La esclerosis múltiple más la depresión puede aumentar el riesgo de muerte y de enfermedades vasculares

Steve Cimino

Conflictos de interés

14 de septiembre de 2021

Personas con esclerosis múltiple y depresión tienen más riesgo de muerte que quienes tienen uno o ninguno de los dos trastornos, así como más riesgo de enfermedades vasculares, según un nuevo estudio publicado en Neurology.[1]

Dr. Raffaele Palladino

"Los efectos de la depresión y la esclerosis múltiple sobre la mortalidad por todas las causas son sinérgicos", afirma el autor principal Dr. Raffaele Palladino, Ph. D., asociado en investigación, de la Facultad de Medicina del Imperial College London, en Londres, Inglaterra.

Para evaluar la asociación entre depresión, enfermedades vasculares y muerte en pacientes con esclerosis múltiple, los investigadores llevaron a cabo un estudio retrospectivo de cohortes basadas en la población en que se revisaron los registros médicos ingleses de enero de 1987 a diciembre de 2018 y personas equiparadas con y sin esclerosis múltiple. En total, 12.251 personas con esclerosis múltiple fueron equiparadas con 72.572 controles. Al inicio 21% del grupo con esclerosis múltiple (n = 2.535) y 9% de los controles (n = 6.278) tenían depresión. Las mujeres fueron mayoría en las dos cohortes y tuvieron más probabilidades que los hombres de padecer depresión.

Las personas con esclerosis múltiple y depresión simultáneas tuvieron una tasa de mortalidad por todas las causas de 10,3 casos por 100.000 años-persona (intervalo de confianza de 95% [IC 95%]: 9,17 a 11,57), en comparación con 10,6 para las personas con esclerosis múltiple sin depresión (IC 95%: 9,99 a 11,21), 3,6 para las personas con depresión, pero sin esclerosis múltiple (IC 95%: 3,18 a 4,05) y 2,5 para las personas con ninguno de los dos trastornos (IC 95%: 2,42 a 2,64). En comparación con los controles sin depresión, el riesgo a 10 años de mortalidad por todas las causas fue cada vez mayor en controles con depresión (hazard ratio [HR]: 1,75; IC 95%: 1,59 a 1,91), en personas con esclerosis múltiple pero sin depresión (HR: 3,88; IC 95%: 3,66 a 4,10) y en personas con esclerosis múltiple y depresión (HR: 5,43; IC 95%: 4,88 a 5,96). En general, 14% del efecto observado sobre la mortalidad fue atribuible a la interacción entre la esclerosis múltiple y la depresión.

En lo que respecta a las enfermedades vasculares, las personas con esclerosis múltiple tuvieron más riesgo independientemente de que tuvieran o no depresión. Además, los pacientes con esclerosis múltiple y depresión (HR: 3,30; IC 95%: 2,37 a 4,23) tuvieron un riesgo notablemente más elevado que aquellos con esclerosis múltiple sin depresión (HR: 1,48; IC 95%: 1,23 a 1,74). Las mujeres con esclerosis múltiple y depresión también tuvieron más riesgo de enfermedades vasculares que aquellas con esclerosis múltiple sin depresión, mientras que los hombres con dicha enfermedad no tuvieron riesgos significativamente diferentes de síndrome coronario agudo o enfermedades macrovasculares combinadas que los del grupo de control que no padecían depresión.

¿Disminuye el tratamiento de la depresión la probabilidad de enfermedades vasculares?

"La conclusión práctica para mí es la importancia de tratar la depresión en esta población, en la cual la vemos con gran regularidad", dijo en una entrevista el Dr. Joseph Berger, profesor de neurología y jefe asociado de la sección de esclerosis múltiple en la University of Pennsylvania, en Filadelfia, Estados Unidos.

Entonces, surge "una pregunta: ¿tratar la depresión en una persona con esclerosis múltiple o en un individuo que simplemente presenta depresión y que por tanto está en riesgo de desarrollar después una enfermedad vascular disminuye la probabilidad de que presente posteriormente una enfermedad vascular en comparación con otro al que no se trató? Supongo que sí", añadió, señalando que las teorías sobre por qué la depresión aumentaría el riesgo de una persona de presentar enfermedades vasculares subsiguientes son enumeradas por los autores, incluyendo aspectos como una mayor inflamación.

Ahora bien, "la inflamación puede estar contribuyendo a la depresión o la depresión puede estar contribuyendo a la inflamación; puede ser uno de esos escenarios del huevo o la gallina. Pero si se reduce la depresión, ¿se disminuye con ello la inflamación, la cual tiene un efecto perjudicial sobre las células endoteliales y aumenta el riesgo vascular de una persona?".

"Como alternativa, el estilo de vida de los pacientes con depresión también está alterado. Tienen muchas menos probabilidades de hacer ejercicio, de tener hábitos sanos y dietas sanas y tal vez más probabilidades de fumar. Todo esto debe abordarse, pero este estudio sin duda da un mayor impulso al neurólogo que atiende a pacientes con esclerosis múltiple para abordar la cuestión de la depresión, al percatarse de que también existe esta comorbilidad de enfermedad vascular", destacó.

Evaluación de la interacción biológica entre esclerosis múltiple y depresión

Con base en este y otros estudios, el efecto conjunto de la esclerosis múltiple y la depresión sobre la mortalidad por todas las causas puede calificarse como una interacción biológica, comentó en un editorial adjunto Amber Salter, Ph. D., del University of Texas Southwestern Medical Center, en Dallas, Estados Unidos.[2]

"Las interacciones biológicas tienen en cuenta si el efecto conjunto de los dos factores tiene un patrón aditivo o si el efecto combinado de los dos factores es mayor que la suma de los efectos individuales de cada factor por separado", comentó. Y aunque no se encontró interacción entre las enfermedades vasculares y la mortalidad de origen cardiovascular, se observó para la mortalidad por todas las causas.

"Cuando esté justificado se ha de tener en cuenta la evaluación de las interacciones biológicas en estudios futuros dirigidos a identificar subpoblaciones que sean elegibles para intervenciones o para evaluar posibles formas mecanicistas de la interacción", añadió.

Salter resaltó las fortalezas del estudio, tales como un gran tamaño de la muestra y seis controles equiparados con cada paciente con esclerosis múltiple. También afirmó que la imposibilidad de los investigadores para controlar los factores de riesgo, como índice de masa corporal y actividad física, significa que el aumento de 14% en la mortalidad "puede no ser un aumento absoluto considerable cuando no se pueden apreciar otras covariables". Además la falta de datos sobre suicidio (y su relación con la depresión) ofrece la posibilidad de que los incrementos en la mortalidad pudieran vincularse con un "riesgo potencialmente modificable", en contraposición al aumento de un riesgo biológico.

Reconociendo las limitaciones de su estudio, los autores afirmaron que el índice de masa corporal, aunque es un factor de riesgo vascular importante, tiene una asociación "moderada" con la mortalidad y que la tasa de suicidio anual promedio en la población con esclerosis múltiple, aunque mayor que en la población sin esclerosis múltiple, todavía es "relativamente baja".

Dos de los autores declararon recibir apoyo económico, incluyendo becas y financiación para investigación, de diversas instituciones y organizaciones de Reino Unido, Estados Unidos y Canadá, así como de varias compañías farmacéuticas. Salter ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Este contenido fue originalmente publicado en MDEdge, parte de la Red Profesional de Medscape.

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