Más que una bebida popular: los efectos del café sobre la salud

John Watson

Conflictos de interés

19 de julio de 2021

En consonancia con su condición de ser una de las bebidas más comúnmente consumidas en el mundo, el café por mucho tiempo ha sido un tema de estudio entre investigadores en medicina.[1]

Sin embargo, de acuerdo con el Dr. Walter C. Willett, Ph. D. en salud pública, profesor de epidemiología y nutrición en la Harvard T.H. Chan School of Public Health y profesor de medicina en la Harvard Medical School, muchas iniciativas tempranas para determinar los efectos de esas tazas de café sobre nuestra salud se vieron refrenadas por las deficiencias del diseño que dificultaban establecer correlaciones.

"Publicar un estudio sobre el café es casi un rito para los epidemiólogos. Cabe destacar que la calidad de los estudios ha mejorado considerablemente con el tiempo, lo que en parte se ha debido a que casi todos son prospectivos, mucho más grandes y su seguimiento es más prolongado", añadió el Dr. Willett.

Esto a su vez ha dado por resultado un cambio importante en la forma de pensar sobre los efectos del café en la salud humana.

"El consenso en torno al café ha evolucionado con el tiempo desde la preocupación por los mayores riesgos de cáncer y enfermedades cardiovasculares en las décadas de 1970 y 1980, hasta la plena confianza de que no había incremento general en el riesgo de enfermedades no transmisibles, y una buena probabilidad de beneficio en cuanto al riesgo cardiometabólico", destacó.

Como señalan el Dr. Willett y sus colaboradores en un artículo de revisión reciente en New England Journal of Medicine, el consumo habitual de café (alrededor de 3 a 5 tazas al día) ahora se ha vinculado sistemáticamente con la prevención de varios trastornos crónicos, al actuar sobre diversos órganos y sistemas como un sistema de liberación potente de cafeína piedra angular de la alimentación con abundantes propiedades singularmente provechosas por sí mismo.[2]

He aquí algunos de los datos más convincentes sobre los beneficios propuestos para el café.

Mortalidad por todas las causas

En la última década se han publicado datos convincentes de varios análisis de población a gran escala que indican que beber café reduce la mortalidad por todas las causas. Han comunicado esta asociación investigadores en Japón, Reino Unido y Estados Unidos, y es evidente incluso después de estratificar teniendo en cuenta el grupo étnico.[3,4,5,6]

En un metanálisis efectuado en 2019 se observó que los efectos de reducción de la mortalidad que tiene el consumo de café ocurrían aun después considerar factores de riesgo como tabaquismo y consumo de alcohol, edad y categoría de peso corporal.[7] Los beneficios se observan en quienes consumen hasta 8 tazas de café al día, independientemente de que sea con cafeína o descafeinado, instantáneo o molido o consumido por personas con polimorfismos genéticos que codifican un metabolismo más lento o más rápido de la cafeína.[4]

Diabetes

Cada taza adicional de café que se ingiere diariamente puede contribuir con reducción de hasta 7% en el riesgo excesivo de diabetes.[8] A la inversa, disminuir el consumo en el curso de 4 años se vinculó con mayor riesgo de diabetes de tipo 2.[9] Los efectos protectores del café pueden ser más potentes cuando se consume a la hora del almuerzo.[10]

Se han propuesto diversos mecanismos biológicos para explicar los supuestos efectos antidiabéticos del café.[11] Tanto el café con cafeína como el descafeinado parecen atenuar la resistencia hepática a la insulina y ofrecen protección contra el deterioro de la tolerancia a la glucosa.[12,13] Análisis adicionales también han vinculado el consumo de café con mejoras en la función del adipocito y del hígado, reducciones en la masa adiposa y modulaciones provechosas del metabolismo de lípidos.[14,15,16]

Los beneficios también pueden derivarse de las propiedades de composición únicas del café, señaló Marilyn Cornelis, Ph. D., profesora asociada de medicina preventiva en la sección de nutrición en la Northwestern University Feinberg School of Medicine, cuya investigación se ha centrado en el papel que desempeña la genética en el consumo de café.

