La ingesta moderada de alcohol puede reducir el riesgo de diabetes de tipo 2 después de diabetes gestacional

Heidi Splete

Conflictos de interés

28 de septiembre de 2021

En mujeres con un antecedente de diabetes gestacional la ingesta de media a una bebida de alcohol al día se relacionó con una disminución de 55% en el riesgo de diabetes de tipo 2 subsiguiente, según datos de aproximadamente 4.700 mujeres de la cohorte del Nurses' Health Study II.[1]

Sin embargo, los hallazgos deben considerarse en el contexto de otros riesgos y beneficios del consumo de alcohol antes de hacer declaraciones o recomendaciones clínicas, afirmaron Stefanie N. Hinkle, Ph. D., de National Institutes of Health, en Bethesda, Estados Unidos, y sus colaboradores.

Las mujeres con un antecedente de diabetes gestacional siguen teniendo más riesgo de desarrollar diabetes de tipo 2, por lo que los factores relacionados con la dieta y el estilo de vida modificables merecen más estudio. La investigación previa ha demostrado una relación entre el consumo leve a moderado de alcohol y la reducción del riesgo de diabetes de tipo 2 en mujeres de la población general, pero se carece de datos sobre una reducción de riesgo similar para las mujeres con un antecedente de diabetes gestacional, añadieron los investigadores.

En un estudio publicado en JAMA Network Open, los autores revisaron datos de 4.740 mujeres inscritas en el Nurses' Health Study II, que informaron de un antecedente de diabetes gestacional. Se les efectuó seguimiento desde el 1 de enero de 1991 hasta el 31 de diciembre de 2017, como parte del Diabetes & Women's Health Study; la ingesta alimentaria, incluida la ingesta de alcohol, se evaluó cada 4 años a través de cuestionarios de frecuencia de alimentos validados.

La edad promedio al inicio era de 38 años y la mediana de tiempo de seguimiento fue de 24 años, lo que correspondió a un total de 78.328 años-persona de seguimiento. El consumo de alcohol se dividió en cuatro categorías: nulo, 0,1 g/día a 4,9 g/día, 5,0 a 14,9 g/día y 15,0 g/día o más.

Durante el periodo de estudio se informó de un total de 897 casos nuevos de diabetes de tipo 2. Después de ajustar múltiples variables alimentarias y relacionadas con el estilo de vida, incluida dieta y actividad física, solo el consumo de alcohol de 5,0 a 14,9 g/día (aproximadamente la mitad de una bebida a una bebida completa) se relacionó con una disminución significativa del riesgo de inicio de diabetes de tipo 2 (hazard ratio [HR]: 0,45), en comparación con mujeres que refirieron no consumir alcohol.

En el ajuste adicional con respecto al índice de masa corporal, las mujeres que informaron un consumo de alcohol en el rango de 5,0 a 14,9 g/día tuvieron una disminución de 41% en el riesgo de desarrollar diabetes de tipo 2 (HR: 0,59), el consumo de alcohol en los otros rangos no se asoció con el riesgo de diabetes de tipo 2, aunque los investigadores señalaron que estas estimaciones fueron atenuadas.

La mediana de ingesta diaria para las mujeres que consumían alcohol fue de 2,3 g/día, alrededor de una bebida por semana. La cerveza fue el tipo de bebida alcohólica que se ingería con más frecuencia.

Cuando se investigaron los datos según el tipo de alcohol, notablemente "solo el consumo de cerveza en una o más raciones a la semana se asoció con un menor riesgo de diabetes de tipo 2", aunque estudios previos han señalado una relación más marcada de la reducción del riesgo de diabetes con el consumo de vino frente a cerveza, señalaron los investigadores.

Las limitaciones del estudio fueron el potencial de factores de confusión no incluidos en el ajuste, la potencial infranotificación de la ingesta de alcohol y el posible sesgo de detección hacia las mujeres que se preocupaban más por su salud, señalaron los investigadores. Otras limitaciones fueron la falta de posibilidad de generalización, puesto que la mayoría de las participantes en el estudio eran de raza blanca y una carencia de datos sobre el consumo compulsivo de alcohol y si este se consumía con las comidas. Las fortalezas del estudio incluyeron el diseño prospectivo, el gran tamaño, el seguimiento a largo plazo y el uso de cuestionarios validados.

