Más de la mitad de las personas con infección por virus de inmunodeficiencia humana tiene placas coronarias

Heather Boerner

Conflictos de interés

22 de noviembre de 2021

Más de la mitad de las personas que padecen infección por virus de inmunodeficiencia humana y cargas víricas suprimidas presentó, no obstante, arteriopatía coronaria confirmada en las imágenes y pese al uso prolongado de fármacos contra el virus de inmunodeficiencia humana que se han relacionado con problemas cardiovasculares, ninguno de estos fármacos estuvo implicado en el riesgo de la enfermedad en este estudio.[1]

"Los factores de riesgo tradicionales y la duración de la infección por virus de inmunodeficiencia humana se relacionaron con arteriopatía coronaria grave", señaló el Dr. Andreas Knudsen, Ph. D., infectólogo del Copenhagen University Hospital, en Hvidovre, Dinamarca, durante su presentación en el Congreso de la European AIDS Clinical Society (EACS) de 2021. "Cuando hicimos el ajuste por el tiempo transcurrido a partir del diagnóstico de la infección por virus de inmunodeficiencia humana ninguno de los fármacos se mantuvo relacionado con la gravedad de la arteriopatía coronaria".

Notablemente, esto incluyó abacavir, que en otra presentación en el congreso y en investigación previa resultó relacionado con tasas más altas de infartos de miocardio.[2,3] Abacavir se comercializa de forma individual como genérico y también como un componente de Epzicom (abacavir/lamivudina) y el esquema de monoterapia con Triumeg (dolutegravir/abacavir/lamivudina).

En el estudio Copenhagen Comorbidity in HIV Infection (COCOMO) se reclutó a 1.099 personas con infección por virus de inmunodeficiencia humana en la capital danesa a partir de 2015, y 705 de ellas contaban con angiografías por tomografía computarizada para incluirse en los resultados. Casi todos los participantes eran hombres (89%), con un peso sano (índice de masa corporal [IMC]: 25) y 96% tenía cargas víricas no detectables.

Una gran minoría de los participantes también presentaba factores de riesgo habituales de arteriopatía coronaria. Más de 1 de cada 4 fumaba, 1 de cada 5 tenía el colesterol elevado y 42% tenía la presión arterial alta. Además muchos habían utilizado fármacos que se han asociado a problemas cardiovasculares, como abacavir, que habían utilizado 26% de los participantes, indinavir, que habían utilizado 17% de los participantes; zidovudina, que habían utilizado 47% y didanosina, que habían utilizado 14%. (Mientras que se sigue utilizando abacavir, los otros tres fármacos se consideran fármacos históricos y no se utilizan en la actualidad).

Además, casi de 1 de cada 3 (29%) utilizaba en la actualidad un inhibidor de proteasa, que se ha relacionado con insuficiencia cardiaca.

Cuando los investigadores analizaron las tomografías computarizadas de los participantes, observaron que de acuerdo con el sistema de datos y notificación de la arteriopatía coronaria (CAD-RAMS), cerca de la mitad (46%) de los pacientes tenía arterias permeables sin signos de arteriopatía coronaria. Pero eso también significó que 54% tenía algún bloqueo o rigidez de las arterias. La buena noticia es que 27% de estas personas tenía arteriopatía coronaria mínima o leve.

Pero un total de 17% tenía arteriopatía coronaria obstructiva y 1 de cada 10 participantes tenía el máximo nivel de obstrucciones. Cuando desglosaron los datos según factores de riesgo para arteriopatía coronaria, tanto tradicionales como relacionados con la medicación contra el virus de inmunodeficiencia humana, descubrieron algo interesante. Aunque la obesidad se relacionó con la existencia de aterosclerosis, no se asoció con enfermedad grave. Sin embargo, la diabetes fue lo opuesto a eso: no se relacionó con la presentación de la enfermedad, pero se asoció con la enfermedad más grave.

Y cuando analizaron abacavir no encontraron relación entre el fármaco y la aterosclerosis. "Abacavir no se relacionó con la presentación de aterosclerosis ni con la gravedad en la enfermedad", destacó el Dr. Knudsen.

Aunque el uso anterior de azidovudina, indinavir y didanosina se relacionó con la gravedad de la aterosclerosis, esta asociación desapareció cuando el Dr. Knudsen y su equipo ajustaron los hallazgos teniendo en cuenta el tiempo transcurrido a partir del diagnóstico. Lo que se asoció con la aterosclerosis fue la duración de la infección por virus de inmunodeficiencia humana. El estudio reveló que por cada 5 años que una persona padecía la infección por virus de inmunodeficiencia humana, el riesgo de padecer cualquier tipo de aterosclerosis aumentaba 20% y su gravedad 23%. Además, el sexo masculino se asoció con un riesgo casi 2,5 veces mayor de padecer cualquier tipo de aterosclerosis y con 96% más de posibilidades de padecer una aterosclerosis más grave. La diabetes se relacionó con un riesgo casi tres veces mayor de aterosclerosis, al igual que cada década adicional de vida de una persona que padecía la infección por virus de inmunodeficiencia humana.

Los hallazgos confirman los datos iniciales del estudio REPRIEVE, que recientemente reveló datos que demuestran tasas similarmente elevadas de placa aterosclerótica en personas que padecen infección por virus de inmunodeficiencia humana y que no se registraron como "en riesgo" de enfermedades cardiovasculares utilizando los métodos de puntuación habituales.

"Es importante porque se trata de un estudio enorme que confirma lo que sabemos, es decir, que existen altos niveles de arteriopatía coronaria asintomática en las personas que padecen infección por virus de inmunodeficiencia humana", dijo el Dr. Steven Grinspoon, profesor de la Harvard Medical School en Boston, Estados Unidos, e investigador principal de REPRIEVE.

En cuanto a la falta de relación entre abacavir y el riesgo cardiovascular, indicó que está tomando los hallazgos con algunas reservas.

"Es difícil sacar conclusiones de eso. Es difícil saberlo en un estudio transversal. La gente pone a la gente en cosas diferentes", destacó.

En España, donde el Dr. José Ignacio Bernardino trata a personas que padecen infección por virus de inmunodeficiencia humana en el Hospital Universitario La Paz, en Madrid, abacavir es sobre todo un punto discutible, ya que los médicos hace tiempo dejaron de dar tratamiento de mantenimiento a las personas con infección por virus de inmunodeficiencia humana mediante cualquier esquema que contenga abacavir. Lo más importante en el estudio, comentó a Medscape Noticias Médicas, es ese alto nivel de riesgo "preocupante". En REPRIEVE se evaluará si las estatinas pueden reducir los episodios de cardiopatía en personas con infección por virus de inmunodeficiencia humana. Mientras tanto, la conclusión práctica del estudio para los médicos es la importancia primaria de los factores de riesgo cardiovascular habituales.

"Tenemos que reconocer que el principal factor de riesgo cardiovascular es la edad. Cuando los pacientes se acercan a los 50 años por lo general trato de resaltar mucho los factores de riesgo cardiovasculares en general. Hago hincapié en un estilo de vida saludable, hacer ejercicio físico, controlar hipertensión, glucosa, lípidos, en cada uno de los pacientes", concluyó.

Los doctores Knudsen y Bernardino han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente. El Dr. Grinspoon informó recibir honorarios personales y por consultoría de Theratechnologies y ViiV Healthcare.

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