COVID-19 y diabetes: endocrinólogos españoles instan a "recuperar el ritmo asistencial" ante el aumento de complicaciones agudas y crónicas

Carla Nieto Martínez

28 de junio de 2021

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Dr. Antonio Pérez Pérez

MADRID, ESP. La pandemia ha provocado cambios sustanciales en la atención médica, la formación y la investigación en diabetes, "pero sobre todo, supuso y sigue siendo un gran desafío para estos pacientes, ya que sus rutinas habituales se vieron interrumpidas de forma brusca por la situación creada a causa de la COVID-19. El efecto inmediato es que se ha visto afectada su capacidad para acceder y recibir atención médica, obtener fármacos y material de control". Así lo manifestó el Dr. Antonio Pérez Pérez, presidente de la Sociedad Española de Diabetes, durante el XXXII Congreso de la Sociedad Española de Diabetes (SED), celebrado de forma virtual por segundo año consecutivo.

Para el Dr. Pérez, director de la Unidad del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital de la Santa Creu i Sant Pau, en Barcelona, este impacto ha sido especialmente relevante en lo que se refiere a los efectos indirectos derivados tanto de la interrupción de la atención asistencial como del cambio de estilo de vida impuesto por el SARS-CoV-2: "Estas consecuencias son las que se están manifestando ahora y las que estamos viendo actualmente en la consulta. Una de ellas es respecto a los diagnósticos tardíos de diabetes. Aún no disponemos de datos referidos al caso de España, pero en este sentido puede resultar indicativo un estudio llevado a cabo en Reino Unido durante los cuatro primeros meses de la pandemia, que apuntan a que el número de casos de diabetes que se dejó de diagnosticar fue de aproximadamente 40.000, lo que supone 50% menos de los diagnósticos realizados en el mismo periodo de 2019".[1]

Diabetes de tipo 2 y SARS-CoV-2: la "tormenta perfecta"

El Dr. Pérez también destacó que este impacto ha sido más acusado y grave en las personas con diabetes de tipo 2, pero no por la enfermedad en sí, sino por la diferencia en aspectos tan relevantes como la disponibilidad de recursos de monitorización del control metabólico, la competencia de las personas con diabetes de tipo 1 para realizar autoajustes del tratamiento y la utilización habitual de herramientas que facilitan la consulta remota.

Dr. Juan Francisco Merino

El Dr. Juan Francisco Merino, jefe del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Universitari i Politecnic La Fe, en Valencia, y presidente del comité científico del congreso, también se refirió a las consecuencias indirectas de la pandemia en estos pacientes, comentando cómo los especialistas están constatando mayor presencia de pacientes con diabetes en las salas de urgencias y aumento de hospitalizaciones relacionadas con las circunstancias vividas en los últimos meses.

"Estamos asistiendo a ingresos hospitalarios por descompensaciones agudas graves que no veíamos desde hace años y también a complicaciones, fundamentalmente a nivel del pie diabético, que tampoco son habituales. Esto nos obliga a hacer un esfuerzo importante en los servicios clínicos para recuperar el ritmo asistencial lo antes posible, tanto para detectar y abordar cuanto antes estas complicaciones agudas como para abordar las manifestaciones crónicas, cuyo impacto tardaremos más tiempo en ver, pero a las que sin duda tendremos que hacer frente".

Respecto a las repercusiones de la crisis sanitaria en el manejo asistencial de estos pacientes, los especialistas también hicieron un repaso a las evidencias de las que se dispone sobre las consecuencias que la infección por SARS-CoV-2 produce en el paciente con diabetes.

"Está bien establecido que una vez que adquieren la COVID-19, los pacientes con diabetes o hiperglucemia no controlada tienen peor pronóstico, ya que presentan mayor riesgo de insuficiencia respiratoria y complicaciones cardiacas, más del doble de probabilidades de ser ingresados en unidades de cuidados intensivos, y la mortalidad es hasta tres veces mayor, en comparación con las personas que no presentan estas condiciones", afirmó el Dr. Pérez.

Los expertos analizaron cómo ha evolucionado y cambiado el conocimiento respecto al nexo COVID-19-diabetes a lo largo de la pandemia, destacando, por ejemplo, cómo en los primeros estudios se consideró que la diabetes de tipo 2 contribuía sustancialmente a la respuesta inflamatoria de la enfermedad para descubrir posteriormente que incluso la hiperglucemia era perjudicial, independientemente de la resistencia a la insulina o la diabetes.

Dr. Antonio Ceriello

"Asimismo, estudios recientes han puesto en evidencia la inflamación de las células beta-pancreáticas en personas con COVID-19, lo que conduce incluso a la aparición de diabetes", explicó el Dr. Antonio Ceriello, jefe del Departamento de Diabetes del Instituto Científico de Investigación, Hospitalización y Atención Sanitaria (IRCCS) Multimédica, en Milán, Italia, durante la conferencia inaugural del Congreso que impartió bajo el título: ¿Qué nos ha enseñado la COVID-19 de interés en diabetes?

