Mini-examen clínico: Alergia a las proteínas de la leche de vaca

Dr. Reinaldo Hamamoto

Conflictos de interés

17 de agosto de 2021

Las pruebas cutáneas evalúan la sensibilización a los alergenos. Son pruebas sencillas y rápidas que pueden realizarse en la consulta del médico, pero con precaución para la ejecución e interpretación. El uso de extractos estandarizados confiere a estas pruebas un valor predictivo positivo de hasta 60% y valor predictivo negativo de hasta 95%. La prueba de provocación oral doble enmascarada comparativa con placebo es el patrón de referencia para diagnosticar una alergia alimentaria. Sin embargo, su uso se ve reducido en la práctica clínica por el costo y la dificultad para efectuarla. Las pruebas sin enmascaramiento pueden emplearse para confirmar reacciones mediadas y no mediadas por inmunoglobulina E y son útiles en el ámbito clínico.[1]

El diagnóstico de las reacciones diferidas es clínico mediante exclusión o mediante pruebas de provocación. La endoscopia digestiva alta o la colonoscopia se utilizan poco para diagnosticar la alergia a las proteínas de la leche de vaca y la indicación deben realizarla los especialistas.[3]

La prueba de sangre oculta en heces puede ser útil si la anamnesis plantea dudas sobre si realmente se produce una pérdida de sangre. Por otra parte, no tiene utilidad diagnóstica de alergia alimentaria.

Para más información sobre el diagnóstico laboratorial de las alergias alimentarias, lea aquí.

Comentario

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