COMENTARIO

Lo mejor de gastroenterología en 2021

Dra. Ylse Gutiérrez Grobe 

Conflictos de interés

22 de diciembre de 2021

En este contenido

Impacto de los fármacos para la enfermedad intestinal inflamatoria en los desenlaces de COVID-19

Posterior al inicio en 2019 de la pandemia de COVID-19 se han realizado múltiples esfuerzos en todas las especialidades médicas para conocer los factores de riesgo que pueden hacer que el paciente curse con peores desenlaces, así como conocer cómo será el comportamiento de la infección en distintas patologías crónicas.[4] En este sentido, a inicios de 2020 se llevó a cabo un enorme esfuerzo para crear una base de datos internacional de registro de pacientes con enfermedad intestinal inflamatoria, llamada Surveillance Epidemiology of Coronavirus Under Research Exclusion (SECURE-IBD), la cual ha obtenido información de más de 50 países con relación a los desenlaces en los pacientes con colitis ulcerosa y enfermedad de Crohn; permitiendo el análisis de más de 6.000 pacientes de un registro internacional.

A finales de 2020 e inicios de 2021 se dieron a conocer los primeros resultados de este registro, donde se reportó que los pacientes que reportaron uso de corticoesteroides y 5-aminosalicilatos se asocian con un riesgo incrementado de COVID-19 grave definido como necesidad de admisión a la unidad de cuidados intensivos, apoyo mecánico ventilatorio o muerte, mientras que los antagonistas del factor de necrosis tumoral alfa (anti-factor de necrosis tumoral alfa) no impactaban el riesgo.[5]

En esta última publicación de SECURE-IBD se analizaron los reportes desde marzo de 2020 a mayo de 2021, se describieron y analizaron los datos de 6.144 pacientes. De acuerdo con los resultados se encontró una asociación clara de los esteroides sistémicos, así como metotrexato con una asociación marginal para un incremento en la probabilidad de hospitalización o muerte, o ambas. Mientras que los anti-factores de necrosis tumoral, los anti-interleucinas 12/23 y los antagonistas de integrinas tenían una probabilidad reducida de hospitalización, muerte o ambos.

En este mismo sentido, los pacientes con esteroides sistémicos tenían una probabilidad más elevada de COVID-19 grave, mientras que los pacientes con terapia biológica tenían un riesgo reducido. Contrario a lo publicado en los primeros informes de SECURE-IBD, este estudio reportó que los pacientes con 5-aminosalicilatos no tenían ninguna asociación significativa con los desenlaces en COVID-19. Cabe destacar que en este reporte se informa que el uso de terapia combinada de anti-factor de necrosis tumoral más tiopurinas se observó un mayor riesgo de hospitalización o muerte, pero no de COVID-19 grave, sin embargo, no ocurrió la misma asociación con anti-factor de necrosis tumoral y metotrexato.

Finalmente se realizó un análisis comparativo entre las distintas clases de biológicos, sin encontrar diferencias significativas entre ellas, cuando se incluyó la variable de 5-aminosalicilatos, tampoco hubo diferencias entre los diferentes biológicos.

Aunque los corticoesteroides representaron un mayor riesgo tanto de hospitalización, como de muerte, aún no es posible distinguir si el riesgo lo otorga el uso del esteroide en sí o la gravedad de la enfermedad inflamatoria intestinal razón por la cual pudieran ser usuarios de esteroide, sin embargo, los reportes en otras enfermedades inmunomediadas sugieren que el efecto del fármaco en el riesgo es real, independiente de la actividad de la enfermedad.

Hasta el momento los resultados de este reporte de SECURE IBD continúan apoyando la persistencia del tratamiento en pacientes con enfermedad inflamatoria intestinal, el cual trata y controla de manera óptima la enfermedad.

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