Biomarcador para detectar la enfermedad de Alzheimer en sus fases iniciales

Carlos Sierra

Conflictos de interés

1 de diciembre de 2021

Investigadores del Barcelonaβeta Brain Research Center (BBRC), el centro de investigación de la Fundación Pasqual Maragall, han estudiado el papel de la proteína acídica fibrilar glial (GFAP) como biomarcador en sangre de la enfermedad de Alzheimer.[1] Los resultados han sido publicados a mediados de octubre en JAMA Neurology.

La enfermedad de Alzheimer es una enfermedad neurodegenerativa irreversible y terminal que se define como un continuo patobiológico cuya expresión clínica va desde la cognición no alterada hasta la demencia severa. Según los datos del último informe de la Alzheimer’s Disease International, se estima que actualmente en el mundo hay 50 millones de personas con demencia, de las que dos de cada tres padecen alzhéimer.[2] Es, por lo tanto, la forma más común de demencia.

El tratamiento de esta enfermedad supone múltiples retos, siendo uno de los más importantes su detección cuando aún no ha dado lugar a síntomas, lo que se conoce como fase preclínica, ya que esto podría permitir el inicio del tratamiento antes que el daño neuronal sea irreversible y, quizás, ralentizar el desarrollo de la enfermedad.

Precisamente el hecho de que no haya síntomas es lo que provoca que sea muy complicado estudiar esta fase, ya que nadie va al neurólogo encontrándose bien.

Con este objetivo en mente, investigadores del grupo de Biomarcadores en Fluidos y Neurología Traslacional del BBRC, en colaboración con la University of Gothenburg en Suecia, la McGill University en Canadá, la Université de Paris y el Hôpitaux de Paris Nord Hôpital Lariboisière Fernand-Widal en Francia, el Hospital del Mar y el Instituto Hospital del Mar de investigaciones Médicas (IMIM), el Centro de Investigación Biomédica en Red (CIBER) de Fragilidad y Envejecimiento Saludable (CIBERFES) y el CIBER de Bioingeniería, Biomateriales y Nanomedicina (CIBER-BBN), están buscando maneras de realizar el diagnóstico de la enfermedad de Alzheimer de una manera no invasiva que pueda utilizarse, con el tiempo, de forma rutinaria en la práctica clínica diaria, como pueden ser los biomarcadores en sangre.

La proteína acídica fibrilar glial y el alzhéimer

La proteína acídica fibrilar glial (GFAP) es una proteína cerebral específica de las células de la astroglia. Estas células están implicadas en diferentes procesos funcionales, entre ellas dar soporte a la actividad de las neuronas y la regulación de la barrera hematoencefálica, el escudo protector natural del sistema nervioso central. Cuando se produce algún tipo de daño cerebral, estas células intentan contenerlo mediante una reacción llamada astrogliosis. Como resultado se produce, entre otros, una elevación de la expresión de proteína acídica fibrilar glial (GFAP).

Es por ello que "en las personas con alzhéimer se detectan niveles altos de GFAP en el líquido cefalorraquídeo. Para ello, ha de realizarse previamente una punción lumbar, un procedimiento invasivo, con los inconvenientes que ello conlleva", declaró a Univadis España el Dr. Marc Suárez Calvet, investigador principal del estudio y jefe del grupo de Biomarcadores en Fluidos y Neurología Traslacional del BBRC. "Por ello, nosotros nos planteamos ver si esta proteína también puede detectarse en el plasma sanguíneo, que solo requiere tomar una muestra de sangre", continuó el director del estudio.

