COMENTARIO

¿Veneno de serpiente sintético al rescate? Usos potenciales en la salud y el rejuvenecimiento de la piel

Dra. Leslie  Baumann

Conflictos de interés

9 de septiembre de 2021

El veneno de serpiente sintético pertenece a una diversidad cada vez mayor de componentes bioactivos que se están sometiendo a validación e incorporación en las formulaciones cosmecéuticas coreanas.[1] En esta columna se analizan algunos de los nuevos datos provenientes de este novedoso campo de investigación médica y dermatológica. Para información más detallada, en 2003 se publicó una revisión sobre el potencial terapéutico de los péptidos que contiene el veneno de animal.[2]

El potencial de los péptidos que contiene el veneno de serpiente

Se sabe que el veneno de serpiente contiene carbohidratos, nucleósidos, aminoácidos y lípidos, al igual que proteínas enzimáticas y no enzimáticas, lo mismo que péptidos, siendo las proteínas y los péptidos los principales componentes.[3]

El veneno de serpiente contiene muchos tipos diferentes de péptidos. Se sabe que los péptidos y las proteínas pequeñas presentes en los venenos de serpiente tienen gran variedad de actividades biológicas, como antimicrobianas, antihipertensivas, analgésicas, antitumorales y analgésicas, además de varias otras. Estos péptidos se han incluido en productos para el cuidado de la piel contra el envejecimiento.[4] Pennington y sus colaboradores han observado que los péptidos derivados del veneno parecen tener potencial como agentes terapéuticos eficaces en formulaciones de cosméticos.[5] En particular, los péptidos de la waglerina parecen tener un efecto paralizante similar al de onabotulinomtoxina A (Botox) y supuestamente disminuyen las arrugas de la piel.[6]

Problemas con la eficacia del veneno de serpiente en los productos para el cuidado de la piel

Al igual que con muchos componentes para el cuidado de la piel, lo que se observa en los cultivos celulares o en un entorno de laboratorio puede no trasladarse a su uso en la vida real. La vida útil, los problemas durante la producción, la interacción con otros componentes del producto, las interacciones con otros productos del tratamiento, la exposición al aire y la luz y la dificultad de penetración, pueden afectar a la eficacia. En el caso del veneno de serpiente en particular, la estabilidad y la penetración hacen que su eficacia en los productos para el cuidado de la salud sea cuestionable.

El problema con muchos péptidos que contienen los productos para el cuidado de la piel es que suelen tener un tamaño mayor de 500 daltons y, por tanto, no pueden penetrar en la piel. Bos y sus colaboradores describieron "la regla de los 500 daltons" en el año 2000.[7] Independientemente de estas cuestiones, hay varias publicaciones en que se analiza el veneno de serpiente que se comentarán aquí.

Actividad antimicrobiana y sobre la cicatrización de las heridas

En el año 2011, Samy y sus colaboradores observaron que la fosfolipasa A2 purificada de veneno de serpiente crótalo mostraba actividad antimicrobiana in vitro contra diversos patógenos humanos clínicos. Los investigadores sintetizaron péptidos basándose en la homología de secuencia y corroboraron que los péptidos sintéticos mostraban propiedades microbicidas potentes contra bacterias gramnegativas y grampositivas (Staphylococcus aureus) con menos toxicidad contra las células humanas normales. Ulteriormente, los investigadores utilizaron un modelo de ratón BALB/c para demostrar que los animales tratados con péptidos mostraban una cicatrización acelerada de heridas de la piel de espesor completo, con un aumento de la reepitelización, la producción de colágeno y la angiogénesis. Llegaron a la conclusión de que el complejo proteína/péptido desarrollado a partir de venenos de serpiente era eficaz para promover la cicatrización de las heridas.[8]

