Posibles beneficios del consumo de cacahuetes en jóvenes sanos: ¿menor estrés, mejor memoria?

Carlos Sierra

Conflictos de interés

1 de noviembre de 2021

Los superalimentos, alimentos que proporcionan múltiples beneficios a la salud humana, no existen, tal y como declara la Unión Europea, que desde 2007 prohíbe la comercialización de productos catalogados como esta denominación, al menos que esta esté acompañada de una declaración específica y autorizada sobre sus propiedades saludables, respaldada por una investigación científica creíble.

Es por ello que cada vez hay más estudios que intentan demostrar estas supuestas propiedades, como es el caso del cacahuete. Uno de ellos es un trabajo en el que participaron investigadores de la Universitat de Barcelona (UB), el Centro de Investigación Biomédica en Red de Fisiopatología de la Obesidad y la Nutrición (CIBEROBN), el Hospital Clínic de Barcelona y el Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS), y que fue publicado a finales de septiembre en Clinical Nutrition.[1] En él se estudian los posibles efectos saludables en el rendimiento cognitivo y en la respuesta al estrés de la ingesta diaria de productos del cacahuete por individuos jóvenes y sanos.

El proyecto ARISTOTLE

Este estudio se llevó a cabo dentro del proyecto ARISTOTLE, una iniciativa impulsada por The Peanut Institute,  en Estados Unidos. El cacahuete es un fruto seco con un elevado valor energético y un alto contenido en ácidos grasos, proteínas, fibras, polifenoles y otros biocomponentes de interés potencial para la salud. Sin embargo, "hasta la fecha hay muy pocos estudios basados en este fruto seco, que es uno de los más consumidos a nivel mundial", explicó a Univadis España la investigadora Rosa M. Lamuela-Raventós, directora del Instituto de Investigación en Nutrición y Seguridad Alimentaria de la Universitat de Barcelona (INSA-UB) y coordinadora del estudio.

Este trabajo consistió en un ensayo de control aleatorio con un grupo de 90 personas sanas y con bajo riesgo de padecer enfermedades crónicas de entre 18 y 33 años, a los que se les proporcionó una porción de productos de cacahuete en su ingesta diaria durante seis meses. Este estudio se realizó con este tipo de participantes "porque es un grupo de edad en el en las que hay pocos estudios de intervención nutricional aleatorizados y controlados publicados. Además, al no tener ninguna dolencia previa, es un grupo en que es más difícil, y por tanto más valioso, observar cualquier cambio", declaró Lamuela-Raventós.

De los 90 participantes iniciales, 63 (un 70% mujeres) concluyeron el estudio, siendo la gran mayoría estudiantes de la Universitat de Barcelona.

Estos participantes fueron divididos en tres grupos: uno con 21 participantes, que ingirieron 25 g diarios de cacahuetes tostados, un segundo grupo con 23 participantes, que consumieron 32 g diarios de mantequilla de cacahuete, y un grupo control con 19 participantes, que ingirieron 32 g diarios de mantequilla hecha con aceite de cacahuete, libre de fibra y compuestos fenólicos.

Resultados

Se observó una reducción significativa en la ansiedad del grupo que recibió cacahuetes tostados en comparación con el control, pero no se encontraron diferencias significativas en el que tomó mantequilla de cacahuete versus el grupo control. Por otro lado, se constató una mejora significativa en la memoria de los participantes englobados en el grupo de cacahuetes tostados y mantequilla de cacahuete al finalizar los 6 meses del estudio, mientras que, en el caso de la depresión, los tres grupos experimentaron una disminución significativa.

Por otra parte, se detectó un aumento de los ácidos grasos de cadena corta en las heces (originados por la actividad de la microbiota), además de biomarcadores específicos de este fruto seco, ácidos grasos saturados de cadena muy larga y ciertos polifenoles, como el resveratrol y el ácido p-cumárico, todos ellos compuestos bioactivos relacionados con numerosos beneficios.

El estudio también analizó si la introducción productos de cacahuete en una dieta sana podría tener un impacto positivo en el eje microbiota-intestino-cerebro y contribuir así a la prevención de enfermedades. "En la bibliografía científica hay evidencias sobre la relación bidireccional entre los compuestos fenólicos y la microbiota intestinal", razonó Sara Hurtado (UB-INSA-CIBEROBN), investigadora participante en el estudio. "Algunos autores han observado una mejora de la salud general, y en particular de la salud cerebral, tras una intervención rica en polifenoles, como los que hay en los cacahuetes", continuó.