La proteína acídica fibrilar glial (GFAP) en las fases tempranas del alzhéimer

En este estudio transversal se analizaron muestras de sangre de 871 personas de 3 cohortes internacionales independientes. La cohorte Alfa+, proveniente de estudio Alfa de las fundaciones Pasqual Maragall y "la Caixa", formada por 384 personas (234 mujeres, edad media 61,1±4,7 años) sin alteraciones cognitivas y con cierto riesgo de desarrollar alzhéimer, 300 personas (177 mujeres, edad media 64,6±17,6 años) asintomáticas y con deterioro cognitivo de la cohorte TRIAD, liderado en la McGill University de Montreal, y 187 pacientes (116 mujeres, edad media 69,9±9,2 años) con deterioro cognitivo del Hôpitaux de Paris Nord Hôpital Lariboisière Fernand-Widal.

Estas muestras fueron tomadas entre el 29 de julio de 2014 y el 31 de enero de 2020, siendo todas ellas analizadas en la University of Gothenburg, y cuantificadas utilizando inmunoensayos comercialmente disponibles.

Los resultados mostraron que los niveles de proteína acídica fibrilar glial en plasma eran significativamente más altos en los individuos en la fase preclínica de la enfermedad de Alzheimer en comparación con los que no mostraron ninguna alteración cognitiva. Además, los niveles de esta proteína en plasma fueron mayores en los pacientes que mostraban más síntomas de alzhéimer, siendo estos niveles siempre más elevados en plasma que en el líquido cefalorraquídeo. "Estos resultados fueron doblemente inesperados. Primero, por poder detectar este biomarcador en la fase preclínica de la enfermedad. Y segundo, y más sorprendente, que el nivel del biomarcador sea mayor en plasma que en líquido cefalorraquídeo. Hasta el momento, el nivel de todos los biomarcadores del alzhéimer en plasma siempre fue menor que el líquido cefalorraquídeo, por lo que lo observado con la GFAP es, hasta la fecha, un caso único", explicó a Univadis España el Dr. Suárez Calvet.

El potencial papel de la proteína acídica fibrilar glial en la práctica clínica diaria

A pesar de ser unos resultados muy prometedores, el traslado de este biomarcador a la práctica clínica diaria aún está lejos. “La GFAP funciona muy bien en las 3 cohortes en dónde la hemos estudiado, pero los individuos que las forman son todos ellos personas con unas características concretas, bien porque ya tienen deterioro cognitivo, o porque tienen cierto riesgo a desarrollar la enfermedad de Alzheimer. Por ello, sería necesario hacer estudios en dónde se midiese el nivel de la GFAP en plasma en personas sin ningún riesgo conocido de padecer en el futuro este trastorno neurodegenerativo. Personalmente, soy optimista y creo que este biomarcador se podrá utilizar en análisis rutinarios en el futuro, pero a día de hoy estamos aún lejos del momento de poder usarlo como una herramienta de diagnóstico generalizada", concluyó el Dr. Calvet.

En esta misma línea profundizó para Univadis España la Dra. Marta Pera, doctora en neurociencia por la Universidad Autónoma de Barcelona y experta en la enfermedad de Alzheimer ajena a este estudio. "En primer lugar, este es un estudio transversal, un paso necesario, pero no suficiente para poder llevarlo a la práctica clínica diaria. Sería necesario hacer estudios longitudinales para ver cómo en una misma persona evoluciona el nivel de GFAP con el tiempo, además de incrementar el número muestral para obtener resultados más representativos y robustos". Pero este no es el único problema que la Dra. Pera ve a la posible realización de diagnósticos de la enfermedad de Alzheimer años antes de que la persona pueda empezar a desarrollar los síntomas. "A día de hoy no hay, ni se espera a corto plazo, tratamientos eficaces para, al menos, ralentizar la progresión del alzhéimer. Por lo tanto, es necesario considerar la dimensión ética de si es apropiado informar a alguien que tiene una probabilidad elevada de padecer esta enfermedad neurodegenerativa incurable y terminal de aquí a unos años. Es algo sobre lo que los expertos en bioética deberían pronunciarse antes de plantearse su uso en la práctica clínica diaria", reflexionó la investigadora.

Los autores han declarado sus conflictos de interés económico pertinentes en el artículo.

Este contenido fue originalmente publicado en Univadis, parte de la Red Profesional de Medscape.

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