Ooforectomía bilateral premenopáusica está asociada a deterioro cognitivo posterior

Kate Johnson

Conflictos de interés

6 de diciembre de 2021

Las pacientes cuyos ovarios fueron extirpados quirúrgicamente antes de los 46 años tenían un mayor riesgo de deterioro cognitivo leve alrededor de 30 años después, en comparación con aquellas que no se sometieron a una ooforectomía bilateral, según un estudio poblacional publicado en JAMA Network Open.[1]

Los hallazgos sugieren que "los médicos que tratan a pacientes con ooforectomía bilateral premenopáusica deben conocer el riesgo de deterioro cognitivo o deterioro cognitivo leve de sus pacientes y deben considerar implementar planes de seguimiento del tratamiento", señalaron el autor principal, Dr. Walter A. Rocca, maestro en salud pública, de la División de Epidemiología del Departamento de Ciencias Cuantitativas de la Salud, de la Mayo Clinic, en Rochester, Estados Unidos, y sus colaboradores.

Los resultados pueden "ayudar en particular a las pacientes con niveles medios de riesgo de cáncer de ovario a evaluar mejor la relación riesgo-beneficio de someterse a una ooforectomía bilateral antes de la menopausia espontánea para la prevención del cáncer de ovario", enfatizaron.

Si bien se sugirió anteriormente la asociación entre la ooforectomía bilateral premenopáusica y un mayor riesgo de deterioro cognitivo, este nuevo estudio "aporta datos nuevos y valiosos a un importante problema de salud pública y aborda una serie de importantes deficiencias en la literatura existente", destacaron en un comentario adjunto el Dr. Marios K. Georgakis, Ph. D. y la Dra. Eleni T. Petridou, Ph. D.[2]

"Dado que la ooforectomía bilateral sigue siendo un procedimiento frecuentemente realizado, al menos en países con buenos recursos los resultados de estos estudios deberían alertar a los médicos sobre sus posibles consecuencias para la salud pública. Dado que el cese abrupto de las hormonas ováricas podría ir acompañado de efectos adversos a largo plazo previamente subestimados, los médicos tratantes que proponen la cirugía deben sopesar los beneficios frente a los posibles efectos nocivos a largo plazo, especialmente entre las mujeres sin una indicación definitiva", señalaron el Dr. Georgakis y la Dra. Petridou, respectivamente del Center for Genomic Medicine del Massachusetts General Hospital, en Boston, Estados Unidos y el National and Kapodistrian University of Athens, en Atenas, Grecia.

El estudio transversal de casos y controles utilizó datos del Mayo Clinic Study of Aging (MCSA), un estudio poblacional prospectivo que examinó los factores de riesgo, así como la prevalencia e incidencia del deterioro cognitivo y deterioro cognitivo leve en una muestra representativa de mujeres en el condado de Olmsted, Estados Unidos. Incluyó 2.732 mujeres de 50 a 89 años que participaron en el estudio MCSA de 2004 a 2019 y se sometieron a una evaluación clínica y pruebas cognitivas integrales que incluyeron nueve pruebas que cubrieron cuatro dominios cognitivos. Casi todos los sujetos (98,4%) eran de raza blanca. La edad promedio de la evaluación cognitiva fue de 74 años, momento en el que 283 mujeres (10,4%) fueron diagnosticadas con deterioro cognitivo leve (197 con deterioro cognitivo leve amnésico y 86 con deterioro cognitivo leve no amnésico). Los datos del sistema de vinculación de registros médicos del Rochester Epidemiology Project mostraron que un total de 625 mujeres (22,9%) tenían antecedentes de ooforectomía bilateral. Entre este grupo, 161 mujeres se sometieron al procedimiento antes de los 46 años y antes de la menopausia, con 46 (28,6%) que recibieron estrógeno equino conjugado oral (sin oposición) y las 95 restantes (59,0%) no recibieron terapia con estrógenos.

El estudio encontró que en comparación con las mujeres que no se sometieron a una ooforectomía bilateral, las que lo hicieron antes de los 46 años, pero no después de esta edad, tenían mayores probabilidades estadísticamente significativas de deterioro cognitivo leve (odds ratio ajustado [ORa]: 2,21; p < 0,001). Cuando se examinó el tipo de deterioro cognitivo leve, el riesgo fue estadísticamente significativo para deterioro cognitivo leve no amnésico (ORa: 2,96; p < 0,001) y amnésico (ORa: 1,87; p = 0,03). El estudio tampoco encontró evidencia de que la terapia con estrógenos se asociara con un menor riesgo de deterioro cognitivo leve entre las mujeres menores de 46 años, con un odds ratio ajustado de 2,56 en las que recibieron terapia con estrógenos y 2,05 en las que no la recibieron (p = 0,01 para ambas).

