¿Será el coronavirus el gran medallista olímpico?

Kathleen Doheny

Conflictos de interés

22 de julio de 2021

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El sábado 17 de julio, una semana antes del inicio de los Juegos Olímpicos de Tokio, se identificó el primer caso de COVID-19 en la Villa Olímpica.

La COVID-19 cambiará sensiblemente las Olimpiadas, ya postergadas un año, que son para miles de deportistas la realización de un sueño y esfuerzos considerables pero también una lucha contra el coronavirus. Los organizadores del evento, que se llevará a cabo del 23 de julio al 8 de agosto, han establecido reglas para prevenir la propagación del coronavirus. Pero consideradas insuficientes, estas medidas son criticadas públicamente por algunos especialistas en salud pública. 

Comienza la cuenta atrás

Se espera que alrededor de 11.000 atletas de más de 200 países participen en los Juegos de la XXXII Olimpiada en Tokio (Tokyo 2020).

Hasta la ceremonia de apertura, el 23 de julio, los funcionarios del Comité Olímpico Internacional (COI) habrán enfrentado mucha resistencia y preocupación relacionadas con la pandemia, incluida una fuerte oposición entre los propios japoneses. En mayo, una encuesta del diario Asahi Shimbunestableció en 83% el porcentaje de encuestados que se oponían a la celebración de los Juegos Olímpicos.[1] A finales de junio, estaban 30,5% a favor de cancelar las Olimpiadas, según otra encuesta.[2]

Es probable que la resistencia se haya debilitado ante las estrictas medidas tomadas por el gobierno japonés, que declaró estado de emergencia el 8 de julio. Un estado de emergencia que es sinónimo de un menor número de viajeros que ingresan al país, en particular porque el Comité Olímpico Internacional y los organizadores han prohibido la entrada de espectadores.[1] Los partidarios extranjeros pueden estar presentes, pero fuera de la ciudad.

Según el Johns Hopkins Coronavirus Resource Center, la principal referencia sobre los últimos datos de la pandemia, alrededor de 19% de la población de Japón se vacunó por completo el 12 de julio. Ciertamente es bajo, pero en clara progresión en comparación con finales de mayo, cuando menos de 3% de la población estaba completamente vacunada. Y desde el inicio de la pandemia, Japón ha registrado 824.990 casos de COVID-19 con casi 15.000 fallecidos.

Reducción del riesgo, según el Comité Olímpico Internacional

El 14 de julio el presidente del Comité Olímpico Internacional, Thomas Bach, se reunió con el primer ministro japonés, Suga Yoshihide, para discutir los preparativos finales.[4] En esta ocasión, indicó que además de una tasa de vacunación de 85% entre los atletas y oficiales de la Villa Olímpica, se vacunaron casi 100% de los integrantes del Comité Olímpico Internacional y de 70 a 80% de los medios de comunicación que se espera cubran las Olimpiadas.

También aclaró que la tasa de positividad fue baja. Se estima que alrededor de 8.000 personas involucradas en los Juegos Olímpicos llegaron a Japón entre el 1 y el 13 de julio. Todos se habían sometido a pruebas y evaluaciones de salud antes de su ingreso al país. Según Thomas Bach, solo tres personas tuvieron pruebas positivas a su llegada, fueron aisladas de inmediato, así como sus contactos.

En la tercera y última versión de su Manual de Tokio 2020, publicada en junio, el Comité Olímpico Internacional hace varias recomendaciones.[5] "Para garantizar que todos los participantes en los Juegos Olímpicos y Paralímpicos, así como la gente de Tokio y Japón, se mantengan sanos y salvos este verano". Según el sitio web oficial del Comité Olímpico Internacional: "Los manuales fueron desarrollados conjuntamente por el Comité Organizador de Tokio 2020, el Comité Olímpico Internacional y el Comité Paralímpico Internacional, en estrecha colaboración con el Gobierno de Japón y el Gobierno Metropolitano de Tokio".

Estas son las principales recomendaciones para deportistas y oficiales:

  • Autocontrol: estar atento a los síntomas en los catorce días antes del viaje a Japón.

  • Pruebas: los atletas son examinados antes de la salida para las Olimpiadas, al llegar al aeropuerto y una vez al día durante la competencia. También se examinan para detectar síntomas. Si la prueba es positiva, se aíslan.