Para corroborar estos resultados, se compararon los datos de los dos grupos que recibieron cacahuete en diferentes formas con los del grupo control, al que se le proporcionó un placebo con una base de aceite de cacahuete con la misma composición de macronutrientes que la mantequilla de cacahuete, pero sin sustancias prebióticas. En este caso, se observó que no tenía el mismo efecto beneficioso.

"El alto contenido en fibra prebiótica y polifenoles de los cacahuetes podría explicar sus efectos beneficiosos en la microbiota intestinal. Debido a su pobre absorción, la fibra y la mayoría de los polifenoles llegan directamente al colon, donde son metabolizados por la microbiota. Posteriormente, pueden modular la bioquímica cerebral como neurotransmisores del sistema nervioso central", detalló Hurtado. "Los ácidos grasos de cadena corta —como el acético, el propiónico y el butírico— son los principales metabolitos producidos por la microbiota intestinal y parecen tener efectos contra varias enfermedades, incluidas la depresión y las enfermedades neurodegenerativas", justificó la investigadora.

Conclusiones y próximos pasos

Los resultados fueron mejor de lo esperado, ya que, "aunque aguardabamos que fuesen positivos, nos sorprendió lo favorables que fueron, más teniendo en cuenta que la población de estudio era sana y joven y por tanto era más difícil observar cambios, y además que el confinamiento nos afectó en la mitad del estudio. Esperábamos que, tras el confinamiento, los voluntarios tuvieran un nivel de estrés superior al normal, lo que no sucedió, e incluso pensamos que la menor actividad física debida al confinamiento tendría un efecto negativo en la composición corporal de los participantes, pero, sin embargo, no encontramos diferencia en comparación con las medidas basales", reflexionó Lamuela-Raventós.

Pero, como en todo estudio nutricional, es muy difícil establecer conclusiones categóricas, tal y como desarrolló para Univadis España el investigador Martí Joanola, doctor en nutrición por la Universitat Rovira i Virgili y ajeno a este proyecto. "El estudio está bien diseñado y los resultados son válidos, pero son necesarias posteriores investigaciones con un mayor número de participantes, que abarquen un rango de edades más amplio y, muy importante, que no se realicen durante un confinamiento extremo, como ocurrió con este estudio. Además, hay que dejar bien claro que, aunque los cacahuetes pudiesen tener estos efectos beneficiosos, comerlos a diario no implicaría, por ejemplo, poder solucionar un cuadro clínico de depresión".

Lamuela-Raventós comparte estas reticencias. "Estos resultados son prometedores, pero deben ser confirmados en estudios posteriores con un grupo de personas más numeroso. Además, también sería ideal poder repetir este mismo estudio ahora que parece que la situación provocada por la COVID-19 se va normalizando", expuso la experta. "Actualmente estamos ya realizando nuevos estudios para ver cómo afecta la intervención con cacahuetes y crema de cacahuetes sobre la microbiota intestinal y el efecto denominado postbiótico (metabolitos de la microbiota). También queremos profundizar en los mecanismos de acción, mediante el uso de las "ómicas" metabolómica y transcriptómica. De esta forma, buscamos profundizar en el estudio de los mecanismos implicados en el eje microbiota-intestino-cerebro tras consumir productos de cacahuete", continuó.

"Pero debemos tener siempre muy claro que, por mucho que estos resultados se confirmen, la depresión o la ansiedad son enfermedades multifactoriales que no se curan con la alimentación y que necesitan tratamiento y seguimiento por parte de un especialista. Una alimentación equilibrada y saludable, rica en compuestos bioactivos, puede ayudar en la prevención y a tener un mejor estilo de vida, pero nunca sanar", concluyó Lamuela-Raventós.

Lamuela-Raventós declaró recibir honorarios por conferencias de Cerveceros de España, y de Adventia por conferencias y viajes. Ramon Estruch declaró recibir honorarios personales, subvenciones y apoyo no financiero de la Comisión de Nueces de California y Alexio, honorarios personales y apoyo no financiero de Danone, y apoyo no financiero de la Comisión Internacional de Nueces. El resto de autores declaró no tener ningún tipo de conflicto de interés.

Este contenido fue originalmente publicado en Univadis, parte de la Red Profesional de Medscape.

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