La medicina rural en España

Andrea Jiménez

Conflictos de interés

23 de noviembre de 2021

El pasado septiembre se celebró el 43º Congreso Nacional de la Sociedad Española de Médicos de Atención Primaria (SEMERGEN), una cita que reunió a más de 3.000 profesionales y que abordó temas prioritarios en torno a una especialidad a veces olvidada.

Entre las necesidades más urgentes que enfrenta la profesión, la vocal de la junta directiva de la institución, la Dra. Celia Cols Segarra, destaca "dar la vuelta de manera urgente a la falta de profesionales en el ámbito, una realidad que, y se prevé que, puede empeorar si no buscamos la manera de revertirlo". Según la médica de atención primaria, uno de los problemas más graves que enfrenta la especialidad "es la crítica situación en la que se encuentra la Medicina Rural en España debida al déficit de profesionales sanitarios, lo cual resulta más acentuado en las zonas rurales".

Opinión que no comparte el Dr. Miguel Ángel María Tablado, médico rural de la comunidad de Madrid y para quien "aunque se necesitan más médicos en los pueblos, faltan todavía más en lo urbano. El problema que tiene el medio rural está relacionado con el desplazamiento, lo que hace que sea menos atractiva que plazas urbanas", explica quien recorre cada día 100 km diarios para ir al trabajo, en Perales de Tajuña, localidad de menos de 3.000 habitantes. "La población de médicos vamos envejeciendo y elegimos lugares más cómodos. Por otro lado, existe la dificultad para conciliar la vida profesional y la personal, sobre todo en el caso de las mujeres. Por no hablar de conciliar con otros trabajos, como dar consulta en una privada o en urgencias", confiesa.

Al margen de cuestiones como la comodidad y la conciliación, para la Dra. Cols Segarra otro problema que enfrenta la profesión radica en que "por el desconocimiento de la misma, la medicina de familia sea la opción menos demandada por los MIR, haciendo que resulte imprescindible que la especialidad entre en las universidades y que los estudiantes puedan conocerla a fondo, así como el trabajo que realizamos los médicos de atención primaria", afirma.

Ante la falta de motivación de los futuros facultativos a la hora de optar por la especialidad rural, "lo ideal sería fomentar que los especialistas la entiendan y puedan valorarla a través de las rotaciones. Es decir, que los facultativos tuvieran que hacer un rotatorio en medicina comunitaria que obligara a cubrir ese número de plazas, porque seguro que a alguno le gustaría", argumenta María Tablado. "El sistema debería, por otro lado, saber cómo fidelizar a esos médicos para que, motivados por la falta de desconocimiento, no siempre se decanten por especialidades que en una primera impresión parecen más atractivas, como la cirugía o urgencias", advierte.

Para la representante de SEMERGEN, lo que requiere la especialidad es "un mayor apoyo por parte de las administraciones en los médicos que ejercen su profesión en los centros rurales y que éstos cuenten con los mismos recursos que los urbanos". Un criterio con el que no coincide María Tablado: "ya se favorecen las circunstancias de los médicos que trabajan en los medios rurales, dando, por ejemplo, cobertura a todas las necesidades tanto en formación como en aparataje y resolución de problemas. No creo que sea ese el problema", argumenta.

Más atención a la medicina primaria durante la carrera universitaria

En lo que ambos profesionales están de acuerdo es en la importancia que tiene la formación universitaria en la elección de la especialidad. "Si no conoces la medicina comunitaria, no sabrás si te gusta, por lo que es imprescindible que esté como asignatura en la universidad, de forma que se pueda explicar y dar visibilidad al gran trabajo realizado por nuestros profesionales", señala la especialista. "Además, su enseñanza debería ser mucho más didáctica y pedagógica con respecto a la que existe en la actualidad, y hablo tanto de la medicina familiar como de la rural", añade el Dr. María Tablado.

Como explica la Dra. Cols Segarra, el medio rural brinda al médico de familia mayores posibilidades de practicar una medicina más integral, pues "trabaja en ese entorno tan característico que ofrece un gran conocimiento de dicha población, más en conjunto y de forma global, lo que da la posibilidad de poder realizar una medicina más próxima que en otros medios".

