Los suplementos de probiótico regulan el sistema inmunitario del recién nacido

Will Pass

Conflictos de interés

5 de julio de 2021

Complementar con bifidobacterias a lactantes amamantados promueve el desarrollo de un sistema inmunitario bien regulado, reduciendo teóricamente el riesgo de trastornos inmunomediados como alergias y asma, de acuerdo con investigadores.[1]

Estos hallazgos respaldan la importancia de la colonización intestinal temprana con microbios beneficiosos, un fenómeno que puede afectar al sistema inmunitario durante toda la vida, informaron la autora principal, Bethany M. Henrick, Ph. D., directora de inmunología y diagnóstico en Evolve Biosystems, en Davis, y profesora asistente adjunta en la University of Nebraska, en Lincoln, ambos en Estados Unidos y sus colaboradores.

"La disbiosis del microbioma intestinal del lactante es común en las sociedades modernas y probablemente es un factor que contribuya a la mayor incidencia de trastornos inmunomediados", afirmaron los investigadores en Cell. "Por tanto, existe gran interés en identificar los factores microbianos que puedan apoyar una impronta de sistema inmunitario más sano, y cabe esperar, prevenir casos de alergia, autoinmunidad y probablemente otros trastornos que afectan al sistema inmunitario".

La teoría prevaleciente señala que el aumento de la incidencia de disbiosis intestinal neonatal, típica en países desarrollados, puede deberse a diversos factores, como operación cesárea, prácticas de higiene modernas, antibióticos, antisépticos y otros fármacos, dietas ricas en grasa y azúcar, y fórmulas para lactantes.[2]

De acuerdo con Henrick y sus colaboradores, un microbioma intestinal sano desempeña el papel más importante en el desarrollo inmunológico durante los primeros tres meses después del parto, específicamente, la falta de bifidobacterias durante este periodo se ha vinculado con más riesgo de autoinmunidad e inflamación intestinal, aunque aún no se han aclarado los mecanismos inmunitarios subyacentes.

Las bifidobacterias también ejemplifican la relación simbiótica entre madres, lactantes y microbios beneficiosos. Los investigadores puntualizaron que la leche materna contiene oligosacáridos de la leche humana que los seres humanos no pueden digerir, pero que son una fuente excelente de energía para las bifidobacterias y otros microbios beneficiosos, lo que les confiere una "ventaja nutricional selectiva".

Por consiguiente, las bifidobacterias deberían ser residentes comunes en el intestino del lactante, pero esto no suele ocurrir así, lo que condujo a Henrick y sus colaboradores a concentrarse en el microbio, con la expectativa de determinar exactamente la forma en que las bacterias beneficiosas configuran el desarrollo inmunitario.

No hace mucho que se comenzó a disponer del conocimiento necesario y las técnicas para llevar a cabo estudios como este, manifestaron los investigadores, haciendo referencia a mejor comprensión de las relaciones reguladoras de la célula, avances en la caracterización inmunitaria a nivel de sistemas y nueva tecnología que permite caracterizar muestras de pequeño volumen de lactantes.

El presente estudio implicó una serie de experimentos observacionales y un pequeño estudio de intervención.

En primer lugar, los investigadores llevaron a cabo una amplia variedad de análisis longitudinales de la sangre y las heces de 208 lactantes en Suecia para caracterizar la expansión de las células inmunitarias y la colonización del microbioma del intestino, con un enfoque en las bifidobacterias.

Sus resultados demostraron que los lactantes carecían de bifidobacterias y genes de utilización de oligosacáridos de la leche humana (que son expresados por las bifidobacterias y otros microbios beneficiosos), tenían niveles más altos de inflamación sistémica, incluidas mayores respuestas de linfocitos T cooperadores 2 (Th2) y Th17.

"En los lactantes no colonizados por Bifidobacteriaceae o en casos en los que estos microorganismos no se expanden durante los primeros meses de vida hay pruebas de inflamación sistémica e intestinal, células inmunitarias activadas con más frecuencia y menores niveles de células reguladoras indicativos de desregulación del sistema inmunitario", escribieron los investigadores.

La parte de la intervención del estudio incluyó 60 lactantes amamantados de California. Veintinueve de los recién nacidos recibieron 1,8 x 1.010 unidades formadoras de colonia de B. longum subespecie infantis EVC001 diariamente desde el día 7 hasta el día 28 después del nacimiento, mientras que los 31 lactantes restantes no recibieron tal aporte suplementario.

Se recolectaron muestras de heces en el día 6 y el día 60. En el día 60 los lactantes que recibieron suplemento tenían altos niveles de genes de utilización de oligosacáridos de la leche humana, más una diversidad alfa significativamente mayor (p = 0,0001; Wilcoxon), en comparación con controles. Los lactantes que recibían EVC001 también tenían menos citocinas fecales inflamatorias, lo que indica que los microbios que expresan los genes de utilización de oligosacáridos de la leche humana producen un cambio en las respuestas proinflamatorias de Th2 y Th17 hacia Th1.

"No es la simple presencia de bifidobacterias la causante de los efectos inmunitarios, sino la asociación metabólica entre las bacterias y los oligosacáridos de la leche humana", señalaron los investigadores.

De acuerdo con el investigador principal, Dr. Petter Brodin, Ph. D., profesor de inmunología pediátrica en el Karolinska Institutet, en Solna, Suecia, los hallazgos justifican más investigación.

"Nuestros datos indican que sustituir con microbios beneficiosos que metabolizan eficientemente los oligosacáridos de la leche humana podría abrir un camino para prevenir los casos de enfermedades inmunomediadas, pero se necesitarán estudios más grandes y aleatorizados sobre esto para determinar este potencial", destacó el Dr. Brodin.

La Dra. Carolynn Dude, Ph. D., profesora adjunta en la división de medicina materno-fetal en la Emory University, en Atlanta, Estados Unidos, estuvo de acuerdo en que se necesita más investigación.

"Aunque este estudio esclarece algunos aspectos de los mecanismos que pueden hacer que un recién nacido tenga resultados deficientes en la salud a edad posterior, los datos todavía son muy limitados, y se necesita más seguimiento a largo plazo de estos lactantes antes de recomendar cualquier tipo de aporte suplementario de bacterias a un recién nacido", declaró la Dra. Dude.

El Dr. Brodin y sus colaboradores planean una serie de estudios relacionados, que incluyen estudios clínicos más grandes; investigaciones adicionales sobre los mecanismos de acción, comparaciones entre la cohorte presente y lactantes en Kenia, en donde son infrecuentes las enfermedades inmunomediadas, y evaluaciones de las respuestas a vacunas y susceptibilidad a enfermedades infecciosas.

Este estudio fue financiado por el Consejo Europeo de Investigación, el Consejo Sueco de Investigación, la Fundación Marianne & Marcus Wallenberg y otros más. Los investigadores declararon relaciones con Cytodelics, Scailyte, Kancera y otros. La Dra. Dude ha declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

Este contenido fue originalmente publicado en MDEdge, parte de la Red Profesional de Medscape.

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