En el mismo año, Samy y sus colaboradores demostraron in vivo que las proteínas de fosfolipasa A2 del veneno de serpiente (svPLA2) de serpientes Viperidae y Elapidae activaban la inmunidad innata en los animales evaluados, confiriendo protección contra la infección de la piel causada por S. aureus. Los experimentos in vitro también revelaron que las proteínas svPLA2 ejercían efectos bacteriostáticos y bactericidas sobre S. aureus en función de la dosis.[9] En 2015 Al-Asmari y sus colaboradores hicieron una evaluación comparativa de los venenos de cobras, cuatro víboras, un antibiótico estándar y un antimicótico como agentes antimicrobianos. La bacteria Staphylococcus aureus resistente a meticilina fue la más susceptible, seguida de S. aureus grampositivo, Escherichia coli, Enterococcus faecalis y Pseudomonas aeruginosa. Aunque el antibiótico vancomicina fue más eficaz contra P. aeruginosa, los venenos suprimieron con más eficiencia a las bacterias más resistentes. Los venenos de serpiente tuvieron efecto mínimo sobre el hongo Candida albicans. Los investigadores llegaron a la conclusión de que los venenos de serpiente tenían actividad antimicrobiana equivalente a la de los antibióticos y eran más eficientes para atacar bacterias resistentes.[10] En un análisis de venenos de animales en 2017, Samy y sus colaboradores informaron que el péptido sintético derivado de veneno de serpiente/catelicidina de serpiente mostraba una capacidad robusta antimicrobiana y de cicatrización de las heridas, pese a su inestabilidad y riesgo, y representa un posible nuevo tratamiento para las infecciones por S. aureus. Indicaron que los péptidos antimicrobianos derivados de varios venenos de animales, tales como serpientes, arañas y escorpiones, se encuentran en etapas de desarrollo experimental temprano y preclínico, y estas sustancias ricas en cisteína comparten hélices alfa o láminas-beta hidrofóbicas que producen poros letales y alteración de la membrana en las bacterias.[11]

Nuevos fármacos y nuevas indicaciones

Un componente que se dice que semeja a la waglerina-1, un péptido derivado de veneno de serpiente, es el principal componente activo del producto coreano Hanskin Syn-Ake Peptide Renewal Mask, que supuestamente promueve la relajación de los músculos faciales y reduce las arrugas, pues la waglerina-1 provoca bloqueo neuromuscular a través del antagonismo reversible de los receptores nicotínicos de acetilcolina.[3,5,6]

Waheed y sus colaboradores informaron en 2017 que las innovaciones recientes en la investigación molecular han dado lugar al aprovechamiento científico de diversas proteínas y péptidos presentes en el veneno de serpiente para volverlos saludables y no tóxicos. La mayor parte del desarrollo de fármacos se centra en la coagulopatía, la hemostasia y las funciones antineoplásicas, pero continúa la investigación en otros campos.[12] De acuerdo con An y sus colaboradores, también se han realizado varios estudios sobre el uso de veneno de serpiente para tratar la dermatitis atópica.[13]

Conclusión

El veneno de serpiente es una sustancia que se conoce principalmente por su extrema toxicidad, pero al parecer es promisorio por sus efectos beneficiosos en medicina. Debido a su tamaño e inestabilidad, es dudoso que el veneno de serpiente sea útil como una aplicación tópica en el arsenal dermatológico. Pese a la falta de datos convincentes, una búsqueda en Amazon.com genera docenas de productos diversos para el cuidado de la piel que contienen veneno de serpiente. Se necesita mucha más investigación, por supuesto, para ver si existen métodos que faciliten la entrada del veneno de serpiente en la dermis y si esto es incluso deseable.

De hecho, el veneno de serpiente es mi ejemplo favorito de un componente para el cuidado de la piel que es un desperdicio de dinero en los productos para el cuidado de la piel. ¿Tienen algún "componente embaucador para el cuidado de la piel" favorito? En tal caso, sírvanse contactarme y escribiré una columna. Como dermatólogos tenemos la responsabilidad de desvirtuar las afirmaciones comercializadoras para el cuidado de la piel que no estén respaldadas por evidencia científica. Estoy aquí para ayudarlos.

La Dra. Leslie S. Baumann es dermatóloga, investigadora, autora y empresaria en Miami, Estados Unidos. Fundó el Cosmetic Dermatology Center en la University of Miami en 1997. Ha escrito dos libros de texto y un libro New York Times Best Seller dirigido al consumidor.

Este contenido fue originalmente publicado en MDEdge, parte de la Red Profesional de Medscape.

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