La vacilación a la vacunación llega a los jóvenes de México, junto con la variante delta

Diego Oré

Conflictos de interés

17 de agosto de 2021

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CIUDAD DE MÉXICO, MEX. A medida que la variante delta del SARS-CoV-2 se extiende por las ciudades de México, más adultos de entre 30 y 40 años terminan en el hospital y las encuestas muestran que la vacilación en la vacunación está aumentando en los grupos de edad más jóvenes.

En el pico de la pandemia en enero, 10% de las personas hospitalizadas por COVID-19 tenían entre 18 y 39 años, según la Secretaría de Salud. Los casos ahora han aumentado nuevamente a niveles casi récord y ese porcentaje se ha triplicado.

"Cuando el virus ingresa a lugares donde hay suelo fértil, ya sea porque hay menos personas vacunadas o hay más susceptibles", dijo el Dr. Alejandro Macías, infectólogo mexicano, "finalmente enfermará a los que no están vacunados".

No existe un movimiento histórico importante en contra de las vacunas en México, a diferencia de Estados Unidos y Europa. Pero la difusión de información falsa sobre las vacunas contra la COVID-19 en las principales plataformas de redes sociales y de grupos religiosos parece estar desacelerando la aceptación, junto con las actitudes de esperar y ver, y una sensación de invencibilidad entre los jóvenes, dijeron los expertos.

Una encuesta realizada a finales de julio por Mitofsky encontró que 7,2% de las personas encuestadas dijeron que no querían la vacuna, frente a 2,9% a principios de julio.

Un estudio global de Facebook y la University of Maryland, en Maryland, Estados Unidos, de fines de julio encontró que hasta 11,3% de los mexicanos elegirían no vacunarse, un porcentaje aún mucho más bajo que en los Estados Unidos, donde casi un tercio de la población aún no ha recibido la primera dosis.

"Los grupos antivacunas son muy dañinos", dijo Laurie Ann Ximénez-Fyvie, D. MSc., investigadora principal del Laboratorio de Genética Molecular de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), en la Ciudad de México, México. "En México, los antivacunas han tenido más influencia en los grupos de edad más jóvenes. Los jóvenes son los que han estado más en contacto y, por alguna razón, creen más y siguen más a estos grupos".

Una persona que no quiere la vacuna es Eduardo Espinola, nutriólogo de 42 años. "La razón principal es porque no creo en la vacuna y sí creo en ciertos efectos secundarios que puede tener. Es incluso ridículo querer vender la idea de que la vacuna nos va a inmunizar. Una de las razones por las que no funciona es que la cepa para la que se hicieron las vacunas es una que ya no está en circulación", dijo Espinola. "Es una vacuna inacabada".

Los datos recientes sugieren que las vacunas de Pfizer y Moderna son menos efectivas para prevenir la infección contra la variante delta que las versiones anteriores del coronavirus, pero siguen siendo altamente protectoras contra la hospitalización y la muerte.

Alrededor de 40% de los 126 millones de habitantes de México han recibido hasta ahora al menos una dosis de vacuna, principalmente adultos mayores.

En la Ciudad de México, hogar de muchas personas más jóvenes, casi una cuarta parte de las personas de entre 30 y 49 años no se ha presentado para recibir su primera vacuna meses después de ser elegible. El gobierno acaba de comenzar a vacunar a las personas menores de 30 años.

"La mayoría de las personas hospitalizadas con COVID-19 en este momento son menores de 52 años y la gran mayoría son personas que no han sido vacunadas", dijo a la prensa el Dr. Hugo López-Gatell Ramírez, subsecretario de Prevención y Promoción a la salud, a fines de julio.

Otra de las amenazas para la campaña de vacunación de México es la información errónea y las teorías de conspiración compartidas en las redes sociales y plataformas de mensajería como WhatsApp y Telegram, que afirman falsamente que las vacunas causan efectos secundarios peligrosos o contienen microchips similares a los de aplicaciones espía.

Los antivacunas estadounidenses han afirmado que las vacunas contra la COVID-19 hacen que las personas se magneticen, pero no hay microchips en las vacunas y la mayoría de los efectos secundarios son leves, como dolor en los brazos o dolores de cabeza.

La viróloga Susana López Charretón, Ph. D., de la UNAM dijo que la tendencia de las personas a pasar más tiempo en línea los ha hecho más dependientes de las redes sociales para obtener información. "Con las redes sociales estamos mejor informados, pero también enfrentamos mucha información falsa y mitos", dijo, y agregó que una vez que la información falsa se volvió viral, ha sido casi imposible contrarrestarla. "En la Sociedad Mexicana de Virología, estamos muy preocupados por el movimiento antivacunas".

Traducido y adaptado por el equipo de Medscape en español.

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