Asimismo, advirtieron que los resultados no deben interpretarse sin tener en cuenta otros desenlaces en la salud. "En congruencia con las Dietary Guidelines for American de 2020, que recomiendan que los adultos que no consumen alcohol no se inicien en la bebida, puede no ser prudente que las personas con antecedentes de diabetes gestacional que no consumen alcohol empiecen a hacerlo únicamente para reducir el riesgo de diabetes de tipo 2", resaltaron.

El cociente riesgo-beneficio para el alcohol incluye muchos factores

Hay una relativa escasez de datos sobre la salud a largo plazo de las mujeres y en relación con el embarazo y los desenlaces del mismo, comentó la Dra. Angela Bianco, del Mount Sinai Hospital, en Nueva York, Estados Unidos.

La Dra. Bianco dijo que le sorprendieron algunos hallazgos del estudio.

"En términos generales, considero que el alcohol tiene escaso o nulo valor nutricional, y que tiene un alto índice de contenido de glucémico. Sin embargo, también se ha observado una menor incidencia de diabetes de inicio en la adultez en bebedores moderados en otros grandes estudios prospectivos", explicó la Dra. Bianco.

"En contraste, algunos estudios han demostrado un aumento del riesgo de diabetes en una proporción de sujetos de la categoría superior de consumo de alcohol, mientras que otros estudios no han encontrado tal relación. Las posibles inconsistencias pueden deberse a diferencias en los patrones de bebida y los tipos de bebida ingeridos", puntualizó la especialista.

Una cuestión fundamental que los médicos han de tener presente es que "el estudio puede estar sesgado debido a los diferentes criterios que se utilizaron para establecer un diagnóstico de antecedente de diabetes gestacional, el hecho de que excluyeran pacientes que no regresaron los cuestionarios y el hecho de que las informantes pueden no haber respondido correctamente debido al sesgo de recuerdo u otros motivos. Asimismo, las que respondieron obviamente tenían acceso a asistencia sanitaria, lo cual por sí mismo es un factor de confusión", señaló.

Otro aspecto fundamental es que "no se examinó el efecto del consumo de alcohol con o sin comida. La concentración de alcohol se reduce cuando se consume con las comidas. El alcohol puede dar lugar a hipoglucemia (por reducción de la gluconeogénesis) durante los estados de ayuno, pero después de las comidas (estados posprandiales) puede provocar una menor eliminación de glucosa y mayores niveles de glucosa en sangre", dijo la especialista.

"La literatura disponible indica que el alcohol puede mejorar la sensibilidad a la insulina y reducir la resistencia a la misma, pero probablemente hay una relación de forma de U entre el consumo de alcohol y el riesgo de diabetes. Es probable que exista un equilibrio delicado entre los beneficios y los riesgos del consumo de alcohol. Se debe tener presente el cociente riesgo-beneficio inherente junto con otros posibles factores concomitantes, como índice de masa corporal, nivel de actividad, estrés y trastornos preexistentes", destacó la Dra. Bianco.

"Es necesario que se lleven a cabo más estudios a largo plazo que incluyan pacientes con diversos antecedentes étnicos y socioeconómicos y con información detallada sobre el papel que desempeñan la nutrición, la ingesta de alcohol, el consumo de tabaco y drogas, la exposición a factores ambientales y los trastornos médicos concomitantes", concluyó la Dra. Bianco.

El estudio fue financiado por el Eunice Kennedy Shriver National Institute of Child Health and Human Development, el National Institute of General Medical Sciences, y el National Institute of Diabetes and Digestive and Kidney Diseases; el Nurses' Health Study II fue financiado por National Institutes of Health. La autora principal, Hinkle y la coautora, Dra. Cuilin Zhang, son empleadas del gobierno federal estadounidense. Los investigadores y la Dra. Bianco han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Este contenido fue originalmente publicado en MDEdge, parte de la Red Profesional de Medscape.

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