"Lo que es único en el café son los polifenoles que contiene, más específicamente el ácido clorogénico. El café es de hecho el principal contribuyente de estos polifenoles particulares a la dieta. Este polifenol se ha vinculado con algunos beneficios en el control de la glucosa que posiblemente podrían explicar las asociaciones positivas que observamos con el café y la diabetes de tipo 2", señaló Cornelis a Medscape.

Consideraciones cardiovasculares y cerebrovasculares

Se ha informado de que los bebedores de café tienen significativamente menos probabilidades de desarrollar enfermedades cardiovasculares y el máximo beneficio se ha demostrado en quienes consumen con regularidad 3 a 5 tazas al día.[17] Los metanálisis de estudios prospectivos han vinculado su consumo con una disminución del riesgo de arteriopatía coronaria, insuficiencia cardiaca y fibrilación auricular.[18,19,20]

Beber café con regularidad no parece repercutir en la presión arterial y, de hecho, puede dar lugar a reducción moderada del riesgo de hipertensión.[21,22] Es posible que el ácido clorogénico sea un factor que también contribuya a esto, pues da por resultado reducciones importantes de la presión arterial sistólica y la diastólica.[23]

El consumo de café puede disminuir la oxidación del colesterol de lipoproteínas de baja densidad, marcadores inflamatorios y los niveles de proteínas indicadoras de vínculos con enfermedades cardiovasculares, tales como leptina y proteína-1 similar a quitinasa-3.[24,25,26]

El consumo de café y su asociación con reducción significativa del riesgo de ictus es algo menos definitivo. En un metanálisis realizado en 2014 se informó que la asociación era débil, mientras que un metanálisis reciente que incluyó 2,4 millones de participantes mostró reducción de 21% en el riesgo de ictus en quienes consumían 3 a 4 tazas de café al día.[27,28]

El efecto del café sobre el colesterol parece depender en gran parte de la forma en que se ingiera. Los cafés sin filtrar (por ejemplo, prensa francesa) tienen alto contenido de cafestol, que se ha considerado "el compuesto hipercolesterolémico más potente conocido de la dieta humana".[29] En un estudio realizado en 2020, Cornelis y sus colaboradores demostraron que si bien las formulaciones de café expreso sin filtrar daban lugar a mayores niveles de colesterol de lipoproteínas de baja densidad, este efecto no se observaba en quienes bebían café molido o instantáneo estándar.[30]

Cáncer

El potencial del café para limitar las tasas de varios cánceres ha logrado considerable atención en la literatura. Una revisión general en 2020 de 28 metanálisis sobre este tema indicó que las asociaciones más potentes se observaban con el cáncer endometrial y el cáncer hepático.[31] El Dr. Willett citó un estudio publicado en 2017 que mostró que el riesgo de carcinoma hepatocelular disminuía significativamente cuando aumentaba el consumo de café, como lo que considero "la relativamente nueva evidencia más importante" sobre los beneficios del café para la salud.[32] Aunque las tasas de cáncer endometrial parecen disminuir con el café con cafeína y el descafeinado por igual, solo el primero parece tener este efecto en el carcinoma hepatocelular.[2]

También se ha informado de asociaciones inversas más moderadas entre el consumo de café y el riesgo de desarrollar cáncer de mama negativo para receptor de estrógeno y cáncer de mama posmenopáusico, melanoma, carcinoma de células basales, cáncer de la cavidad oral y la faringe, cáncer colorrectal, y cáncer de próstata letal y localizado.[33,34,35,36,37,38,39,40]

Efectos neurológicos y psiquiátricos

En el primer estudio a gran escala de los efectos del consumo crónico de café sobre las redes cerebrales en el ser humano, investigadores informaron que los bebedores de café habituales mostraban cambios funcionales indicativos de una mayor concentración y mejor control motor y alerta, en comparación con las personas que no bebían café.[41] Otros resultados no han mostrado vínculo entre el café y mejor cognición.[42]

Las propiedades estimulantes del estado de ánimo que tiene el café pueden desempeñar un papel en aliviar los trastornos de la salud mental. Los niveles de consumo de café altos y bajos por igual generan reducciones comparativamente sustanciales en las tasas de depresión de cerca de 30%.[43] En un estudio notable, el riesgo de suicidio disminuyó alrededor de 45% en quienes bebían 2 a 3 y 4 o más tazas de café al día, en comparación con beber una o menos tazas por semana.[44]

