Estudio describe el riesgo de hemorragia con anticoagulantes para tratar la tromboembolia venosa

Jake Remaly

Conflictos de interés

22 de septiembre de 2021

Un nuevo estudio puede ayudar a los médicos a evaluar el riesgo de hemorragia grave a largo plazo si se continúa más de 3 a 6 meses la anticoagulación por tromboembolia venosa no provocada.[1]

El metanálisis de datos de 27 estudios con 17.202 pacientes fue publicado en Annals of Internal Medicine. De acuerdo con dos de los coautores del artículo, Faizan Khan, M. Sc., y el Dr. Marc A. Rodger, "proporciona las mejores estimaciones disponibles del riesgo de hemorragia a largo plazo con diferentes anticoagulantes en pacientes con tromboembolia venosa no provocada", incluyendo subgrupos con más riesgo.

Los pacientes que tienen más riesgo de hemorragia grave son los que tienen mayor edad, los que utilizan tratamiento con antiagregantes plaquetarios y aquellos con enfermedades renales, un antecedente de hemorragia o con anemia, señalaron los autores, quienes trabajan para el Ottawa Hospital Research Institute, en Ottawa, Canadá.

Los investigadores se centraron en los estudios aleatorizados controlados y estudios prospectivos de cohortes que informaban de hemorragia grave en pacientes con una primera tromboembolia venosa no provocada o débilmente provocada que recibieron anticoagulantes orales por un mínimo de 6 meses después de un ciclo de tratamiento anticoagulante inicial de por lo menos 3 meses.

Los investigadores analizaron datos de 14 estudios aleatorizados controlados y 13 estudios de cohortes. En total, 9.982 pacientes recibieron un antagonista de vitamina K y 7.220 recibieron un anticoagulante oral directo.

La incidencia de hemorragia grave por 100 años-persona fue de 1,7 episodios con antagonista de vitamina K, en comparación con 1,1 episodios con anticoagulante oral directo. Los investigadores estimaron que la incidencia acumulada a 5 años de hemorragia grave con antagonista de vitamina K fue de 6,3%. Los datos disponibles para anticoagulante oral directo fueron insuficientes para estimar la incidencia de hemorragia grave más allá de un año.

"Esta información puede ayudar a los médicos a asesorar a pacientes y fundamentar la toma de decisiones compartida sobre la prolongación del tratamiento", dijeron los investigadores.

Los riesgos de hemorragia grave "no son triviales"

La Dra. Margaret Fang, de la University of California, en San Francisco, Estados Unidos, estuvo de acuerdo en que el estudio puede ayudar a médicos y pacientes a ponderar los riesgos de anticoagulación prolongada frente a los tipos comunes de tromboembolia venosa.

El estudio también "resalta que los riesgos de hemorragia grave no son triviales" e identifica vacíos en la literatura en torno a la utilización a largo plazo de anticoagulante oral directo para el tratamiento prolongado de la tromboembolia venosa, señaló la Dra. Fang.

Se necesitan mejores formas de predecir cuáles pacientes desarrollarán hemorragia mientras reciben anticoagulantes, añadió la Dra. Fang. "También es importante establecer cuáles de los diversos tratamientos para prevenir la tromboembolia venosa recurrente, dosis completa frente a dosis reducida, o incluso ácido acetilsalicílico, tienen el mejor equilibrio en cuanto a tolerabilidad y eficacia".

Se carece de un "método estandarizado" para identificar a pacientes en alto riesgo

Las guías de práctica clínica recomiendan la anticoagulación indefinida para una tromboembolia venosa no provocada, excepto cuando los pacientes tienen alto riesgo de hemorragia, señalaron los autores. Pero los médicos no cuentan con un "método estandarizado para identificar a los pacientes en alto riesgo de hemorragia", señalaron Khan y el Dr. Rodger. "Los datos de estudios aleatorizados sobre el beneficio neto a largo plazo del tratamiento prolongado son escasos y las recomendaciones actuales de la guía en gran parte se basan en la opinión de consenso de expertos. Los episodios de hemorragia grave tienen dos a tres tantos más probabilidades de ser mortales que los eventos de tromboembolia venosa recurrente, por lo que el tratamiento prolongado no siempre conlleva un beneficio neto en cuanto a la mortalidad, en particular en pacientes con bajo riesgo de tromboembolia venosa recurrente o alto riesgo de hemorragia".

El análisis indica que existe "una diferencia clínicamente significativa en el riesgo a largo plazo de hemorragia grave relacionada con anticoagulante en pacientes con una primera tromboembolia venosa no provocada estratificada de acuerdo con la presencia o ausencia de los siguientes factores de riesgo: edad mayor de 65 años, aclaramiento de creatinina inferior a 50 ml/minuto, antecedente de hemorragia, utilización concomitante de tratamiento con antiagregantes plaquetarios y valores de hemoglobina menores de 100 g/l", destacaron los autores.

Por ejemplo, los investigadores observaron que la incidencia de hemorragia grave era más alta en quienes tenían más de 65 años, en comparación con pacientes más jóvenes (cociente de tasas de incidencia [IRR]: 1,84 con antagonista de vitamina K y 2,92 con anticoagulante oral directo) y en aquellos con aclaramiento de creatinina de menos de 50 ml/min (IRR: 2,83 con antagonista de vitamina K y 3,71 con anticoagulante oral directo).

La tasa de mortalidad de casos de hemorragia grave fue de 8,3% con antagonista de vitamina K y 9,7% con anticoagulante oral directo.

El estudio recibió financiación de Canadian Institutes of Health Research. Algunos de los coautores son empleados o tienen vínculos económicos con compañías farmacéuticas. Khan, el Dr. Rodger y la Dra. Fang han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Este contenido fue originalmente publicado en MDEdge, parte de la Red Profesional de Medscape.

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