El microbioma intestinal puede ofrecer nuevos marcadores bacterianos en niños con autismo

Lisa Rapaport

Conflictos de interés

3 de agosto de 2021

Los niños con trastorno del espectro autista podrían tener un microbioma intestinal distintivo y poco desarrollado que no está asociado con sus hábitos alimenticios, sugiere un pequeño estudio chino.[1]

Los investigadores realizaron una secuenciación metagenómica profunda de muestras fecales recolectadas de 64 niños en edad preescolar de 3 a 6 años con trastorno del espectro autista y 64 niños con desarrollo típico de la misma edad. También compararon la composición y las funciones microbianas intestinales entre los dos grupos.

El análisis identificó cinco bacterias en niños con autismo que no se encontraron en niños sin el trastorno: Alistipes indistinctus, división candidata TM7 aislado TM7c (organismo unicelular), Streptococcus cristatus, Eubacterium limosum y Streptococcus oligofermentans.

Los niños con trastorno del espectro autista también tenían significativamente menos bacterias asociadas con la biosíntesis de neurotransmisores que sus contrapartes con desarrollo típico.

Además los investigadores identificaron 26 especies bacterianas relacionadas con la edad como indicadores del desarrollo típico del microbioma intestinal por edad, y encontraron que estaban presentes en niños con desarrollo típico, pero no en niños con trastorno del espectro autista de la misma edad.

"La microbiota intestinal de los niños con trastorno del espectro autista está desarrollada anormalmente y está rezagada en comparación con la de sus compañeros de la misma edad", comentó la autora principal del estudio, Dra. Siew Ng, de Center for Gut Microbiota Research en la Chinese University of Hong Kong, en Hong Kong, China.

"Estos datos respaldan el papel potencial de la predicción no invasiva de trastorno del espectro autista basada en marcadores de bacterias fecales y el perfil de desarrollo de bacterias relacionadas con la edad. Actualmente diagnosticar el trastorno del espectro autista puede ser difícil, porque no existe una prueba médica definitiva y el diagnóstico se basa en la evaluación del médico", destacó la Dra. Ng.

Los factores más fuertes e independientemente asociados con la composición del microbioma en las muestras de heces fueron edad, autismo e índice de masa corporal, informaron los investigadores en Gut. Sin embargo, la dieta no pareció influir significativamente en las diferencias en la composición del microbioma entre los niños con y sin trastorno del espectro autista.

Los niños con trastorno del espectro autista tenían muestras de heces con mayor variedad de microbios que los niños de la misma edad y peso sin la enfermedad.

Clostridium, Dialister y Coprobacillus estaban enriquecidos en niños con autismo. Los investigadores también encontraron que las especies de Clostridium destacadas en niños con autismo interactuaban estrechamente entre sí y formaban un "grupo conectado".

Las especies de clostridios se han asociado previamente con el autismo a través de la producción de toxinas clostridiales que pueden dañar el sistema nervioso central, señaló el equipo del estudio.

Una limitación del estudio es su pequeño tamaño. Otra es que el microbioma intestinal puede variar regionalmente y es posible que los resultados de este pequeño grupo de jóvenes chinos no sean generalizables a otras poblaciones.

Sin embargo, no es sorprendente que en el trastorno del espectro autista pueda existir un subdesarrollo de la microbiota intestinal que no está asociado con la dieta, indicó Xingyin Liu, investigadora de biología, microbiología y autismo de patógenos en Nanjing Medical University, en China, que no participó en el estudio.

Investigaciones anteriores sugieren que los factores genéticos del hospedero en el trastorno del espectro autista contribuyen parcialmente a las características de la microbiota intestinal en el trastorno del espectro autista, puntualizó Liu.

"El trastorno del espectro autista es una enfermedad compleja con heterogeneidad muy fuerte, por lo que el desarrollo de una intervención terapéutica basada en la microbiota aún está lejos. Dada esta heterogeneidad, la investigación de la microbiota intestinal en diferentes subtipos de trastorno del espectro autista utilizando una cohorte más grande puede ayudar a los médicos a aplicar la estratificación basada en el microbioma y el tratamiento de los pacientes con esta enfermedad", concluyó Liu.

La Dra. Ng ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Traducido y adaptado por el equipo de Medscape en español.

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