CASO CLÍNICO

Escritora de 28 años con vómito biliar después de donación de ovocitos

Dr. Richard Lucidi; Dr. Jordan Hylton

Conflictos de interés

22 de septiembre de 2021

El tratamiento del síndrome de hiperestimulación ovárica es sintomático. La regresión espontánea de la afección suele ocurrir al cabo de 10 a 14 días. La observación minuciosa con exploraciones abdominales seriadas y determinaciones del peso corporal puede indicar mejora o deterioro del estado clínico y puede significar el inicio de una complicación posterior: torsión del ovario agrandado. El análisis de laboratorio secuencial también ayuda a distinguir cualquier anomalía electrolítica, que debe corregirse.

La hidratación es clave en el tratamiento del síndrome de hiperestimulación ovárica y debe vigilarse bien. La rehidratación suele comenzarse con soluciones isotónicas para restablecer el flujo sanguíneo normal. También puede considerarse la albúmina humana. No se recomiendan diuréticos porque pueden acentuar la hipovolemia.

Se ha de considerar la anticoagulación profiláctica, por el riesgo de tromboembolia.[1,5] Se realiza paracentesis o pleurocentesis si sobreviene ascitis sintomática o derrames pleurales. La intervención quirúrgica se reserva para la torsión ovárica o el abdomen agudo y no se utiliza de forma sistemática para el tratamiento.[5,7]

La prevención es clave para limitar el trastorno potencialmente letal que representa el síndrome de hiperestimulación ovárica. La prevención suele consistir en suspender la inyección de gonadotropina coriónica humana si los ovarios están hiperestimulados, según se determina por el seguimiento con la determinación de los valores de estradiol y ecografía transvaginal. El uso de un agonista de hormona liberadora de gonadotropina o apoyo lúteo con progesterona en vez de gonadotropina coriónica humana también ayudan a reducir la presentación del síndrome de hiperestimulación ovárica. La infusión de albúmina y la administración de un agonista de dopamina, junto con la administración de cabergolina cuando se extraen los ovocitos, también son alternativas controvertibles que se utilizan para prevenir el síndrome de hiperestimulación ovárica. La aspiración de folículos en las primeras 36 horas subsiguientes a la inyección de gonadotropina coriónica humana puede ayudar a reducir el riesgo.[1,5,6]

La paciente en este caso se trató con antieméticos, medicación analgésica e hidratación intravenosa con solución salina normal. Se vigiló con cuidado sus ingresos, egresos y peso corporal y se le realizó anticoagulación mediante la administración de enoxaparina sódica durante su hospitalización. En el ingreso se obtuvieron cultivos para Clostridium difficile, toxina Shiga, heces, sangre y orina y los resultados fueron negativos.

Debido a la fiebre, la paciente comenzó con antibióticos profilácticos, los cuales se suspendieron tras la resolución de la fiebre al cabo de 48 horas. Su molestia abdominal, náusea y vómito mejoraron gradualmente de manera que se le pudo dar de alta del hospital el día 4. Acudió a seguimiento una semana más tarde, y sus síntomas se habían resuelto por completo. Había bajado de peso y tenía polaquiuria compatible con la diuresis.

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