiempo se vuelve clave.

La Dra. Lara y la Dra. Uribe han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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