El estado de la vitamina D puede jugar un papel fundamental en la prevención del cáncer de colon

Nancy A. Melville; Amy Reyes

Conflictos de interés

9 de noviembre de 2021

En los esfuerzos en curso para investigar la asociación entre la vitamina D y el cáncer colorrectal, una nueva investigación muestra que las mujeres que consumen niveles más altos de vitamina D, particularmente de fuentes dietéticas, tienen un riesgo reducido de desarrollar cáncer colorrectal de aparición temprana, en comparación con las que tienen niveles más bajos de vitamina D.[1]

Esto es según un estudio observacional publicado en Gastroenterology. El estudio incluyó 94.205 mujeres (de 25 a 42 años) que tuvieron seguimiento entre 1991 y 2015, donde se diagnosticaron 111 casos nuevos de cáncer colorrectal de inicio temprano. Entre las 29.186 mujeres que se sometieron al menos a una endoscopia inferior entre 1991 y 2011 se encontraron 1.439 adenomas convencionales recién diagnosticados y 1.878 pólipos serrados.

Las mujeres que consumieron los niveles promedio más altos de vitamina D total de 450 UI por día, en comparación con las que consumieron menos de 300 UI por día, mostraron un riesgo significativamente reducido de cáncer colorrectal de aparición temprana. El consumo de 400 UI por día se asoció con una reducción de 54% en el riesgo de cáncer colorrectal de aparición temprana.

"Si se confirman, nuestros hallazgos podrían conducir a recomendaciones para una mayor ingesta de vitamina D como un complemento de bajo riesgo y costo para la detección del cáncer colorrectal como estrategia de prevención para adultos menores de 50 años", escribieron los autores del estudio, dirigidos por el Dr. Edward L. Giovannucci, Sc. D., de Harvard School of Public Health, en Boston, Estados Unidos.

Las asociaciones entre los niveles de vitamina D y el cáncer colorrectal se han documentado en artículos de revisión a lo largo de los años. Su relación es el tema de 10 ensayos clínicos recientemente completados o en curso. Pocos estudios se han centrado en el cáncer colorrectal temprano y la ingesta de vitamina D. A diferencia del cáncer colorrectal avanzado, la forma de inicio temprano de la enfermedad no está tan fuertemente asociada con los factores de riesgo tradicionales de antecedentes familiares de cáncer colorrectal y, por tanto, se cree que está más fuertemente relacionada con otros factores, como el estilo de vida y la dieta, incluida la suplementación con vitamina D.

La evidencia está, pero incompleta

Además del nuevo estudio en Gastroenterology, otros estudios observacionales, así como estudios de laboratorio y animales, sugieren que la vitamina D juega un papel en la inhibición de la carcinogénesis. Los investigadores teorizan que la vitamina D contiene propiedades antiinflamatorias, inmunomoduladoras y de angiogénesis tumoral que pueden retardar el crecimiento de los tumores, pero la evidencia es mixta.

Un metanálisis de 137.567 pacientes, publicado en 2013 en Preventive Medicine encontró una asociación inversa entre la 25-hidroxivitamina D (25[OH]D) y la mortalidad total por cáncer en las mujeres, pero no entre los hombres.[2] Tres metanálisis publicados en 2014 y 2019 encontraron que la suplementación con vitamina D no afecta la incidencia de cáncer, pero reduce significativamente las tasas de mortalidad total por cáncer entre 12% y 13%.

