Dejar de fumar después del diagnóstico de cáncer de pulmón se asocia con mejores resultados

Lisa Rapaport

Conflictos de interés

4 de agosto de 2021

Los fumadores que abandonan el hábito después de ser diagnosticados con cáncer de pulmón en etapa temprana tienen mejor sobrevida global y libre de progresión que sus contrapartes que continúan fumando, sugiere un pequeño estudio.[1]

Los investigadores examinaron los datos de 517 fumadores actuales a los que se les diagnosticó cáncer de pulmón de células no pequeñas en estadio temprano (IA-IIIA) y se les hizo seguimiento prospectivo durante un promedio de 7 años. La mediana de la sobrevida global fue de 5,2 años, pero se observó diferencia en la mediana de la sobrevida global con 21,6 meses más en los pacientes que dejaron de fumar, en comparación con quienes siguieron fumando.

"Hay muchos carcinógenos en el humo del tabaco, incluidos los hidrocarburos aromáticos policíclicos y las nitrosaminas, que pueden causar más daño a las células y al ADN de las células normales y tumorales", señaló el autor principal del estudio, Dr. Mahdi Sheikh, del Departamento de Epidemiología Genética de la Agencia Internacional para la investigación en Cáncer (IARC) de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en Lyon, Francia.

"Esto puede facilitar el desarrollo de cánceres nuevos y existentes y podría acelerar el crecimiento y la progresión del tumor", destacó el especialista.

Durante el periodo de estudio falleció un total de 325 pacientes, incluyendo 271 decesos específicos por cáncer. Además se produjo recidiva local o metástasis en 172 pacientes.

En total, 220 pacientes dejaron de fumar, incluidos 157 (71,3%) que lo hicieron poco después del diagnóstico y antes de iniciar el tratamiento.

La sobrevida global a cinco años fue mayor para los pacientes que dejaron de fumar (60,6%) que para quienes continuaron fumando (48,6%). La sobrevida libre de progresión también fue mayor entre los pacientes que dejaron de fumar (54,4%), en comparación con aquellos que no lo hicieron (43,8%).

El abandono del hábito de fumar se asoció con mortalidad por todas las causas menor de manera estadísticamente significativa (hazard ratio [HR]: 0,67), mortalidad específica por cáncer (HR: 0,75) y progresión del tumor (HR: 0,72) en el análisis ajustado que tomó en cuenta factores como año de diagnóstico, edad, sexo, educación, índice de masa corporal, antecedentes de enfermedades crónicas, cigarrillos fumados acumulados, consumo de alcohol, características del tumor y régimen de tratamiento.

Una limitación del estudio es que algunos resultados, incluyendo la información sobre la progresión del tumor y la causa final del fallecimiento podrían estar sujetos a variaciones en la precisión de los registros médicos y los certificados de defunción, señaló el equipo del estudio en Annals of Internal Medicine.[2]

Otras limitaciones incluyen la posibilidad de inexactitudes en los datos de tabaquismo autoinformados, así como la posibilidad de que dejar de fumar se asocie con factores de confusión no medidos que influyeron en los resultados del cáncer de pulmón.

Sin embargo, hay varias razones posibles por las que dejar de fumar después de un diagnóstico de cáncer de pulmón podría conducir a mejores resultados de sobrevida, indicó la Dra. Nancy Rigotti, directora del Tobacco Research and Treatment Center del Massachusetts General Hospital, en Boston, Estados Unidos, y autora de un editorial que acompaña al estudio.

Los productos químicos en el humo del cigarrillo pueden promover el crecimiento de tumores, y los fumadores también tienen menor respuesta a los tratamientos contra el cáncer, en parte porque sufren más toxicidad a los tratamientos contra el cáncer, señaló la Dra. Rigotti. Los fumadores que dejan el hábito también pueden reducir su riesgo de fallecer a causa de otras enfermedades relacionadas con el tabaquismo, como ataques cardiacos, ictus y enfermedades pulmonares crónicas, lo que contribuye a mejorar la sobrevida global.

"Sospecho que el hallazgo puede sorprender a los fumadores e incluso a algunos de sus médicos, quienes pueden haber asumido que es demasiado tarde para beneficiarse de dejar de fumar después de haber sido diagnosticados con cáncer de pulmón. Este estudio muestra claramente que no lo es", concluyó la Dra. Rigotti.

Traducido y adaptado por el equipo de Medscape en español.

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