COMENTARIO

La importancia de las emociones en el contexto de la infección por el virus de inmunodeficiencia humana

En el marco del Día Mundial de la Lucha contra el SIDA

Dr. José J. Mendoza Velásquez

Conflictos de interés

1 de diciembre de 2021

El texto fue editado para su mejor comprensión.

Bienvenidos y bienvenidas, soy el Dr. José Javier Mendoza Velásquez para Medscape en español desde la Ciudad de México y hoy vamos a hablar de la salud mental y el virus de inmunodeficiencia humana (VIH).

La enfermedad causada por el virus de inmunodeficiencia humana ha producido una epidemia generando enfermedad y muerte a través de todo el mundo desde los años 70. Más de 37 millones de personas actualmente viven con virus de inmunodeficiencia humana. Aproximadamente 4,9 millones se infectan cada año y 3,1 millones mueren de condiciones asociadas al virus de inmunodeficiencia humana.

Las emociones asociadas a la idea del virus de inmunodeficiencia humana son múltiples y determinan muchas de las condiciones secundarias a vivir con virus de inmunodeficiencia humana. Para la sociedad en general el pensar en el virus de inmunodeficiencia humana conlleva emociones como tristeza, pena, lástima o desprecio e incluso en ocasiones rechazo. Todas las personas con vida sexual activa o contacto con fluidos humanos son vulnerables a la infección por virus de inmunodeficiencia humana; sin embargo, el estigma sigue siendo generalizado, aun a pesar de los avances en el tratamiento de la infección.

Desde el inicio, al no realizarse una prueba de detección del virus de inmunodeficiencia humana o al recibir el diagnóstico, las emociones juegan un papel importante en el pronóstico y el tratamiento.

El efecto emocional negativo del diagnóstico, incluido el estrés que este dispara, incrementa el malestar psicológico y la vulnerabilidad de los sujetos diagnosticados a padecer trastornos emocionales y del estado de ánimo propiamente dichos. Esto explica que el diagnóstico de infección por virus de inmunodeficiencia humana se halle altamente asociado a consecuencias adversas sobre la salud mental con una prevalencia significativamente más elevada de depresión y trastornos de ansiedad en estos individuos.[1,2]

Estigmatización y virus de inmunodeficiencia humana

El virus de inmunodeficiencia humana y el síndrome de inmunodeficiencia adquirida (SIDA) han sido motivo de estigmatización a lo largo de la historia y esto va cambiando a lo largo de la vida de las personas que viven con virus de inmunodeficiencia humana.

La existencia de emociones asociadas al VIH/SIDA en personas que no viven con virus de inmunodeficiencia humana son mas relacionadas a palabras como como pena, lástima, compasión, asco, fobia y miedo entre los y las profesionales.

Las emociones acompañan a la idea asociada al virus de inmunodeficiencia humana a lo largo de la vida, desde el temor al contagio, el diagnostico, el contagio, vivir con virus de inmunodeficiencia humana , vivir el estigma, la respuesta a la medicalización de la vida y el temor ante los desabastos afectan directamente el pronóstico de la enfermedad.

Con relación a dicho impacto, el diagnóstico de infección por virus de inmunodeficiencia humana se encontró asociado, principalmente, a la experimentación de emociones negativas o displacenteras intensas. Entre ellas, las más frecuentemente identificadas en estudios previos han sido tristeza, desesperanza, preocupación, miedo, vergüenza, culpa, confusión, negación y enojo.

La prevalencia de depresión en esta población es altamente variable entre estudios con prevalencias van de 36% a 42%.

Los trastornos de ansiedad también son frecuentes en personas que viven con virus de inmunodeficiencia humana. El estrés asociado a la recepción del diagnóstico y la vivencia de este como un evento traumático derivan en una prevalencia de trastorno por estrés postraumático particularmente elevada en estos pacientes (Neigh, 2016) con una prevalencia de trastornos de ansiedad en general de 15 a 30%. 

Punto de vista

En conclusión, el diagnóstico de infección por el virus de inmunodeficiencia humana es un evento con un elevado impacto emocional negativo en los sujetos que lo reciben. Esto puede desembocar en consecuencias que abarcan desde malestar psicológico general o síntomas ansiosos y depresivos inespecíficos hasta el desarrollo de trastornos de ansiedad y del estado del ánimo propiamente dichos, con resultados adversos para la salud y bienestar general de las personas con virus de inmunodeficiencia humana.

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