  • Rastreo de contactos: también se realizan pruebas a los contactos de personas infectadas. El rastreo de contactos se realiza a través de una aplicación de teléfono inteligente.

  • Reducción del riesgo: se deben usar mascarillas en todo momento, excepto al comer, beber, dormir, entrenar y durante las competiciones. Las interacciones sociales deben ser limitadas. Se recomienda una buena ventilación.

Recomendación de los expertos

En un artículo de The New England Journal of Medicine publicado a finales de mayo, la Dra. Annie Sparrow, de la Icahn School of Medicine en Mount Sinai, Nueva York, Estados Unidos, y sus coautores instaron a los organizadores del Comité Olímpico Internacional a conocer otros eventos deportivos importantes y tomar medidas simples como alojar a los atletas en un solo lugar, probar con frecuencia y usar dispositivos portátiles para el rastreo de contactos.[6]

Incluso con el lanzamiento de la tercera versión del Manual de Tokio 2020, los protocolos fallan. Estas son las estrategias adicionales que ella y otros expertos en salud pública sugieren aplicar:

  • Estratificar riesgos: clasificar los eventos según el riesgo (bajo, moderado, alto) según el deporte y la ubicación. Las actividades al aire libre donde los participantes no están físicamente cerca (como navegar o montar a caballo) pueden considerarse de bajo riesgo, los deportes de interior (como el boxeo o la lucha libre) pueden considerarse de alto riesgo. La estratificación del riesgo también podría aplicarse a los espacios que no son de competencia: los hoteles, autobuses y cafeterías se considerarían más en riesgo que los espacios al aire libre.

  • Prueba con frecuencia: la Dra. Sparrow considera que la frecuencia propuesta por el Comité Olímpico Internacional es insuficiente. "Todos los atletas deben hacerse la prueba dos veces al día".

  • Ventilación: algunos aspectos esenciales, como la ventilación, no se han tenido suficientemente en cuenta, dicen los expertos. Los vestíbulos de los hoteles, por ejemplo, con una alta densidad humana y muy poca ventilación, son claramente una mala combinación.

  • Purificadores: colocar purificadores de aire con filtro de aire de partículas de alta eficiencia (HEPA) colocados en salas de atletas, comedores y muchas áreas cerradas para reducir la transmisión de aerosoles.

  • Rastreo de contactos: el "rastreo de contactos" usando aplicaciones de teléfonos inteligentes no es eficiente. La Dra. Sparrow señaló que pocos atletas practican su deporte llevando consigo sus teléfonos móviles. Mejor idea: dispositivos electrónicos portátiles como un anillo o una pulsera.

Vacunación no obligatoria, una "locura ética"

En las redes sociales y en revistas médicas, varios expertos en salud pública han criticado al Comité Olímpico Internacional por no tomarse lo suficientemente en serio los riesgos asociados al coronavirus. Debe saber que el Comité Olímpico Internacional no requiere vacunación. Ochenta y cinco por ciento de los atletas y oficiales están vacunados o han adquirido inmunidad de una infección previa por SARS-CoV-2.

Es una locura ética tener atletas de todo el mundo sin pedir ninguna vacuna. Arthur Caplan, Ph. D.

Arthur Caplan, Ph. D., profesor de bioética de la New York University, en Nueva York, Estados Unidos, desaprobó esta vacunación no obligatoria. "Es una locura ética tener atletas de todo el mundo sin pedir ninguna vacuna", agregó. La idea "de que se debe respetar la elección de vacunarse o no no tiene sentido cuando los riesgos son reales y el peligro para otros deportistas y espectadores e incluso residentes es alto. La ciudad de Tokio no está muy vacunada, como todo Japón".

"Los atletas no tienen el derecho fundamental de amenazar la salud de otros en nombre de la competencia o de ganar una medalla. Todavía no entiendo por qué todos los que van a las Olimpiadas no fueron vacunados hace un mes", continuó.

Para él, cualquier deportista que rechace la vacuna es "un muy mal modelo para los jóvenes", salvo que exista una contraindicación legítima.

Adaptado de la versión en francés publicada en Medscape.com el 22 de julio.

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