REVISIÓN

Biotina en gomitas: ¿mejora la caída del cabello? Un análisis

Dra. Zaira Dennis Chávez López

Conflictos de interés

13 de octubre de 2021

La biotina (también conocida como vitamina B7 o vitamina H) es una vitamina hidrosoluble que actúa como cofactor esencial de las enzimas carboxilasa en múltiples vías metabólicas. Puede encontrarse en una variedad de plantas, pero está presente en niveles más altos en el hígado, la yema de huevo, la soya y la levadura. Se une a las proteínas de los alimentos y se vuelve biodisponible después de su liberación mediante la acción de la enzima biotinidasa.[1]

La concentración plasmática normal de biotina oscila entre 400 y 1.200 ng/l. Se considera técnicamente que la deficiencia es un nivel inferior a 200 ng/l. Sin embargo, los niveles plasmáticos de biotina pueden fluctuar a diario y, por tanto, no se consideran un marcador sensible. Una medida más validada de la deficiencia de biotina es un aumento de la excreción urinaria del metabolito ácido 3-hidroxiisovalérico (nivel normal: 195 μmol/24 h), el cual refleja la actividad disminuida de la metilcrotonil-CoA carboxilasa dependiente de la biotina.[2]

Además de las formas ingeridas de biotina, varias bacterias en el intestino sintetizan biotina como un subproducto de sus acciones proteolíticas. La biotina se absorbe principalmente en el intestino delgado proximal y en menor grado en el ciego. La biotina intestinal no absorbida se excreta en las heces y el exceso de biotina sérica se excreta por vía renal.[3]

Las causas genéticas de deficiencia de biotina secundaria a deficiencias enzimáticas se manifiestan como dermatitis grave y alopecia en la infancia. La deficiencia adquirida puede ser causada por mala absorción, alcoholismo, embarazo, antibióticos y consumo de huevos crudos.[4]

Las recomendaciones actuales para la biotina del Institute of Medicine en Estados Unidos establecen que la ingesta diaria adecuada para adultos es de 30 μg/día.[5] La mayoría de las personas sanas cumple con estos requisitos a través de una dieta bien equilibrada, sin embargo, muchos todavía toman entre 500 y 1.000 μg en suplementos de biotina al día.

Aunque no se han informado toxicidades importantes del exceso de biotina, los datos sobre su efecto real en el crecimiento del cabello y las uñas son limitados. Además, fuera del contexto del embarazo, la desnutrición, el alcoholismo, los efectos de fármacos y la deficiencia de biotinidasa, rara vez se han citado informes de niveles bajos de biotina, por lo que es muy probable que la verdadera deficiencia de biotina sea poco común y que exista una falta de evidencia suficiente para demostrar que la suplementación realmente mejora el crecimiento del cabello y las uñas en individuos que no presentan niveles bajos de biotina.[6]

Una causa comúnmente documentada de deficiencia adquirida de biotina es secundaria al aumento del consumo de huevos crudos. La avidina, proteína que se encuentra en las claras de huevo crudas, se puede desnaturalizar mediante la cocción, pero cuando está cruda, esta proteína se une a la biotina y evita que se utilice como cofactor esencial. Los pacientes bajo tratamiento con fármacos anticonvulsivos, como ácido valproico, también pueden presentar deficiencia y, por tanto, se les administra biotina de manera profiláctica.[7,8]Es posible que otros fármacos, como isotretinoína o el uso prolongado de antibióticos, pudieran alterar la absorción de biotina.[9]

La deficiencia de biotina congénita o genética se debe a un rasgo autosómico recesivo que conduce a la falta de holocarboxilasa sintasa o biotinidasa. Cuando ocurre dentro de las primeras 6 semanas de vida, se define como deficiencia de tipo neonatal. En este tipo de deficiencia de biotina, la enzima holocarboxilasa sintetasa está ausente y los pacientes suelen tener afecciones graves que ponen en peligro la vida.[10]

Más allá de los 3 meses de vida, la forma infantil predomina y se define por una deficiencia de biotinidasa que está implicada en la absorción de biotina libre tras la degradación de la carboxilasa.[11]

Figura 1. Deficiencia de biotinidasa en paciente pediátrico. La alopecia difusa y la dermatitis seborreica antes del tratamiento (a la izquierda) dieron paso al recrecimiento de cabello después de administrar altas dosis de biotina (a la derecha). Fuente: Mukhopadhyay D, y cols. Indian journal of dermatology (2014) CC BY-NC-SA 3.0 [12]

Ya sean adquiridos o congénitos, los síntomas típicos de la deficiencia de biotina incluyen alopecia, erupciones cutáneas eccematosas, dermatitis seborreica, conjuntivitis y múltiples síntomas neurológicos, como depresión, letargia, hipotonía y convulsiones.[13]

Si bien los síntomas neurológicos ocurren en niveles más graves de deficiencia de biotina, las manifestaciones dermatológicas a menudo aparecen primero y, por tanto, son un indicador importante.

En una revisión sistemática se encontraron 18 reportes que mostraron una mejora del crecimiento del cabello y las uñas con la suplementación en pacientes con deficiencia de biotina establecida. Para los pacientes con deficiencia enzimática hereditaria se recomiendan dosis mayores de suplementos de biotina (de 10.000 a 30.000 μg/día). Aquellos con síndrome de uñas quebradizas y otras patologías capilares subyacentes, como el síndrome del cabello rebelde, requieren dosis mucho más bajas de suplementos de biotina que oscilan entre 300 y 3.000 μg/día.[6]

¿El consumo de biotina tiene efectos adversos?

Aunque no se ha descrito toxicidad por la ingesta excesiva de biotina, los niveles farmacológicos de biotina pueden interferir con las pruebas de laboratorio de la función tiroidea y causar artefactos de laboratorio que imitan la enfermedad de Graves.[14] Esto se debe a que la biotina puede interferir con los ensayos de uso común para la hormona estimulante de la tiroides y la hormona tiroidea, así como la detección de anticuerpos antirreceptor de hormona estimulante de la tiroides. El patrón de anomalías depende de las técnicas de laboratorio específicas utilizadas para los ensayos de hormona tiroidea.

De manera similar, las dosis altas de biotina pueden interferir con los inmunoensayos de laboratorio habituales para otras pruebas, como troponina, digoxina, ferritina, testosterona, péptido natriurético cerebral y progesterona, según la plataforma analítica utilizada.[15,16,17] Aunque se desconoce de forma precisa el tiempo necesario para excretar el exceso de biotina, evitar los suplementos de biotina durante 48 a 72 horas antes de los análisis de sangre de laboratorio puede eliminar esta interferencia potencial.

Asimismo, es importante tomar en cuenta que los suplementos de biotina en forma de golosinas podrían aumentar el consumo de carbohidratos en las personas que las ingieren de forma rutinaria.

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