¿Cuál nueva clase de fármacos es mejor para la protección cardiaca en la diabetes de tipo 2?

Sara Freeman

Conflictos de interés

5 de octubre de 2021

Cuando se trata de proteger los corazones de las personas con diabetes, los inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa de tipo 2 (SGLT2) pueden tener una ligera ventaja con respecto a los agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón (GLP-1), de acuerdo con los resultados de un gran estudio observacional de cohortes basado en la población.[1]

Se alcanzó una reducción de cerca de 30% en el riesgo de hospitalización por insuficiencia cardiaca en personas con diabetes de tipo 2 que se trataron con un inhibidor del cotransportador de sodio-glucosa de tipo 2, en comparación con los tratados con agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón, independientemente de que los pacientes tuvieran un trastorno cardiaco persistente.

Los hallazgos, publicados en Annals of Internal Medicine, también demostraron una disminución de 10% en el riesgo de infarto de miocardio o ictus en los tratados con un inhibidor del cotransportador de sodio-glucosa de tipo 2 que tenían enfermedades cardiovasculares preexistentes, aunque no hubo diferencia en el riesgo entre las dos clases de fármacos en aquellos sin enfermedad cardiovascular preexistente.

"Estos hallazgos son importantes, pues indican que los inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa de tipo 2 y los agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón ofrecen beneficios similares en la prevención del infarto de miocardio y el ictus en pacientes con diabetes", comentó la investigadora del estudio, Dra. Elisabetta Patorno, doctora en salud pública, del Brigham and Women Hospital y la Harvard Medical School, en Boston, Estados Unidos.

También demostraron "que los inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa de tipo 2 ofrecen más eficacia para prevenir la insuficiencia cardiaca, lo que respalda las guías existentes", añadió.

El Dr. Paul S. Jellinger, MACE, del Center for Diabetes and Endocrine Care, en Hollywood, Estados Unidos, indicó que estos datos probablemente "se añadían a las guías pero no las transformaban. Los resultados del análisis general no fueron sorprendentes. No fue inesperado que los inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa de tipo 2 proporcionaran un beneficio robusto en cuanto a la insuficiencia cardiaca crónica en individuos con un antecedente de enfermedad cardiovascular", destacó.

El Dr. Jellinger, endocrinólogo clínico y profesor de medicina clínica en la University of Miami, observó, no obstante, que "el beneficio similar en cuanto a las enfermedades cardiovasculares con ambas clases de fármacos en pacientes sin enfermedad cardiovascular documentada se suma a nuestro conocimiento en esta área un poco controversial y puede ser útil para el médico al momento de valorar a un individuo con diabetes sin datos de insuficiencia cardiaca crónica o con alto riesgo de la misma".

"El estudio también nos recuerda que según se demostró en un metanálisis publicado, se obtiene un moderado beneficio en cuanto a la insuficiencia cardiaca crónica con el tratamiento mediante agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón, en particular en pacientes con un antecedente de enfermedad cardiovascular".

Abordando el vacío de conocimiento

Gracias a los resultados de muchos estudios prospectivos a gran escala sobre resultados cardiovasculares, se han recomendado los inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa de tipo 2 y los agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón como tratamiento para las personas con diabetes que tienen enfermedad cardiovascular establecida. Pero puesto que no se han llevado a cabo estudios de comparación directa, hay un vacío de conocimiento y en la actualidad existe escasa orientación para los médicos en relación con cuál clase de fármacos elegir para un paciente individual.

Para tratar de aclarar las cosas, la Dra. Patorno y sus colaboradores analizaron datos de más de 370.000 personas con diabetes de tipo 2 que se habían tratado entre abril de 2013 y diciembre de 2017 con un inhibidor del cotransportador de sodio-glucosa de tipo 2 (canagliflozina, dapagliflozina o empagliflozina) o un agonista del receptor del péptido 1 similar al glucagón (albiglutida, dulaglutida, exenatida o liraglutida).

Se utilizó la equiparación en puntuación de propensión uno a uno para crear los grupos del estudio: los participantes se agruparon primero de acuerdo con su antecedente de enfermedad cardiovascular y luego según la clase de fármaco que se les hubiera prescrito. Los criterios principales de valoración fueron la hospitalización por infarto de miocardio, ictus o insuficiencia cardiaca.

Al comparar el inicio de un inhibidor del cotransportador de sodio-glucosa de tipo 2 con el tratamiento mediante agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón, los hazard ratio (HR) para infarto de miocardio o ictus en pacientes con y sin un antecedente de enfermedad cardiovascular fueron de 0,90 (intervalo de confianza 95% [IC 95%]: 0,82 a 0,98) y de 1,07 (0,97 a 1,18), respectivamente.

Los hazard ratio correspondientes para las hospitalizaciones por insuficiencia cardiaca fueron de 0,71 (0,64 a 0,79) y de 0,69 (0,56 a 0,85).

Los estudios en el mundo real tienen "valor creciente"

"Al igual que en otros estudios no aleatorizados basados en datos del mundo real, no se pueden descartar por completo los factores de confusión residuales", reconoció la Dra. Patorno, añadiendo que "las estrategias metodológicas modernas se implantaron para minimizar esta posibilidad".

No obstante las limitaciones, "los estudios del mundo real están demostrando una utilidad creciente", observó el Dr. Jellinger. Más estudios a gran escala sobre resultados de intervenciones cardiovasculares que directamente comparen estas dos clases de fármacos "es improbable que reciban la profundidad de la información disponible ahora".

"Este estudio retrospectivo de comparación directa puede ser lo más que nos acerquemos y representa el primer esfuerzo para una comparación de estas dos clases de fármacos", agregó.

En torno a las posibles implicaciones clínicas, la Dra. Patorno señaló: "Dado que las dos clases son igualmente eficaces para el ictus y el infarto de miocardio, pero los inhibidores del inhibidor del cotransportador de sodio-glucosa de tipo 2 son superiores para la insuficiencia cardiaca; cuando se consideran en combinación, los inhibidores del cotransportador de sodio-glucosa de tipo 2 probablemente previenen más de estos eventos cardiovasculares adversos que los agonistas del receptor del péptido 1 similar al glucagón".

El estudio no recibió financiación comercial y fue respaldado por el Brigham and Women's Hospital y el Departamento de Farmacoepidemiología y Farmacoeconomía de la Harvard Medical School.

La Dra. Patorno y el Dr. Jellinger han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Este contenido fue originalmente publicado en MDEdge, parte de la Red Profesional de Medscape.

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