Administración simultánea de vacunas contra la influenza y herpes zóster perjudica la futura vacunación contra la influenza

Marcia Frellick 

Conflictos de interés

29 de noviembre de 2021

Las personas que se vacunaron contra el herpes zóster el mismo día que lo hicieron contra la influenza tenían más probabilidades de no vacunarse contra la influenza al año siguiente que las personas que se vacunaron en días distintos, según los resultados de un nuevo estudio.[1]

La evidencia indica que la gente piensa erróneamente que los efectos adversos que suelen relacionarse con la vacuna contra el herpes zóster, como escalofríos, fiebre, dolor y náusea, son causados por la vacuna contra la influenza, afirmaron los investigadores en un estudio original publicado en JAMA Network Open.

Dr. Benjamin Rome

El trabajo realizado por el Dr. Benjamin Rome, maestro en salud pública, médico de atención primaria de la División de Farmacoepidemiología y Farmacoeconomía del Brigham and Women's Hospital, en Boston, Estados Unidos, y sus colaboradores, se publicó en versión electrónica el 19 de noviembre.

En el estudio participaron 89.237 personas con una edad promedio de 72 años. Los investigadores utilizaron la base de datos anonimizada Clinformatics Data Mart de Optum, una base de datos nacional de reclamaciones de seguros médicos comerciales que contiene información sobre 17 millones de pacientes con seguros comerciales y planes Medicare Advantage en los 50 estados de la Unión Americana.

La cohorte estuvo integrada por personas de al menos 50 años que recibieron la vacuna contra la influenza entre el 1 de agosto de 2018 y el 31 de marzo de 2019 y recibieron la vacuna contra el herpes zóster el mismo día o por separado en los 6 meses anteriores.

Los que se vacunaron el mismo día (n = 27.161) tuvieron una probabilidad significativamente menor que quienes se vacunaron en días diferentes (n = 62.076) de vacunarse la siguiente temporada de influenza (2019/2020) (87,3% frente a 91,3%; odds ratio ajustado [ORa]: 0,74; intervalo de confianza de 95% [IC 95%]: 0,71 a 0,78; p < 0,001). Los resultados fueron similares en todos los subgrupos.

L. J. Tan, Ph. D.

Aunque la diferencia entre los dos grupos en el porcentaje de personas que se vacunaron contra la influenza el año siguiente fue solo de 4 puntos porcentuales, cuando se aplica a toda la población que se vacuna simultáneamente, el número potencialmente afectado es considerable, comentó a Medscape Noticias Médicas L. J. Tan, Ph. D., jefe de Estrategia de la Immunization Action Coalition, en St. Paul, Estados Unidos.

Abordar el problema podría marcar la diferencia; sin embargo, pedir a las personas que se vacunen contra el herpes zóster y la influenza en días diferentes podría dar lugar a una falta de cumplimiento. "La mayoría de los adultos no volverá a vacunarse", destacó.

Una mejor manera de abordar el problema potencial es educar a las personas sobre los efectos adversos de la vacuna contra el herpes zóster para que no piensen erróneamente que la vacuna contra la influenza les hace sentirse mal cuando se aplican las dos juntas, añadió Tan.

Señaló que Centers for Disease Control and Prevention (CDC) de Estados Unidos respalda la administración simultánea de vacunas, incluida la vacuna contra la COVID-19, para que los pacientes se pongan al día y las han considerado seguras y eficaces cuando se administran al mismo tiempo.

"También sabemos que la reactogenicidad no se amplifica por el hecho de recibir dos vacunas juntas", puntualizó Tan.

El Dr. Rome estuvo de acuerdo en que es clave la educación. "Nuestro estudio no sugiere que no deban administrarse al mismo tiempo la vacuna contra el herpes zóster y contra la influenza. En realidad, solo señala que debemos ser mucho más cuidadosos al asesorar a los pacientes sobre los efectos secundarios de la vacuna", manifestó a Medscape Noticias Médicas.

Aun cuando un pequeño porcentaje de las personas duda en vacunarse porque malinterpreta los efectos adversos, "es importante que lo sepamos, desde el punto de vista de la salud pública", agregó.

El Dr. Rome agregó que le gustaría repetir los resultados del estudio utilizando la vacuna contra la COVID-19 y la vacuna contra la influenza para ver si los efectos adversos de la COVID-19 también se atribuyen incorrectamente a las vacunas contra la influenza administradas al mismo tiempo.

La vacuna contra el herpes zóster tiene efectos adversos bien documentados

La vacuna recombinante contra el herpes zóster, aprobada en 2017, ha sustituido a la vacuna con microorganismos vivos atenuados. La vacuna anterior causaba menos efectos adversos, pero era mucho menos eficaz para prevenir el herpes zóster en personas mayores.

La vacuna recombinante se recomienda ahora para la mayoría de los adultos de al menos 50 años de edad como una serie única de dos dosis.

Es fundamental discernir los motivos por los que la gente no se vacuna contra la influenza, ya que menos de la mitad de los adultos estadounidenses se vacuna anualmente. De ellos, 30% cita los posibles efectos adversos como motivos para dudar en vacunarse.

Sin embargo, se sabe que solo los síntomas en el sitio de la inyección, como el dolor, el enrojecimiento y la hinchazón, son causados por la vacuna contra la influenza. Los investigadores ajustaron los factores que podrían diferir entre los dos grupos del estudio, incluidas las variables demográficas, clínicas y de utilización de atención médica.

También ajustaron el tipo de seguro, el mes y la ubicación (consultorio o farmacia) de la vacunación contra la influenza 2018/2019 y la administración simultánea de cualquier otra vacuna además de la vacuna contra el herpes zóster.

"También ajustamos con respecto a varios trastornos concomitantes que se sabe que aumentan el riesgo de complicaciones por la influenza, como hipertensión, diabetes, enfermedades cardiovasculares, enfermedad pulmonar obstructiva crónica o asma, enfermedades renales crónicas o enfermedades hepáticas y trastornos que producen inmunodepresión", afirmaron los autores.

También tuvieron en cuenta si las personas del estudio habían recibido la vacuna contra la influenza en el año previo al estudio.

"Una persona que ha recibido la vacuna contra la influenza dos años seguidos tiene muchas más probabilidades de vacunarse una tercera vez, a diferencia de alguien que solo la recibe de forma intermitente", señaló el Dr. Rome.

Para comprobar aún más sus resultados, los investigadores observaron si las personas ponían en práctica otras medidas preventivas, como las pruebas de detección del cáncer o las vacunas contra el tétanos en el año siguiente. No encontraron diferencias significativas entre los grupos.

Esto parece indicar que los grupos parecían tener la misma probabilidad de recibir servicios preventivos, destacó. "Algo de la vacuna contra la influenza parece llamar la atención".

El Dr. Rome refiere haber recibido becas del Anthem Public Policy Institute y honorarios personales de Blue Cross Blue Shield of Massachusetts y Alosa Health ajenos al presente estudio. Los coautores informaron recibir honorarios personales de Alosa Health, Aetion y Blue Cross Blue Shield of Massachusetts ajenos al presente estudio, así como becas de Bayer, Novartis y Vertex ajenas al presente estudio. Tan ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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