Problemas de salud mental son prevalentes en mujeres con incontinencia urinaria

Neil Osterweil

Conflictos de interés

15 de julio de 2021

Las mujeres con incontinencia urinaria tienen muchas más probabilidades de tener problemas de salud mental que las mujeres sin incontinencia, sugieren los resultados de una gran encuesta.[1]

En una encuesta a nivel nacional en Portugal que incluyó a 10.038 mujeres, entre los participantes que informaron tener incontinencia urinaria, hubo un número significativamente mayor de casos de depresión, así como más consultas de salud mental, problemas de concentración y sentimientos de culpa o inutilidad, en comparación con las mujeres sin incontinencia, informó el Dr. Pedro Ramos, del Centro Hospitalar Universitário São João, en Oporto, Portugal.

"Los médicos deben ser conscientes de esta asociación para tener alto nivel de sospecha del estado de salud mental al evaluar a las mujeres con incontinencia urinaria y, por tanto, tratarlas de manera efectiva", señaló en un cartel presentado virtualmente durante el Congreso de la European Association of Urology (EAU) de 2021.

"Los altos niveles de depresión y la baja autoestima en las mujeres que informaron tener incontinencia son muy preocupantes", comentó la autora principal, Dra. Margarida Manso. "La incontinencia urinaria se puede tratar, y aunque existen algunos efectos secundarios potenciales del tratamiento, para algunas mujeres estos pueden ser preferibles a los impactos de la afección en la salud mental".

El Dr. Christopher Chapple, de Sheffield Teaching Hospitals NHS Foundation Trust, en Reino Unido, que no participó en el estudio, comentó que "la incontinencia urinaria es una afección clínica extremadamente importante que a menudo no es reconocida por los médicos hasta que los pacientes han estado sufriendo por un tiempo. Tiene impacto devastador en las personas afectadas, principalmente mujeres, pero también algunos hombres".

"Es importante que los pacientes con incontinencia urinaria se identifiquen en una etapa temprana después de que se desarrolle, se investiguen y se traten adecuadamente", agregó.

Detalles de la encuesta nacional

La Dra. Manso y sus colaboradores analizaron datos de una encuesta poblacional de salud que incluyó una muestra representativa de 10.038 mujeres portuguesas de 18 años o más. Aquellos con síntomas autoinformados de incontinencia urinaria en los 12 meses anteriores se clasificaron como incontinencia.

Los investigadores compararon la prevalencia de depresión y otras afecciones de salud mental, el número de consultas de salud mental y conductas de adicción, específicamente, el tabaquismo y el consumo de alcohol entre los participantes con y sin incontinencia.

Los datos se ajustaron por edad, nivel educativo e índice de masa corporal.

Encontraron que la prevalencia nacional de incontinencia urinaria entre las mujeres era de 9,9%. En contraste, la prevalencia estimada de incontinencia urinaria entre las mujeres en Estados Unidos es de 55%, según miembros de la Symptoms of Lower Urinary Tract Dysfunction Research Network.[2]

La Dra. Manso y sus colaboradores encontraron que entre las mujeres con incontinencia urinaria la razón de prevalencia ajustada del diagnóstico de depresión fue mayor (1,66; IC 95%: 1,43 a 1,92), al igual que el uso de consultas de salud mental (1,41; IC 95%: 1,03 a 1,93).

Además, entre las mujeres con incontinencia la razón de prevalencia fue mayor con respecto al estado de salud deficiente autoinformado (1,65; IC 95%: 1,46 a 1,88), dificultad para concentrarse (1,58; IC 95%: 1,38 a 1,82), y tener sentimiento de inutilidad o culpa en las últimas 2 semanas (1,49; IC 95%: 1,33 a 1,67).

"Sorprendentemente, no hubo diferencia en términos de comportamiento de adicciones, especialmente el tabaquismo actual", destacó el Dr. Ramos.

"Creemos que la conversación entre los pacientes y sus urólogos debe cambiar. Los médicos deberían preguntar a los pacientes sobre su salud mental cuando hablen de tratamientos, porque tratar sus problemas físicos podría ayudar con el efecto psicológico de la afección", añadió la Dra. Manso.

"Personalmente haré más hincapié en esto con mis pacientes y trataré de comprender mejor la carga mental de vivir con incontinencia", finalizó.

El estudio fue financiado internamente. Los autores y el Dr. Chapple han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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