La dieta MIND preserva la cognición incluso en presencia de enfermedad de Alzheimer

Megan Brooks

Conflictos de interés

7 de octubre de 2021

La adherencia a la dieta MIND puede mejorar la memoria y las habilidades de pensamiento de los adultos mayores, incluso en presencia de enfermedad de Alzheimer, según muestran nuevos datos del Rush Memory and Aging Project (MAP).[1]

"La dieta MIND se asoció con mejores funciones cognitivas independientemente de las patologías cerebrales relacionadas con la enfermedad de Alzheimer, lo que sugiere que la dieta puede contribuir a la resiliencia cognitiva, lo que en última instancia indica que nunca es demasiado tarde para la prevención de la demencia", comentó a Medscape Noticias Médicas el autor principal, Dr. Klodian Dhana, Ph. D., del Rush Institute of Healthy Aging, Rush University, en Chicago, Estados Unidos.

El estudio fue publicado en versión electrónica el 14 de septiembre en Journal of Alzheimer's Disease.

Impacto en la patología cerebral

"Si bien investigaciones anteriores determinaron que la dieta MIND está asociada con un deterioro cognitivo más lento, el estudio actual agregó la evidencia de la dieta y la salud cerebral al evaluar el impacto de la patología cerebral en la relación dieta-cognición", destacó el Dr. Dhana.

La dieta MIND fue iniciada por la Dra. Martha Clare Morris, Sc. D., epidemióloga nutricional de Rush, que falleció el año pasado de cáncer a los 64 años. Un híbrido de las dietas mediterránea y DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension), la dieta MIND incluye verduras de hojas verdes, pescado, nueces, moras, frijoles y cereales integrales y limita el consumo de comidas fritas y rápidas, dulces y pasteles.

El estudio actual se centró en 569 adultos mayores que fallecieron mientras participaban en el estudio MAP, que comenzó en 1997. Los participantes en el estudio eran en su mayoría blancos y no tenían diagnóstico de demencia. Todos los participantes aceptaron someterse a evaluaciones clínicas anuales. También acordaron someterse a una autopsia cerebral.

A partir de 2004 los participantes completaron cuestionarios anuales de frecuencia alimentaria, que se utilizaron para calcular una puntuación de la dieta MIND en función de la frecuencia con la que los participantes comían alimentos específicos.

Los investigadores utilizaron una serie de análisis de regresión para examinar las asociaciones de la dieta MIND, las patologías cerebrales relacionadas con la demencia y la cognición global cerca del momento de la muerte. Los análisis se ajustaron por edad, sexo, nivel educativo, alelo E4 de la apolipoproteína E (ApoE4), actividades cognitivas en la vejez y la ingesta total de calorías.

Los resultados muestran que una puntuación más alta en la dieta MIND se asoció con un mejor funcionamiento cognitivo global en el momento del deceso (β = 0,119; p = 0,003).

En particular, ni la magnitud ni la significancia estadística de la asociación cambiaron notablemente cuando se incluyeron en el modelo la patología de la enfermedad de Alzheimer y otras patologías cerebrales (β = 0,111; p = 0,003), indicaron los investigadores.

La asociación entre una mejor adherencia a la dieta MIND y una mejor cognición siguió siendo significativa cuando el análisis se restringió a las personas sin deterioro cognitivo leve al inicio del estudio (β = 0,121; EE = 0,042; p = 0,005), así como a las personas en las que se determinó un diagnóstico post mortem de enfermedad de Alzheimer según las recomendaciones de consenso de NIA-Reagan (β = 0,114; p = 0,023).

Las limitaciones del estudio incluyen la dependencia de la información sobre la dieta autoinformada y que era una muestra compuesta en su mayoría por voluntarios de raza blanca que aceptaron las evaluaciones anuales y la donación de órganos post mortem, lo que limita la generalización.

Las fortalezas del estudio incluyen el diseño prospectivo con una evaluación anual de la función cognitiva mediante pruebas estandarizadas y la recopilación de información dietética mediante cuestionarios validados. Además las evaluaciones neuropatológicas fueron realizadas por examinadores cegados a los datos clínicos.

"Los cambios en la dieta pueden afectar el funcionamiento cognitivo y el riesgo de demencia, para bien o para mal. Hay cambios bastante simples en la dieta y el estilo de vida que una persona podría hacer que pueden ayudar a retrasar el deterioro cognitivo por el envejecimiento y contribuir a la salud del cerebro", señaló el Dr. Dhana.

Promueve la resiliencia

Refiriéndose al estudio, Heather Snyder, Ph. D., vicepresidenta de relaciones médicas y científicas de Alzheimer's Association, dijo que este "interesante estudio arroja luz sobre el impacto de la nutrición en la función cognitiva".

"Los hallazgos se suman a la creciente literatura de que los factores del estilo de vida, como el acceso a una dieta saludable para el corazón, pueden ayudar al cerebro a ser más resistente a los cambios específicos de la enfermedad", expresó Snyder a Medscape Noticias Médicas.

"El estudio US POINTER, de la Alzheimer's Association, investiga cómo las intervenciones en el estilo de vida, incluida la orientación nutricional, como la dieta MIND, pueden afectar el riesgo de deterioro cognitivo de una persona. Un estudio complementario de US POINTER incluirá imágenes cerebrales para investigar cómo estas intervenciones en el estilo de vida afectan la biología del cerebro", anotó Snyder.

La investigación fue apoyada por el National Institute on Aging de National Institutes of Health. El Dr. Dhana y Snyder han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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