COMENTARIO

Lo mejor de gastroenterología en 2021

Dra. Ylse Gutiérrez Grobe 

Conflictos de interés

22 de diciembre de 2021

En este contenido

Reporte del grupo de trabajo de Roma sobre las terapias conductuales cerebro-intestino para los trastornos de la interacción intestino-cerebro

Con el objetivo de ofrecer un cuidado óptimo e individualizado a los pacientes con trastornos de la interacción intestino-cerebro, a finales de noviembre se publicó un consenso entre expertos gastroenterólogos y expertos en salud mental para realizar un abordaje integral de forma conjunta.[6] El reporte inicia con la definición de las terapias conductuales y la explicación del eje intestino-cerebro, posteriormente se enfoca en señalar los blancos de las terapias y en a quien y como debemos referir a terapia conductual.

Las terapias conductuales son intervenciones no farmacológicas que priorizan la mejora de los síntomas gastrointestinales, sobre la comorbilidad psicológica, aunque es posible en viceversa. Además, pueden ser combinadas con terapia farmacológica con neuromoduladores cuando es necesario y aunque la evidencia se ha centrado en trastornos como el síndrome de intestino irritable o la dispepsia funcional, el consenso afirma que se puede alcanzar beneficio de esta estrategia terapéutica a lo largo del espectro de los trastornos de la interacción intestino-cerebro.

Existen cinco estrategias que se proponen como terapia:

  1. Programas autoadministrados, los cuales pueden encontrarse en libros de autoayuda, esto puede contribuir a la reducción de la ansiedad asociada a la enfermedad y la ventaja de estos programas son en general el bajo costo.

  2. Terapia cognitivo-conductual, existen más de 30 ensayos clínicos que apoyan el uso de esta terapia, ya sea de forma individual, en grupo, en línea, etc. Esta estrategia ha demostrado su utilidad en síndrome de intestino irritable, dispepsia funcional y dolor torácico no cardiogénico.

  3. Hipnoterapia dirigida al intestino, se guía a los pacientes a un estado elevado de enfoque y conciencia para incrementar la apertura a sugerencias poshipnosis, los reportes sugieren que se podría mejorar la sensibilidad visceral y la motilidad.

  4. Estrategias basadas en autoconciencia (mindfulness); estas estrategias han mostrado su utilidad en un amplio espectro de afecciones médicas y psicológicas y en gastroenterología ha demostrado ser de utilidad para la mejoría de síntomas específicos como constipación, diarrea, distensión, así como el reconocimiento consciente de síntomas y sus causas.

  5. Finalmente la terapia psicodinámica interpersonal, la cual se realiza a través de una relación cercana y de confianza con un psicoterapeuta, a través de la cual se reparan emociones negativas, reduciendo la experiencia de los trastornos de la interacción intestino-cerebro; esta terapia se sugiere para pacientes con persistencia grave de los síntomas, en quienes el trastorno gastrointestinal ha llevado a dificultades interpersonales importantes.

¿Cuáles son los objetivos para los que podría funcionar cada una de estas estrategias terapéuticas?

El mayor beneficio de las diferentes estrategias probablemente se podrá obtener de una adecuada identificación del factor conductual de origen, por ejemplo aquel paciente con estrés psicológico y emociones negativas, probablemente pueda beneficiarse del automanejo, estrategias de autoconsciencia, hipnoterapia o terapia cognitivo-conductual, mientras que un paciente con abuso o adversidades en la infancia o aquellos con comorbilidades psicológicas y somatización, probablemente se beneficiarán más de psicodinámica interpersonal y de psicoterapia.

Las estrategias que podrían beneficiarnos a los gastroenterólogos y a los expertos en salud mental pueden a la vez desglosarse en diferentes pasos para llegar a la estrategia adecuada y la base de estas técnicas se encuentra en una relación médico/terapeuta-paciente lo suficientemente fuerte para obtener mayor confianza, mayor información significativa, mayor eficiencia del tiempo, así como mayor satisfacción, mayor apego al tratamiento y una mejoría en los desenlaces clínicos, incluyendo reducción de los síntomas.

Así como se proponen buenos candidatos para las estrategias conductuales, también se establecen cuáles pacientes podrían tener una respuesta mediana a estas terapias como pacientes con trastornos de la conducta alimentaria, estrés postraumático, comorbilidades psicológicas o déficit motivacional, o quienes definitivamente no son candidatos a la terapia conductual, como pacientes con psicopatología grave, uso activo de sustancias con abuso, o incluso aquellos pacientes que no dispongan del tiempo para realizar estas terapias, ya que su utilidad probablemente será mínima en estos casos.

Sin duda el reconocimiento de patrones conductuales y la canalización a estrategias de terapia conductual, el aumento de la información sobre ello, así como el que los gastroenterólogos seamos conscientes de su relevancia, podría ser la clave para el tratamiento óptimo e individualizado de los pacientes con trastornos de la interacción intestino-cerebro, de ahí la relevancia clínica de este reporte y guías para el mejor manejo de estos pacientes.

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