Tercera ola en México: reconversión hospitalaria ante números máximos de contagios

Pablo Hernández Mares

17 de agosto de 2021

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La pandemia de COVID-19 en México se encuentra en uno de sus puntos más altos. El 12 de agosto la cifra de casos diarios superó el récord máximo durante toda la epidemia al alcanzar 24.975 infecciones en el país. Cuando la incidencia de casos inició su escalada en los pasados meses de junio y julio se pronosticó que el pico de la tercera ola de la pandemia se alcanzaría en septiembre.

Dr. Carlos Magis Rodríguez

"Si vemos los datos oficiales de la Secretaría de Salud, la curva de este momento sigue en ascenso, todavía no empieza a bajar y si asumimos simplemente que tarda el mismo tiempo en bajar que en subir, tenemos que esperar a que llegue el pico de reportes para empezar a ver su descenso", indicó a Medscape en español el Dr. Carlos Magis Rodríguez, académico del Departamento de Salud Pública de la Facultad de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

El epidemiólogo recordó que los modelos matemáticos dependen de que se cumplan ciertas condiciones, como en este caso, que el uso de mascarillas sea muy estricto.

"Este brote es diferente al de enero, probablemente no en término de infecciones, sino de quiénes son los infectados y por supuesto, en defunciones, lo que está mostrando es que aumenta la demanda hospitalaria de algunos lugares como Sinaloa, pero de alguna forma de menor intensidad", explicó el Dr. Magis Rodríguez.

De igual manera lo mencionó el subsecretario de Prevención y Promoción de la Salud, Dr. Hugo López-Gatell Ramírez, durante la conferencia de prensa matutina del martes 10 de agosto, destacando que la mortalidad redujo sustancialmente en todas las edades, "particularmente en las edades donde era más importante la mortalidad, que son 60 y más. Otro factor importante es que se redujeron los casos en las personas adultas mayores, que fueron las primeras en ser vacunadas".

Como ocurre en otros países, muchos de los nuevos casos se dan personas no vacunadas, como los jóvenes, que no han sido vacunados porque no había llegado su turno por edad y porque tienen mucha más movilidad que los adultos mayores. Además, la mayor parte de las personas hospitalizadas con cuadros graves la integran quienes no han recibido el biológico o tienen esquemas incompletos.

Ante esta situación, las autoridades sanitarias han realizado la reconversión hospitalaria de algunos centros médicos que habían dejado de ser exclusivos para pacientes con COVID-19.

El Dr. Carlos Magis Rodríguez, investigador asociado al Instituto Nacional de Salud Pública, resaltó que el gobierno mexicano demostró que puede incrementar la capacidad hospitalaria si es necesario.

"En la Ciudad de México, ayudado por la iniciativa privada, todo mundo tiene muy presente el Centro Citibanamex, que se cerró en mayo. Creo que ahora, si llega a haber una presión extrema sobre el sistema se va a volver a incrementar la capacidad hospitalaria, porque ya demostró que se puede y en esta ocasión está la experiencia del ciclo pasado", destacó.

Este aumento de casos ha estado impulsado por la variante delta, mucho más infecciosa y que se ha vuelto dominante, "produce viremias más altas con un número básico de reproducción (R0)" mayor, en comparación al del inicio de la pandemia que era de 2, equivalente a que "por cada infectado hay dos contagiados; ahora estamos hablando de las estimaciones, que son más de cinco por cada infectado, lo que nos da este pico alto".

"Pero si comparamos otros países que tuvieron picos de delta, como India primero y luego Reino Unido, con su cobertura vacunal alta, es un pico que sube rápido, pero baja rápido", aseguró el Dr. Magis Rodríguez, quien advirtió que la ola tardará aproximadamente dos meses en bajar; coincidiendo con el final del año, que suele ser un mal momento por las bajas temperaturas y las reuniones sociales.

Dra. Diana Vilar Compte

"Esta tercera ola se muestra con una cara un poco diferente a las previas. Para empezar, la mayor parte de los casos de infección por SARS-CoV-2 en este momento está dada por la variante delta", refirió la Dra. Diana Vilar Compte, médica adscrita a epidemiología hospitalaria del Departamento de Infectología del Instituto Nacional de Cancerología (INCan) en la Ciudad de México.

"Por otro lado, también vemos algunas diferencias en las manifestaciones clínicas y esto aparentemente se debe a que se instala con cierta facilidad a receptores en el tracto respiratorio superior y, por tanto, algo que no habíamos visto en las olas anteriores es que los pacientes empiezan con rinorrea y mucha congestión nasal, algo distinto a lo que habíamos visto antes".

La gran cantidad de casos ha saturado las áreas de atención de nueva cuenta. "El personal de salud está exhausto, esa es la realidad, se siente mucho más fastidio, mucha más tensión y también tenemos mucha falta de solidaridad y de empatía inclusive dentro del propio gremio, pues hay unos que se han desentendido y otros que están muy al pie del cañón, pero pues estamos cansados", reconoció la Dra. Vilar Compte, quien lamentó que la población siga haciendo fiestas o asistiendo a conciertos o eventos multitudinarios, ya que eso amplifica la tasa de transmisión.

Impacto en la atención primaria

La pandemia de COVID-19 ha interferido en el seguimiento regular de las consultas médicas de pacientes de muchas enfermedades. "En todo el mundo, no solo en México, por muchas razones, los pacientes se quedan en sus casas y no son atendidos", refirió el Dr. Magis Rodríguez.

La enfermedad de Chagas, el dengue o el virus de inmunodeficiencia humana son algunos ejemplos de esta situación; “estas otras enfermedades, pero sobre todo las que son resultado de la epidemia, como los trastornos de salud mental, que nos cuesta más trabajo medir y los expertos nos dicen que vienen en aumento depresión y ansiedad por todo lo que estamos viviendo, nos van a afectar, por supuesto, además de las enfermedades que no diagnosticamos a tiempo".

"Esto causa gran preocupación y de hecho ya se empiezan a ver los estragos de este más de año y medio, en donde los hospitales casi totalmente dedicados a COVID-19 han tenido que reprogramar cirugías", advirtió la Dra. Vilar Compte, quien recomendó que se debe buscar una manera segura de atender tanto a los pacientes COVID-19 como a los pacientes con cáncer.

"Hay mucha preocupación en cuanto al retraso del inicio de tratamiento contra el cáncer o el retraso en el diagnóstico oportuno de los problemas renales o cardiovasculares, algo que se debe a que hay muchos hospitales en nuestro país que durante un año se dedicaron exclusivamente a atender COVID-19", puntualizó la especialista.

Sin embargo, el Dr. Magis Rodríguez subrayó que esta situación se puede ver como una oportunidad. "Evidentemente esta epidemia en algún momento va a terminar y es la oportunidad de percatarnos que necesitamos invertir más dinero en salud, en fortalecer al sistema público de salud y al sistema de investigación básica", concluyó.

Los doctores Magis Rodríguez y Vilar Compte han declarado no tener ningún conflicto conflicto de interés económico pertinente.

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