Finalmente, en mujeres que se sometieron a ooforectomía bilateral antes de la menopausia y antes de los 50 años, la indicación quirúrgica del procedimiento afectó la asociación con deterioro cognitivo leve. Las indicaciones de cáncer o "sin afección ovárica" (es decir, realizadas en el momento de la histerectomía) no se asociaron con un aumento del riesgo, mientras que hubo un aumento estadísticamente significativo del riesgo asociado con indicaciones benignas como una masa anexial, un quiste o endometriosis (ORa: 2,43; p = 0,003). "Esto es importante porque en muchos de esos casos se podría evitar la extirpación de ambos ovarios", señalaron los comentaristas.

El estudio también encontró que, en comparación con las mujeres que no se habían sometido a una ooforectomía bilateral, aquellas que también habían tenido una mayor frecuencia de factores de riesgo cardiovascular, enfermedad cardiaca e ictus en el momento de su evaluación cognitiva. "Se necesita investigación adicional para aclarar la explicación biológica de la asociación", dijeron los investigadores.

La hipótesis predominante de por qué la ooforectomía bilateral premenopáusica se asocia con el deterioro cognitivo sugiere "que el cese endocrino abrupto de la exposición a las hormonas ováricas acelera el proceso de envejecimiento. Lo más importante desde una perspectiva clínica es si estas mujeres se beneficiarían de esquemas específicos de terapia de reemplazo hormonal. Los estudios observacionales no pueden responder de manera confiable a esta pregunta y posiblemente sea hora de repensar el diseño de los ensayos en grupos específicos de mujeres que se sometieron a ooforectomía bilateral antes de los 46 años de edad y comenzaron el tratamiento inmediatamente después", señalaron los comentaristas.

En una entrevista, el Dr. Georgakis elaboró este punto, destacando que si bien el Women's Health Study claramente no mostró ningún beneficio de la terapia de reemplazo hormonal para prevenir la demencia, reclutó a mujeres que tenían 65 años o más y, por tanto, habían pasado por la menopausia desde hace 10 a 15 años. "Una hipótesis sugiere que existe una ventana de vulnerabilidad crítica poco después de la menopausia durante la cual podría ser necesaria la terapia de reemplazo hormonal para mejorar el riesgo aumentado. Por tanto, podría tener sentido reconsiderar un ensayo centrado en este grupo de mujeres premenopáusicas, que necesitan someterse a una ooforectomía a una edad temprana (< 46 años). El inicio temprano sería importante. Desafortunadamente, tal ensayo sería difícil de realizar, porque estas mujeres necesitarían un seguimiento durante periodos muy prolongados, ya que el deterioro cognitivo generalmente no ocurre antes de los 65 años".

Cuando se le pidió que comentara sobre el estudio, la Dra. Meadow Good, ginecóloga, cirujana reconstructiva y de medicina pélvica femenina y asesora médica del Winnie Palmer Hospital for Women & Babies, en Orlando, Estados Unidos, dijo que este estudio agrega credibilidad a estudios previos que muestran el riesgo cognitivo asociado con la ooforectomía bilateral premenopáusica. "La literatura ahora apunta a la necesidad de abstenerse de la ooforectomía bilateral electiva en mujeres menores de 60 años. No debería ser común que una mujer se someta a una ooforectomía bilateral antes de los 60 por razones benignas".

Añadió que la cognición no es la única razón en juego. "La ooforectomía bilateral antes de los 60 años da un mayor riesgo de enfermedad cardiaca, ictus, cáncer de pulmón y cánceres en general", dijo, citando un estudio de cohorte prospectivo dentro del Nurses' Health Study.[3]

El Dr. Rocca informó recibir apoyo financiero del Mayo Clinic Research Committee durante la realización del estudio. Un coautor informó subvenciones sin restricciones de Biogen y honorarios de consultoría de Brain Protection fuera del trabajo presentado. No se informaron conflictos de interés de los autores. El Dr. Georgakis, la Dra. Petridou y la Dra.Good han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente. El estudio fue financiado por National Institute on Aging. También utilizó los recursos del sistema de vinculación de registros médicos del Rochester Epidemiology Project, que cuenta con el respaldo de la NIA, el Mayo Clinic Research Committee y las tarifas de los usuarios. El Dr. Rocca recibió financiamiento en parte por la Cátedra Ralph S. y Beverley E. Caulkins de Investigación de Enfermedades Neurodegenerativas de la Mayo Clinic.

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