Desde la hormonoterapia en cáncer de mama y de próstata hasta el impacto del estilo de vida, 5 noticias en oncología

Dra. Susanne Heinzl

Conflictos de interés

12 de agosto de 2021

Lo más relevante de estas semanas trata sobre la duración óptima de la terapia antihormonal adyuvante para el cáncer de mama y la terapia con inhibidores de los receptores de andrógenos en hombres mayores con cáncer de próstata. En 2 estudios de fase 2 no se observó ningún efecto de la adición de metformina en el cáncer de pulmón. Los beneficios de un estilo de vida saludable se han confirmado nuevamente, también reduce el riesgo de cáncer en individuos con predisposición genética.

Nuevo estándar terapéutico para el cáncer de mama: la terapia antihormonal adyuvante durante 7 años es óptima

En las mujeres posmenopáusicas con cáncer de mama con receptores hormonales positivos, la prolongación de 5 años del tratamiento endocrino adyuvante durante 5 años más no tuvo ningún beneficio, en comparación con la prolongación durante 2 años.

Sin embargo, la terapia de 10 años se asoció con un mayor riesgo de fracturas. Este resultado fue comunicado por el Grupo de Estudio de Cáncer de Mama y Colorrectal de Austria (ABCSG) en el New England Journal of Medicine.[1]

La conclusión del líder del estudio, Prof. Dr. Michael Gnant, de Viena, en una conferencia de prensa del Grupo de Estudio de Cáncer de Mama y Colorrectal de Austria fue:[2] "Con este estudio estamos definiendo un nuevo estándar terapéutico en el tratamiento del cáncer de mama de nuestro pequeño país, a saber, 7 años de terapia antihormonal dan el mejor resultado. Esto redefine la duración óptima del tratamiento en todo el mundo. Esto proporciona claridad y certeza para las mujeres afectadas sobre la duración óptima de la terapia".

En el ensayo de fase 3 ABCSG-16, los investigadores de 75 centros de Austria asignaron al azar a mujeres posmenopáusicas con cáncer de mama precoz con receptores hormonales positivos que habían recibido tratamiento endocrino adyuvante durante 5 años y no habían tenido una recidiva entre febrero de 2004 y junio de 2010. Recibieron anastrozol (1 mg/día) durante otros 2 (n = 1.603) o 5 años (n = 1.605).

Tras una mediana de seguimiento de 118 meses se produjeron 670 eventos de sobrevida libre de progresión, 335 en cada grupo del estudio. Así, no hubo diferencias en la sobrevida libre de progresión entre los dos grupos (HR: 0,99; p = 0,90). Tampoco hubo diferencias significativas en los criterios de valoración secundarios. El resultado fue consistente en todos los subgrupos.

El riesgo de fracturas óseas clínicas fue mayor en el grupo de 5 años que en el de 2 años (HR: 1,35; p = 0,05), con un número necesario para dañar de 63.

Cáncer de próstata: inhibidores de los receptores de andrógenos en mayores

Un análisis conjunto de la Food and Drug Administration (FDA) de Estados Unidos en 4.117 pacientes mayores con cáncer de próstata no metastásico resistente a la castración de 3 ensayos aleatorios apoya el uso de los inhibidores de los receptores de andrógenos de segunda generación. El grupo de investigación publicó los resultados sobre apalutamida, enzalutamida y darolutamida en Lancet Oncology.[3]

Los investigadores del Centro de Evaluación e Investigación de Medicamentos de la FDA agruparon los datos de los tres ensayos clínicos: SPARTAN, PROSPER y ARAMIS, que compararon los inhibidores de los receptores de andrógenos con el placebo en pacientes con cáncer de próstata no metastásico resistente a la castración.

El análisis conjunto incluyó a 4.117 pacientes con cáncer de próstata no metastásico resistente a la castración con una mediana de edad inicial de 74 años. Todos los pacientes tenían un estado de rendimiento ECOG de 0 a 1, un nivel inicial de antígeno prostático específico (APE) ≥ 2 µg/l, un tiempo de duplicación del antígeno prostático específico de ≤ 10 meses y ningún signo de metástasis a distancia.

Sesenta por ciento de los pacientes (612 de 1.023) de edad ≥ 80 años no se había sometido a prostatectomía o radioterapia antes de la inscripción en el estudio, en comparación con solo 41% (1.254 de 3.094) de los pacientes de menos de 80 años. La mediana del tiempo de seguimiento fue de 18 meses para la sobrevida libre de metástasis y de 44 meses para la sobrevida global.

