REVISIÓN DE ARTÍCULOS

Síndrome inflamatorio multisistémico, bebidas azucaradas y su consumo, trastornos alimenticios

Dr. Jesús Hernández Tiscareño

Conflictos de interés

26 de octubre de 2021

En este contenido

Asociación de un impuesto a las bebidas azucaradas con el consumo de refresco en estudiantes de secundaria

Los adolescentes y adultos jóvenes consumen más bebidas azucaradas que cualquier otro grupo de edad y el consumo de bebidas endulzadas está relacionada con obesidad, la diabetes de tipo 2, enfermedades cardiovasculares y muchos tipos de cáncer. Uno de cada 5 adolescentes estadounidenses tiene obesidad y en la mayoría de los casos esta persiste y empeora en la edad adulta. Por tanto, la adolescencia es un momento crucial para intervenir en los hábitos alimentarios poco saludables y mejorar las disparidades de salud que solo aumentan en la edad adulta.

Los impuestos especiales sobre las bebidas azucaradas son un enfoque de política para reducir el consumo de azúcares añadidos. Numerosos países, incluidos México y 8 ciudades de Estados Unidos, han implementado impuestos a las bebidas azucaradas. Los datos sobre si los impuestos dieron lugar a una disminución del consumo de bebidas azucaradas son menos claros, quizá debido a la dependencia de datos autoinformados y tamaños de muestra pequeños o modestos, por lo que en este estudio Edmondson y sus colaboradores estiman la asociación entre el impuesto a las bebidas y la ingesta de refrescos en los adolescentes.

Se realizó un estudio de evaluación económica, donde la exposición fue el impuesto a las bebidas endulzadas en la ciudad de Filadelfia, Estados Unidos, que entró en vigencia el 1 de enero de 2017. Se obtuvieron datos de la encuesta YRBSS (Youth Risk Behavior Surveillance System) sobre el comportamiento de riesgo de los estudiantes de secundaria, respaldada por Centers for Disease Control and Prevention (CDC) de Estados Unidos. Esta muestra incluyó datos de estudiantes de secundaria de 8 distritos escolares de Estados Unidos: Filadelfia, Nueva York, Baltimore, Condado de Orange, Condado de Palm Beach, Condado de Broward, San Diego y Los Ángeles,. 

Ninguna de las otras ciudades incluidas en el análisis promulgó impuestos a las bebidas azucaradas durante el periodo de estudio. Los datos estaban disponibles para un total de 86.928 participantes (edad media ponderada [DE]: 15,8 [1,3] años; 49%: mujeres; 51%: hombres adolescentes); 28%: raza negra; 41%: hispanos/latinos; 18%: raza blanca y 13%: otra raza o etnia. Los adolescentes en Filadelfia y las ciudades de comparación fueron similares en términos de sexo (adolescentes varones: 50,1% frente a 50,8%, respectivamente; adolescentes mujeres: 49,9% frente a 49,2%). 

Los estudiantes de Filadelfia eran un poco mayores que los de las ciudades sin impuestos (DE: 16,0 [1,2] años frente a 15,7 [1,3] años). Filadelfia también tenía más estudiantes de raza negra (53,5% frente a 26,6%) y menos estudiantes de raza blanca (13,9% frente a 17,7%) y estudiantes hispanos (18,7% frente a 42,4%). Hubo una mayor proporción de estudiantes de Filadelfia frente a los de las ciudades de comparación con sobrepeso (17,0% frente a 16,4%) u obesidad (15,4% frente a 12,9%). 

Antes de la implementación de impuestos los estudiantes de secundaria de Filadelfia informaron un consumo semanal medio de 5,4 porciones de refresco frente a 4 porciones de refresco por semana consumidas en las ciudades de comparación. El impuesto se asoció con una reducción estadísticamente significativa de 0,81 porciones de refresco por semana (IC 95%: -1,48 a -0,14 porciones por semana; p = 0,02) 2 años después de la implementación del impuesto. 

En un análisis de subgrupos estratificado por raza y etnia el impuesto se asoció con una reducción estadísticamente significativa de 1,13 porciones de refresco por semana (IC 95%: -2,04 a -0,23 porciones; p = 0,01) entre los estudiantes hispanos/latinos de secundaria. El impuesto se asoció con 1,2 porciones más de jugo 100% consumido por semana entre los estudiantes de raza negra en Filadelfia, en comparación con los de otras ciudades, aunque el consumo de jugo disminuyó en general tanto en Filadelfia como en las ciudades libres de impuestos.

Lo más importante
Esta evaluación económica proporciona evidencia de que la implementación de un impuesto a las bebidas endulzadas se asoció con la reducción de las porciones semanales de refrescos consumidas por los estudiantes de secundaria. Estos hallazgos sugieren que los impuestos a las bebidas pueden ser un enfoque de política eficaz para mejorar los comportamientos de salud relacionados con la obesidad adolescente.
REFERENCIA
  • Edmondson EK, Roberto CA, Gregory EF, Mitra N, y col. Association of a Sweetened Beverage Tax With Soda Consumption in High School Students. JAMA Pediatr. 18 Oct 2021. doi: 10.1001/jamapediatrics.2021.3991. PMID: 34661612. Fuente

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