Por otro lado, al no contar con tanto apoyo técnico y auxiliar, el perfil profesional del médico rural acaba siendo pluripotencial. "Muchas veces te encuentras atendiendo a los pacientes tú solo. Es por este motivo que debemos ser capaces de atender desde un infarto de miocardio a una picadura de araña, pasando por el control de la persona con diabetes", asegura la Dra. Cols Segarra.

Aunque en la pequeña localidad donde ejerce el Dr. María Tablado no faltan menos recursos que en los hospitales urbanos, para la vocal de SEMERGEN resulta "imprescindible que los medios rurales tengan las equipaciones completas para facilitar el diagnóstico y manejo de los pacientes, evitando así su desplazamiento". No obstante, según el médico rural de la comunidad madrileña, "existen suficientes medios y técnicas para que los pacientes sean atendidos en pueblos y, de hecho, el acceso en el laboratorio es más fácil en el entorno rural porque hay menos demora. Tras la pandemia en el medio rural, se están haciendo tratamientos supervisados por médicos y enfermeros rurales con ambulancias especiales y sin necesidad de desplazamiento. Es decir, hasta en una situación extrema el sistema sanitario rural funciona".

La pandemia colapsó el sistema de atención primaria

A pesar de la importancia que ha evidenciado tener la atención primaria en los peores picos de la crisis sanitaria y las campañas de vacunación, su estructura acabó colapsando. "El 80 % de las personas con COVID-19 han sido atendidas en atención primaria, provocando una saturación del sistema. Pues hemos tenido que detectar nuevos casos, realizar cribados, rastrear contactos, etc. Lo que ha supuesto que durante más de un año no hayamos podido atender de forma óptima al resto de pacientes. También se han visto afectados las patologías crónicas y los nuevos diagnósticos", reconoce la Dra. Cols Segarra.

"Con la pandemia la gente dejó de salir y aquellos hábitos saludables, como caminar o alimentarse bien, se perdieron. Muchos pacientes comenzaron a no tomar correctamente la medicación", explica el médico rural. "La peor parte la han sufrido los pacientes crónicos por ese descontrol en torno a enfermedades como la diabetes, la hipertensión, problemas cardiovasculares, algún tumor que no se haya detectado a tiempo... El acceso a los medicamentos no ha estado restringido, pero ha costado más que llegasen", agrega el Dr. María Tablado y reconoce que "ahora se está volviendo a ayudar a controlar a ese tipo de pacientes".

Una gran característica del medio rural es el aislamiento a la que está sometida su población, conformada en su mayoría por la tercera edad, un perfil al que generalmente se asocia una refractariedad a la prevención de enfermedades y a que los pacientes no se consideren sujetos activos en su propia salud. Observación que la vocal de SEMERGEN desmiente. "No creo que en el medio rural haya una mayor resistencia a practicar actividades preventivas, pero, con el objetivo de poder aplicar dicha prevención a su día a día, es importante conocer la sociedad donde se ejerce la medicina como, por ejemplo, sus costumbres. Como médico rural, gracias a la gran confianza que estableces y al conocimiento de las costumbres y cultura de los pacientes a los que se atiende, puedes conseguir realizar pequeños cambios", afirma la especialista.

"Existe una idea generalizada de que la medicina rural es una especialidad aburrida y que cualquier puede ejercerla nada más acabar la carrera, pero no es cierto; por sus características necesita una formación particular", señala el médico rural que lleva dedicado a la profesión casi tres décadas. "Es una ocupación muy bonita, donde ves al abuelo como paciente y después atiendes al nieto, pero para la que hay que valer, y que implica mucho desgaste y mucha mochila. Tal vez una forma de convencer a los jóvenes que estudian medicina se especialicen en ella es ofrecer oposiciones en el territorio rural. ¡Establecer plazas fijas para profesionales en la zona rural quizás puede ser una solución para que tengamos más médicos!", sugiere de manera rotunda el Dr. María Tablado.

Este contenido fue originalmente publicado en Univadis, parte de la Red Profesional de Medscape.

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