Se ha propuesto que el consumo de café ofrece beneficios protectores contra diversos estados neurodegenerativos. Se ha demostrado que los bebedores de café con alteración cognitiva leve tienen asociada una disminución del riesgo o un retraso en el inicio de demencia.[45] Asimismo, se ha demostrado sistemáticamente que el consumo de café reduce el riesgo de enfermedad de Parkinson y puede desempeñar un papel en la prevención de la formación de cuerpos de Lewy.[2,41]

Sin embargo, tales efectos pueden deberse principalmente a la función del café como un sistema liberador de cafeína, que tiene propiedades neuroprotectoras documentadas y repercute en el estado de ánimo a corto plazo al alterar la actividad de la serotonina y la dopamina.[46,47] Notablemente, no se ha demostrado que el café descafeinado tenga un valor protector en la enfermedad de Parkinson y el riesgo de suicidio, o como un intensificador del desempeño cognitivo.[2,44,48]

Enfermedades hepáticas

En una revisión general realizada en 2017 de metanálisis que investigaron el efecto del café sobre múltiples desenlaces en la salud se llegó a la conclusión de que la máxima magnitud de las asociaciones positivas se relacionaba con los desenlaces hepáticos.[49]

Aumentar el consumo 2 tazas a diario reduce bastante las tasas de cirrosis alcohólica y mortalidad relacionada.[50] Los bebedores de café no solo disminuyen significativamente su riesgo de desarrollar hígado graso no alcohólico, sino que también están mejor protegidos contra la fibrosis hepática si ya tienen hígado graso no alcohólico.[51] Al parecer también lentifica la progresión de la enfermedad hepática en pacientes con hepatitis C avanzada.[52]

Hay una variedad de mecanismos potenciales subyacentes a estos efectos.[2] El café es un conducto para la cafeína, que estimula la remodelación del tejido al actuar como un antagonista de receptor de adenosina, potencialmente previniendo con ello la fibrosis hepática y también limita la capacidad del colágeno para depositarse en el hígado.

¿Por qué el café?

El consenso de que el café puede mejorar múltiples áreas de la salud humana se ha acumulado junto con la llegada de datos de mayor calidad. Sin embargo, se requerirá considerablemente más investigación para determinar cuáles de los más de 1.000 compuestos conocidos que contiene el café son los causantes de estos efectos.[53]

"Debemos tener presente que el café es una semilla, y una función clave de una semilla es proteger al embrión vivo de la planta en el germen. Por consiguiente, las semillas en general tienen muchos componentes con efectos antioxidantes y antiinflamatorios, y las semillas de café tienen un contenido extraordinariamente alto de polifenoles y otros antioxidantes. Es posible que estos sean los que producen los beneficios evidentes, pero todavía no estamos seguros", destacó el Dr. Willett.

Y el consumo de café no está exento de riesgos. El café con cafeína puede aumentar el riesgo de glaucoma, elevar la presión arterial y la frecuencia cardiaca en quienes no están acostumbrados a beberlo, alterar la calidad de sueño e inducir sensaciones de ansiedad, disforia y en casos raros síntomas psicóticos o maniacos.[54,55,56] La ingesta de cafeína se ha de disminuir o eliminar durante el embarazo, dados su vínculo con menos peso al nacer y abortos espontáneos.[57] Es importante recordar que no todo café se produce de manera igual. Una confección muy azucarada de la cadena de tiendas local no es lo mismo que una taza caliente de café negro filtrado.

Los efectos del café sobre la salud tampoco están claros en determinadas poblaciones, señaló Cornelis.

"Realmente no sabemos el efecto que tiene la cafeína en las personas que ya tienen una salud adversa, o sobre los cerebros de niños en etapa de desarrollo", agregó.

Sin embargo, la mayoría podemos continuar disfrutando de nuestras pausas para el café sin preocuparnos.

"Para los pacientes que plantean la inquietud sobre su consumo de café, creo que los médicos pueden transmitir tranquilidad a los que disfrutan de esta bebida", dijo el Dr. Willett.

Esas tazas de café pueden estar haciendo mucho más que simplemente ayudarte a sobrellevar la rutina diaria.

John Watson es un escritor independiente con sede en Filadelfia, Pensilvania.

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Comentario

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