En 2019 los investigadores, dirigidos por Marjorie McCullough, Sc. D., R. D., directora científica sénior de investigación epidemiológica de la American Cancer Society, describieron una relación causal entre la vitamina D circulante y el riesgo de cáncer colorrectal entre 17 cohortes de un análisis combinado. "Nuestro estudio sugiere que las concentraciones óptimas de 25(OH)D circulante para la reducción del riesgo de cáncer colorrectal son 75 a 100 nmol/l, que es más alto que las recomendaciones actuales del Institute of Medicine para la salud ósea", escribieron la especialista y sus colaboradores. Sus hallazgos fueron publicados en Journal of the National Cancer Institute.[3]

El Vitamin D and Omega-3 Trial (VITAL) publicado en 2019 en New England Journal of Medicine, no mostró ningún efecto significativo de la suplementación con vitamina D3 de 2000 UI/día para reducir el riesgo de cáncer invasivo o eventos cardiovasculares.[4]

A pesar de los resultados mixtos, los estudios ofrecen información valiosa sobre los riesgos de cáncer, destacó el Dr. Scott Kopetz, Ph. D., codirector del programa Colorectal Cancer Moon Shot Research, en University of Texas MD Anderson Cancer Center, en Houston, Estados Unidos.

El estudio de Gastroenterology es digno de mención porque se centra en el cáncer colorrectal de aparición temprana, añadió.

"Los autores demuestran por primera vez que existe una asociación entre la ingesta de vitamina D y la incidencia de cáncer colorrectal de inicio temprano, especialmente en el lado izquierdo del colon y el recto, donde se manifiesta el aumento del cáncer colorrectal de inicio temprano. El análisis sugiere que se puede requerir una ingesta prolongada de vitamina D para obtener el beneficio, lo que puede explicar por qué algunos estudios aleatorizados a corto plazo no lograron demostrarlo", agregó el Dr. Kopetz.

En modelos animales se estima que la vitamina D3 "reduce la incidencia de cáncer colorrectal en 50%", según Lidija Klampfer, Ph. D., bióloga molecular y científica investigadora principal del Southern Research Institute, en Birmingham, Estados Unidos.

Klampfer, socia fundadora de ProteXase Therapeutics, es autora de un artículo sobre la vitamina D y el cáncer de colonpublicado en 2014 en el World Journal of Gastrointestinal Oncology.[5]

"Los niveles de vitamina D3 parecen ser un determinante esencial para el desarrollo y la progresión del cáncer de colon y la suplementación con vitamina D3 es eficaz para suprimir la tumorigénesis intestinal en modelos animales. Los estudios han demostrado que 1,25 dihidroxivitamina D3 puede inhibir la inflamación promotora de tumores que conduce al desarrollo y progresión del cáncer de colon", escribió.

Los peligros de una deficiencia de vitamina D

Una deficiencia grave de vitamina D se asocia con un compromiso de la salud ósea y muscular, la absorción de calcio, la inmunidad, la función cardiaca y puede afectar el estado de ánimo. Otros estudios han relacionado la deficiencia de vitamina D con el cáncer colorrectal, los cánceres hematológicos y el cáncer de intestino.

El suero 25(OH)D es la forma circulante principal de vitamina D y se considera el mejor marcador para evaluar el estado de la vitamina D, señaló la Dra. Karin Amrein, M. Sc., endocrinóloga de Medical University of Graz, en Austria. Fue la autora principal de una revisión sobre la deficiencia de vitamina D publicada en enero de 2020 en European Journal of Clinical Nutrition.[6]

Las Recomendaciones del Consenso Global definen la insuficiencia de vitamina D como 12 a 20 ng/ml (30 a 50 nmol/l) y una deficiencia como una concentración sérica de 25(OH)D menor de 12 ng/ml (30 nmol/l). Una deficiencia en adultos generalmente se trata con 50.000 UI de vitamina D2 o D3 una vez a la semana durante 8 semanas, seguida de dosis de mantenimiento de colecalciferol (vitamina D3) a 800 a 1.000 UI diarias de fuentes dietéticas y complementarias.

Se recomienda el cribado para las personas que presentan síntomas y afecciones asociadas con una deficiencia de vitamina D, pero hay poco acuerdo sobre los niveles séricos recomendados porque cada individuo es diferente, según la Comisión de Servicios Preventivos de Estados Unidos (USPSTF), que actualizó sus recomendaciones de vitamina D en abril por primera vez en 7 años.[7]

Este contenido fue originalmente publicado en MDEdge, parte de la Red Profesional de Medscape.

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