Mini-examen clínico: Ingesta de cáusticos en niños

Dr. Jesús Hernández Tiscareño

Conflictos de interés

26 de agosto de 2021

La ingestión de sustancias cáusticas es una causa principal de morbilidad y mortalidad en el mundo, especialmente en países en vías de desarrollo, y la mayoría de las víctimas en gran parte la constituyen el grupo infantil en edad preescolar no supervisado. La causa principal se debe a la curiosidad del infante mientras busca comida o bebida, ya que en muchas ocasiones, y principalmente en los países en vías de desarrollo, los agentes de limpieza para el hogar se almacenan en botellas de agua, sabor o bebida.

En los países desarrollados, con el advenimiento de envases no amigables para los niños, la ingestión de cáusticos se ha vuelto bastante rara. Los factores de riesgo para la ingesta de agentes cáusticos en la población infantil son: sexo masculino, déficit de atención/síntomas de trastornos de hiperactividad, niveles inferiores de educación parental, padres jóvenes, falta de supervisión de los padres y domicilio rural.[1]

Por cáustica se conoce toda sustancia que teniendo un comportamiento típicamente lesional va a producir la destrucción de los tejidos expuestos al atacar las membranas celulares, causando necrosis.

En los países en desarrollo se ha informado de una variedad de sustancias que se ingirieron y provocaron lesiones cáusticas que van desde bases alcalinas con pH hasta 12 (por ejemplo, hipoclorito de sodio e hidróxido de sodio) hasta sustancias ácidas con un pH tan bajo como 2 (por ejemplo, ácido clorhídrico y ácido salicílico) y sustancias blanqueadoras en las que el pH es de aproximadamente 7.

Más recientemente, los llamados alisadores de cabello y las pastillas líquidas (cápsulas) que contienen detergentes son una nueva adición a la larga lista de productos ingeridos, pero afortunadamente parece que el tracto digestivo superior no es gravemente dañado por estas sustancias.[2]

La incidencia de ingestión caustica pediátrica se informa de 5 a 518 eventos por 100.000 habitantes por año; la mayoría de las ingestiones ocurre en niños menores de 5 años, y la ingestión en adolescentes por lo general es intencional. La incidencia puede variar en cada región, la Organización Mundial de la Salud (OMS) describió que la incidencia mundial estimada de ingestión corrosiva es de 110/100.000 personas al año. Las incidencias en varias regiones fueron las siguientes: Estados Unidos, 19/100.000 habitantes, área del Mediterráneo Oriental, 187/100.000 habitantes, Asia, 243/100.000 habitantes; en México no existen datos epidemiológicos.[3] ¿Cuánto conoce sobre su tratamiento? Evalúe sus conocimientos con nuestro Mini-examen clínico.

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