Los pacientes de edad ≥ 80 años lograron una mediana de la sobrevida libre de metástasis de 40 meses con los inhibidores de los receptores de andrógenos, y de 22 meses con el placebo (HR: 0,37), y una mediana de la sobrevida global de 54 frente a 49 meses (HR: 0,79). En los pacientes < 80 años, la sobrevida libre de metástasis fue de 41 meses con los inhibidores de los receptores de andrógenos frente a 16 meses con placebo (HR: 0,31). Sobrevivieron una mediana de 74 meses con inhibidores de los receptores de andrógenos y 61 meses con placebo (HR: 0,69).

Entre los pacientes de edad muy avanzada, 55% (371 de 672) de los pacientes que recibieron inhibidores de los receptores de andrógenos sufrió reacciones adversas de grado ≥ 3, en comparación con 41% (140 de 344) de los pacientes que recibieron placebo. En los pacientes < 80 años, las tasas de reacciones adversas de grado 3 fueron de 44% (878 de 2015) y de 30% (321 de 1073), respectivamente. Los dos efectos adversos graves más frecuentes fueron hipertensión y fracturas óseas.

Cáncer de pulmón: metformina como complemento a la radioquimioterapia sin efecto

Los resultados de 2 ensayos recientes de fase 2 sugieren que la adición de metformina a la radioquimioterapia en pacientes con cáncer de pulmón de células no pequeñas localmente avanzado no tiene ningún beneficio. Los ensayos NRG-LU001 y OCOG-ALMERA se publicaron en versión electrónica en JAMA Oncology el 29 de julio de 2021.[4,5]

En el ensayo abierto de fase 2 NRG-LU001, 167 pacientes sin diabetes fueron asignados al azar a radioquimioterapia y quimioterapia con y sin metformina entre agosto de 2014 y diciembre de 2016. El criterio de valoración principal, la sobrevida libre de progresión y la sobrevida global, no fueron significativamente diferentes tras una mediana de seguimiento de 27,7 meses.

En cambio, el ensayo abierto de fase 2 OCOG-ALMERA se cerró antes de tiempo debido a la lentitud del reclutamiento. Entre 2014 y 2019, 54 pacientes fueron asignados al azar para recibir radioquimioterapia basada en platino con o sin quimioterapia de consolidación y con o sin metformina. La sobrevida libre de progresión a 1 año fue de 34,8% con metformina y de 63,0% sin metformina, y las tasas de sobrevida fueron de 47,4% y de 85,2%, respectivamente. Por tanto, la administración adicional de metformina tendió a empeorar el resultado.

Sin embargo, en el editorial adjunto, los autores de Múnich y Heidelberg señalaron varios desequilibrios entre los dos grupos del estudio OCOG-ALMERA, que en su opinión creen que pueden haber contribuido a los decepcionantes resultados del grupo de metformina.[6] Por ejemplo, hubo cambios en la fase de consolidación, solo 6/26 pacientes completaron el grupo de metformina, los tumores eran más grandes en el grupo de metformina, y la radioquimioterapia se interrumpió con más frecuencia bajo metformina.

Riesgo de cáncer: un estilo de vida saludable ayuda incluso con un alto riesgo genético

Un estilo de vida saludable con abstinencia de nicotina y alcohol, un peso corporal normal y suficiente ejercicio se asocian a una menor incidencia de cáncer. Este es también el caso de las personas con un alto riesgo genético de desarrollar cáncer, según los resultados de un estudio de China publicado en Cancer Research.[8]

Las puntuaciones de riesgo poligénico (PRS) pueden utilizarse para evaluar el riesgo de cáncer de una persona en función de los cambios genéticos. Sin embargo, la PRS suele referirse a un tipo específico de cáncer. Por ello, los investigadores chinos desarrollaron una puntuación para el riesgo de cáncer en su conjunto, la Puntuación de Riesgo Poligénico de Cáncer (CPRS).

Validaron la puntuación utilizando datos del UK Biobank. Basándose en el consumo de alcohol y nicotina, el índice de masa corporal, la actividad física y la dieta, se dividió a las personas en tres grupos: aquellos con estilos de vida poco saludables, moderados y saludables.

Aquellos con un estilo de vida poco saludable y mayor riesgo genético tenían 2,99 veces más probabilidades de ser diagnosticados de cáncer en los hombres y 2,38 veces más en las mujeres que aquellos con un estilo de vida saludable y un bajo riesgo genético.

Para el riesgo genético alto, la incidencia de cáncer para el estilo de vida no saludable fue de 7,23% para los hombres y de 5,77% para las mujeres después de 5 años, en comparación con 5,51% y 3,69% para el estilo de vida saludable, respectivamente.

En general, los resultados del estudio sugieren que todos los individuos, independientemente del riesgo genético de cáncer, podrían beneficiarse de un estilo de vida saludable.

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Comentario

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