La intervención dirigida por los padres para niños puede disminuir los síntomas del autismo

Kate Johnson

Conflictos de interés

1 de octubre de 2021

Los niños de un año que recibieron una intervención dirigida por padres enfocada en los signos tempranos del trastorno del espectro autista habían reducido significativamente los síntomas y las posibilidades de un diagnóstico de autismo a los 3 años, señala un nuevo estudio.[1]

Estos hallazgos, publicados en JAMA Pediatrics, fueron la primera evidencia en todo el mundo de que una intervención preventiva durante la infancia podría conducir a una mejora tan significativa en el desarrollo social de los niños, lo que resulta en "tres veces menos diagnósticos de autismo a los 3 años", indicó el autor principal, Andrew Whitehouse, Ph. D.

"Hasta el momento ningún ensayo de una intervención infantil preventiva aplicada antes del diagnóstico ha demostrado que tal efecto tenga un impacto en los resultados del diagnóstico", agregó.

La intervención del estudio tiene un enfoque no tradicional

Whitehouse, profesor de investigación sobre el autismo en Telethon Kids y University of Western Australia y director de CliniKids, en Perth, Australia, dijo que la intervención sale de los enfoques tradicionales. "Comúnmente la terapia busca capacitar a los niños para que aprendan comportamientos 'típicos'. La diferencia de esta terapia es que ayudamos a los padres a comprender las habilidades únicas de su bebé y a utilizar estas fortalezas como base para el desarrollo futuro".

El estudio de Whitehouse incluyó 103 niños (de aproximadamente 12 meses), que mostraron al menos tres de cinco comportamientos que indican una alta probabilidad de trastorno del espectro autista según lo definido por la lista de verificación de 12 meses Social Attention and Communication Surveillance-Revised (SACS-R). Los bebés fueron asignados al azar para recibir la atención habitual o la intervención, que se denomina iBASIS-Video Interaction to Promote Positive Parenting (iBASIS-VIPP). La atención habitual fue brindada por médicos comunitarios, mientras que la intervención involucró 10 sesiones realizadas en el hogar por un terapeuta capacitado.

"El iBASIS-VIPP utiliza la retroalimentación por video como un medio para ayudar a los padres a reconocer las señales de comunicación de su bebé para que puedan responder de una manera que construya su desarrollo de comunicación social. El terapeuta luego brinda orientación a los padres sobre cómo su bebé se está comunicando y ellos pueden comunicarse para tener conversaciones de ida y vuelta", explicó Whitehouse.

"Sabemos que estas conversaciones de ida y vuelta son cruciales para apoyar el desarrollo temprano de la comunicación social y son precursoras de habilidades más complejas, como el lenguaje verbal", agregó.

La reevaluación de los niños a la edad de 3 años mostró un beneficio "pequeño pero duradero" de la intervención, anotaron los autores. Los niños del grupo de intervención tuvieron una reducción en la gravedad de los síntomas de trastorno del espectro autista (p = 0,04) y una reducción de las probabilidades de clasificación de la enfermedad, en comparación con los niños que recibieron la atención habitual (6,7% frente a 20,5%; odds ratio [OR]: 0,18; p = 0,02).

Los hallazgos proporcionan "evidencia inicial de eficacia para un nuevo modelo clínico que utiliza una intervención específica centrada en el desarrollo. Los niños que caen por debajo del umbral de diagnóstico todavía tenían dificultades de desarrollo, pero al trabajar con las diferencias únicas de cada niño, en lugar de tratar de contrarrestarlas, la terapia ha apoyado eficazmente su desarrollo durante los primeros años de la niñez", señaló Whitehouse.

Otras investigaciones han demostrado los beneficios de este nuevo enfoque

"Este es un estudio ʹsólidoʹ, pero como reconocen los autores, los efectos principales son de pequeña magnitud y será importante analizar los resultados a más largo plazo", indicó Jessica Brian, Ph. D., C. Psych., profesora asociada del Departamento de Pediatría de University of Toronto, codirectora del Autism Research Centre y psicóloga e investigadora clínica del Holland Bloorview Kids Rehab Hospital, en Toronto, Canadá.

La especialista declaró que ella y sus coautores de un artículo publicado en Autism Research y otros han demostrado que el tipo de enfoque utilizado en el nuevo estudio puede ser útil para mejorar diferentes áreas del desarrollo del niño pequeño, pero "el hallazgo específico de una probabilidad reducida de un diagnóstico clínico de trastorno del espectro autista es un poco diferente".[2]

El objetivo de reducir la probabilidad de un diagnóstico de trastorno del espectro autista "debe considerarse cuidadosamente, desde la perspectiva de la aceptación del autismo. Desde una perspectiva de aceptación, el objetivo principal de la intervención temprana en el trastorno del espectro autista podría estar mejor posicionado para mejorar o apoyar el desarrollo de un niño pequeño, ayudarlo a progresar en el desarrollo, aprovechar sus fortalezas, optimizar los resultados o reducir la discapacidad. Creo que los autores hacen un buen trabajo al equilibrar esta perspectiva", añadió.

El nuevo estudio muestra el valor de las intervenciones mediadas por los padres

En general, Brian, coautor de la declaración de posición de la Canadian Paediatric Society sobre el diagnóstico de trastorno del espectro autista, elogió los hallazgos como una buena noticia.[3]

"Muestra el valor de utilizar intervenciones mediadas por los padres, que son mucho menos costosas y más eficientes en cuanto a recursos que la mayoría de los modelos impartidos por terapeutas", agregó.

"En los casos en que los enfoques mediados por los padres se ponen a disposición de las familias antes del diagnóstico, existe la posibilidad de que se produzcan efectos fuertes, cuando el cerebro está más dispuesto a aprender. Estos modelos también pueden ser ideales antes del diagnóstico, ya que requieren menos recursos que los modelos brindados por terapeutas, que solo pueden ser financiados por los gobiernos una vez que se confirma el diagnóstico", destacó.

"Finalmente, los programas mediados por los padres tienen el potencial de apoyar a los padres durante lo que para muchas familias es un momento particularmente desafiante, cuando están identificando las diferencias de desarrollo de sus hijos o recibiendo un diagnóstico. Dichos programas tienen el potencial de aumentar la confianza de los padres en la crianza de un niño con necesidades de aprendizaje únicas", señaló.

Brian concluyó que en el documento falta el reconocimiento de que "a pesar de los avances en el desarrollo temprano de las intervenciones mediadas por los padres, es probable que la mayoría de los niños con trastorno del espectro autista necesiten apoyos adicionales durante todo el desarrollo".

Este estudio fue patrocinado por el Telethon Kids Institute. Whitehouse ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente. Brian codesarrolló una intervención mediada por los padres para niños pequeños con trastorno del espectro autista probable o confirmado (el ABC social), por la cual no recibe regalías.

Este contenido fue originalmente publicado en MDEdge, parte de la Red Profesional de Medscape.

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