COMENTARIO

El trasplante capilar a través de su historia y sus indicaciones actuales

Dra. Zaira Dennis Chávez López

Conflictos de interés

13 de agosto de 2021

El término alopecia, derivado de la palabra griega alopex (zorro) en recuerdo a la pérdida de pelaje de este animal en primavera y otoño, se utiliza desde Saboureaud para designar cualquier tipo de caída o pérdida de cabello adquirida.[1] El trasplante quirúrgico de autoinjertos de cabello humano se describió por primera vez en detalle en una serie de artículos del Dr. Shoji Okuda, en Japón, en 1939.[2]

La técnica del Dr. Okuda se utilizó para el reemplazo de cejas, vello púbico y axilar, pero sus estudios aparentemente no mencionan el reemplazo de cabello del cuero cabelludo; es posible que el uso de habilidades quirúrgicas para la restauración del cabello perdido del cuero cabelludo se considerara un procedimiento puramente frívolo en el muy conservador Japón en época de preguerra, razón por la cual se podría haber omitido o editado deliberadamente del texto de los artículos publicados en las revistas médicas de la época.[3]

Redescubrimiento en los sesenta

Con la interrupción del trabajo realizado por el Dr. Okuda debido a la Segunda Guerra Mundial, el trasplante de cabello fue ignorado en Asia durante décadas y fue "redescubierto" en 1959 por el dermatólogo neoyorquino, Dr. Norman Orentreich, quién acuño el término "predominio de los donantes", que se refiere al hecho de que los injertos mantienen sus características originales después del trasplante de un sitio "donante" a una nueva región.[4]

Aunque los injertos en sacabocados de 4 mm utilizados en la época del Dr. Orentreich lograron buen crecimiento a largo plazo, la apariencia resultante en "pelos de muñeca" fue un fracaso cosmético. Se desarrollaron varios refinamientos para contrarrestar este efecto, incluida la subdivisión de los injertos en mitades o cuartos (miniinjertos y microinjertos).[4,5]

En Occidente se produjeron rápidas mejoras en la técnica de trasplante de cabello desde mediados de la década de 1970 en adelante. El factor motivador fue el establecimiento de una serie de reuniones científicas, realizadas por el dermatólogo estadounidense, Dr. Dewayne Bluford Stough, para discutir el trasplante de cabello. Casi al mismo tiempo, el Dr. O'Tar T. Norwood, cofundador de la International Society of Hair Restoration Surgery (ISHRS), publicó un libro de texto sobre el tema.[6]

En particular, en 1975 el Dr. Norwood creó una escala de clasificación que lleva su nombre para la pérdida de cabello en los hombres con patrones específicos, por lo que ganó prestigio internacional. La escala de clasificación del Dr. Norwood continúa utilizándose de forma amplia en la actualidad.

Nuevos procedimientos

La siguiente evolución importante tuvo lugar a mediados de la década de 1990 con el trasplante de unidades foliculares, basado en la idea de imitar el crecimiento normal del cuero cabelludo. El procedimiento, conocido como extracción en tiras, consiste en extirpar una tira del cuero cabelludo occipital medio seguido de su disección estereomicroscópica en unidades foliculares. Esto da como resultado cicatrices largas y delgadas que pueden camuflarse con el cabello occipital remanente, excepto en pacientes con cabello muy corto.[8,9,10]

Figura 1. Injertos de extracción de unidades foliculares (FUE) que contienen 5 y 6 cabellos.[7] Fuente: Dua A, y col. J Cutan Aesthet Surg. 2010 CC BY-NC-ND 4.0

A principios de la década de 2000 se desarrolló la extracción de unidades foliculares, utilizando punch de 0,8 a 1,0 mm para remover directamente las unidades foliculares individuales del cabello donante. Como resultado, no hay suturas ni cicatrices lineales. La extracción de unidades foliculares ahora ha superado a la extracción en tiras para convertirse en la técnica de recolección de donantes más utilizada.[11,12]

Opciones terapéuticas

Figura 2. Alopecia androgenética masculina. Escala de Hamilton-Norwood.[13] Fuente: Monselise A, y cols. Int J Womens Dermatol. 2017 CC BY-NC-ND 4.0

La alopecia androgenética es la indicación más común para llevar a cabo la cirugía de trasplante de cabello.[14] Se caracteriza por adelgazamiento progresivo del cabello asociado con los andrógenos, creando un patrón clínico definido. La gravedad se puede estadificar por medio de la clasificación de Hamilton-Norwood.[15,16] Una revisión sistemática reciente reveló tasas de sobrevida del injerto entre 85% y 93% en pacientes trasplantados con alopecia androgenética masculina.[17] Los pacientes de estos estudios manifestaron satisfacción con su apariencia, además de mejora en el bienestar psicológico y la autoestima.[18]

La alopecia androgenética constituye un proceso de por vida y el trasplante de cabello no altera su progresión, por lo cual el cirujano debe planificar la distribución cosmética del cabello trasplantado buscando un aspecto natural. El tratamiento también debe incluir el uso de fármacos a largo plazo y posiblemente más procedimientos quirúrgicos para evitar la pérdida de cabello en el futuro. Las terapias actuales para alopecia androgenética masculina incluyen minoxidil, finasteride, dutasteride, plasma rico en plaquetas y láser de baja frecuencia (luz roja de 635 a 678 nm).[19]

Figura 3. Alopecia androgenética femenina. Clasificación de Ludwig.[6] Fuente: Monselise A, y cols. Int J Womens Dermatol. 2017 CC BY-NC-ND 4.0

Las mujeres pueden presentar 3 patrones diferentes de pérdida de cabello: el patrón de Ludwig, caracterizado por adelgazamiento central difuso sobre el cuero cabelludo frontal medio con mantenimiento de la línea anterior del cabello, el patrón androgenético similar al patrón masculino de pérdida de cabello, y la alopecia difusa que implica miniaturización generalizada del cabello.[20,21]

De igual forma que en la alopecia androgenética masculina, el trasplante capilar realizado en mujeres requiere tratamiento médico para ralentizar la caída de cabello y potencialmente revertir la miniaturización capilar.[22] Dentro de los tratamientos utilizados en la alopecia femenina están minoxidil tópico (único tratamiento aprobado por la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos, opciones antiandrogenéticas, como finasteride, dutasteride, espironolactona o acetato de ciproterona.[23,25]

También se han observado resultados positivos con el uso de plasma rico en plaquetas y láser de baja frecuencia.[25] Actualmente ningún estudio ha ofrecido buena evidencia de su eficacia, y las pacientes premenopáusicas sexualmente activas requieren anticoncepción cuando se utilizan tratamientos antiandrogenéticos.[21,22] El uso de minoxidil oral en dosis bajas ha mostrado buenos resultados, sin embargo, son necesarios ensayos clínicos aleatorizados.[23,25]

Las mujeres con alopecia difusa no son buenas candidatas para trasplante capilar debido a la naturaleza difusa de pérdida de cabello que limita la cantidad de cabello donante disponible, lo cual afecta de forma importante el resultado estético. En cambio, las mujeres con patrones androgenéticos o de Ludwig son, en principio, buenas candidatas para el trasplante de cabello, aunque se necesita una evaluación cuidadosa del área donante.[26]

El cabello del cuero cabelludo también puede ser utilizado para tratar la pérdida de cejas secundaria a depilaciones continuas, cicatrices posquirúrgicas, traumatismos, radioterapia o cicatrices por quemaduras. La tasa de sobrevida folicular en esta zona es superior a 75%, aunque tiende a ser más baja en pacientes con quemaduras y cicatrices importantes.[27]

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