Ansiedad por la salud en aumento a medida que se relajan las restricciones de COVID-19

Lindsay Kalter

Conflictos de interés

19 de julio de 2021

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A medida que se levantan las restricciones y los mandatos de uso de mascarillas, los estadounidenses llenan sus calendarios sociales y reservan vacaciones. Si bien algunos se alegran, los profesionales de la salud dicen que otros están saliendo de la pandemia con más temores relacionados con la salud.[1]

COVID-19 ha causado más ansiedad y depresión a muchas personas durante el transcurso de la pandemia. Una encuesta de Centers for Disease Control and Prevention (CDC) de Estados Unidos y Census Bureau encontró que el porcentaje de adultos con síntomas de ansiedad o trastorno depresivo aumentó de 36,4% a 41,5% desde agosto de 2020 hasta febrero de 2021.[1]

Pero este fenómeno no desaparecerá simplemente a medida que disminuyan los casos de COVID-19, señaló Reese Druckenmiller, trabajadora social de Mayo Clinic Health System.

"Todavía hay gente que no quiere salir de casa. Algunas personas se enfrentan intrínsecamente a la ansiedad más que otras, y sabemos que la ansiedad puede provenir de diferentes experiencias y traumas. Esta pandemia ha sido traumática para las personas", añadió.

Aunque hay poca investigación sobre los efectos psicológicos de los brotes pandémicos, los científicos están comenzando a estudiar esto. Una revisión reciente publicada en International Journal of Cognitive Therapy concluyó que según la investigación disponible y los efectos de pandemias anteriores, es probable que COVID-19 tenga efecto significativo en la salud mental de las personas, particularmente en aquellas que ya padecen trastorno obsesivo-compulsivo y ansiedad por su salud, así como en personas en la primera línea de atención médica.[2]

Según los autores, dado que el virus no presenta síntomas en ciertas poblaciones, hay más ansiedad por infectarse y propagarlo sin saberlo, a personas vulnerables.

Sin mencionar la afluencia de noticias que provocaron ansiedad durante el año pasado, señaló Druckenmiller.

"Algo que noté durante la pandemia: las noticias cambiaron. Todavía había noticias regulares, pero en el primer plano de cada noticiero estaban los números, cuántas personas han muerto, cuántas personas están hospitalizadas", destacó.

Algunos pacientes de Druckenmiller que están más enfocados en la salud vieron esto como una carga adicional, otra fuente de ansiedad.

Para aquellos que aún se sienten incómodos con un reingreso abrupto a los espacios públicos, Druckenmiller recomienda dar pequeños pasos. Empiece a salir de casa todos los días, sugiere, incluso si es solo para dar un paseo. También es importante ser honesto con sus seres queridos sobre su propio nivel de comodidad.

"Nuestro cerebro es muy flexible y fluido, pero tampoco se cambia en un abrir y cerrar de ojos. Si me han dicho durante el año pasado que esto es algo horrible que podría matarme, mi cerebro no puede adaptarse tan rápido. Necesitamos evidencia a través de la experiencia", concluyó.

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