Cáncer de pulmón y linfoma no Hodgkin: principales contribuyentes a la mortalidad por cáncer en pacientes sometidos a trasplante

Equipo de Reuters

Conflictos de interés

1 de octubre de 2021

NUEVA YORK, USA. Los receptores de trasplante tienen una vida más corta después de desarrollar cáncer, en especial los que desarrollan cáncer de pulmón y linfoma no Hodgkin, de acuerdo con un nuevo análisis.[1]

Los receptores de trasplante de órganos tienen más riesgo de desarrollar cáncer que la población general, debido a los fármacos inmunosupresores para prevenir el rechazo de órganos y por los trastornos médicos subyacentes.

La Dra. Anne-Michelle Noone, de la División de Control de Cáncer y Ciencias Poblacionales del National Cancer Institute, en Bethesda, Estados Unidos, y sus colaboradores, cuantificaron los años de vida perdidos debido a cáncer en receptores de trasplante estadounidenses durante los primeros 10 años después del trasplante.

Los datos del análisis provinieron de datos del registro de trasplante de órgano y del registro de cáncer en Estados Unidos para el periodo de 1987 a 2014.

De los casi 222.000 receptores de trasplante, 6% desarrolló cáncer en los primeros 10 años después del trasplante. Durante este periodo los autores encontraron que hubo un promedio de 0,16 años de vida perdidos por persona a consecuencia del cáncer.

"Aunque esto pueda parecer una pequeña cantidad, los años de vida perdidos por persona se tradujeron en 1,9% de todos los años de vida en esta población previstos si no hubieran tenido cáncer, o lo que es equivalente, 11% de todos los años de vida perdidos debidos a cualquier causa", comunicaron en Cancer.

El cáncer de pulmón y el linfoma no Hodgkin tuvieron el máximo impacto sobre los años de vida perdidos después del trasplante, ocasionando 39% del total de años de vida perdidos debidos a cáncer. A nivel individual, una vez que un receptor de trasplante desarrolló cáncer de pulmón o linfoma no Hodgkin tuvo una pérdida promedio de casi cinco años de vida.

Los años de vida perdidos debidos a cáncer aumentaron con la edad y los pacientes que recibieron trasplante pulmonar tuvieron el máximo de años de vida perdidos a consecuencia del cáncer, siguiéndoles los receptores de trasplante cardiaco.

"Hay oportunidades para reducir la mortalidad por cáncer y prolongar las vidas de receptores de trasplante a través de la prevención y el cribado. Puesto que grandes proporciones de años de vida perdidos se deben a linfoma no Hodgkin y cáncer de pulmón, estos cánceres deberían ser la prioridad", escribieron los autores.

"Se pueden utilizar altos niveles de carga de virus de Epstein-Barr circulante como un marcador de riesgo de un trastorno linfoproliferativo después del trasplante, lo que proporciona oportunidades potenciales para detectar el linfoma no Hodgkin, sobre todo en receptores pediátricos", afirmaron.

"Siguiendo las recomendaciones para el cribado de cáncer de pulmón en la población general, los trasplantólogos deberían tener en cuenta la detección sistemática de receptores de trasplante de mayor edad con un antecedente de tabaquismo utilizando la tomografía computarizada en dosis bajas. Por último, se han de priorizar las estrategias de prevención del cáncer dirigidas a modificar los factores de riesgo relativos al estilo de vida, en especial dejar de fumar, para reducir la mortalidad por cáncer", concluyeron.

Traducido y adaptado por el equipo de Medscape en español.

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