Errores de gestión pandémica… con una lectura positiva

El Dr. Ceriello analizó los principales errores cometidos en el abordaje de la diabetes en el contexto pandémico. "En primer lugar ha fallado la comunicación entre los diferentes especialistas, lo que tuvo como consecuencia que al menos la hipoglucemia (en diabetes y no diabetes) no se identificó en principio con un problema en el tratamiento de la COVID-19. Otro error fue considerar las hipótesis científicas puras como equivalentes a la evidencia verdadera, sin ninguna prueba sustancial. Ha sido el caso, por ejemplo, de los inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina, los antagonistas de los receptores de angiotensina II y algunos fármacos antidiabéticos".

El Dr. Ceriello hizo hincapié en la importancia del descubrimiento del papel patogénico clave que juega la trombosis en este proceso, hallazgo que "se produjo gracias a que algunos médicos decidieron no respetar la prohibición de las autoridades sanitarias respecto a realizar la autopsia a los fallecidos por COVID-19 o limitar su ejecución.[2] Esto pone de relieve la necesidad de una medicina basada en la evidencia, combinando la investigación científica validada con la experiencia clínica en el manejo de la enfermedad en todos los pacientes".

El especialista también consideró un error el hecho de que algunos datos terapéuticos fueran interpretados sin precaución: "Esto se puede aplicar, por ejemplo, al uso de corticoesteroides, que estuvieron prohibidos por un tiempo, o a hidroxicloroquina, que ofrecía una esperanza para la cura de la COVID-19. Estas situaciones fueron impulsadas por un debate global en los medios de comunicación, con exceso de información y noticias falsas, lo que generó miedo y confusión generalizados. Todo ello pone en evidencia la necesidad de compartir a nivel nacional e internacional tanto las mejores prácticas como las infructuosas, para mejorar lo más rápidamente posible la gestión de la pandemia".

El Dr. Ceriello indicó que de todos estos errores se puede extraer una lectura positiva o lecciones de cara al abordaje de la diabetes en la era pos-COVID-19, que se podrían representar gráficamente en un triángulo en el que la comunicación, la colaboración entre todos los especialistas y actores implicados y la toma de decisiones basadas en las evidencias formen cada uno de los vértices.

La telemedicina como paradigma

En cuanto al manejo de las situaciones específicas que se dan en los pacientes con diabetes que se infectan de SARS-CoV-2, el experto italiano incidió en que cualquier recomendación en este sentido pasa por una interacción entre la persona con diabetes y los profesionales de la salud, y este ha sido precisamente el principal desafío al que nos hemos enfrentado durante el periodo de confinamiento y distanciamiento social.

Todos los expertos coincidieron en destacar el importante papel jugado por la telemedicina en este sentido, un modelo asistencial que experimentó rápido desarrollo desde el inicio de la pandemia y que en el caso de la diabetes ha resultado paradigmático: "La COVID-19 ha dado lugar a una importante reorganización en todo el mundo respecto a la forma en la que se presta atención diabética a los pacientes ambulatorios. Paradójicamente, una vez más la diabetes se ha confirmado como modelo para el manejo de una enfermedad crónica. Además se ha conseguido que la adopción de la telemedicina para el manejo de la diabetes haya pasado de la teoría a la práctica clínica diaria", apuntó el Dr. Ceriello.

"Es probable que en la era pos-COVID-19 la telemedicina se convierta en parte integral de la prestación de la atención médica, especialmente en el caso de enfermedades crónicas como la diabetes. Y también aumentarán las consultas electrónicas y las teleconsultas entre médicos de atención primaria y especialistas, de tal forma que el uso de las aplicaciones y los datos de seguimiento de glucómetros, bombas de insulina o sensores pueden ayudar a mejorar la transmisión de información entre las personas con diabetes y sus proveedores de atención médica", añadió.

Sin embargo, y a pesar del reconocimiento del papel desempeñado por esta opción asistencial y por las herramientas tecnológicas desarrolladas en el área de la diabetes, los especialistas reconocieron que sobre todo en las primeras consultas, la relación física médico-paciente a través de la visita presencial seguirá siendo necesaria e insustituible, y abogaron por un planteamiento dirigido hacia un modelo asistencial híbrido, en el que estas soluciones sean complementarias a la consulta "al uso".

"Sin duda la telemedicina ha demostrado su eficacia durante la pandemia y va a ser un elemento asistencial fundamental clave de aquí en adelante, pero no hay que olvidar que en el caso de la diabetes hay un colectivo importante de pacientes que por su edad o por falta de formación en este sentido no podrán introducirse en esa senda que marca la telemedicina", señaló el Dr. Merino.

El Dr. Pérez comentó que un aspecto positivo que ha tenido la gestión de la pandemia en el campo de la diabetes es haber puesto de manifiesto las deficiencias del sistema sanitario, lo que supone una clara oportunidad que habría que aprovechar para hacer mejoras y reajustes que redunden en mejor atención a estos pacientes.

"La COVID-19 ha puesto de relieve que para minimizar las repercusiones de este tipo de situaciones de emergencia es necesario garantizar que los pacientes reciban una atención clínica eficiente, que contemple las diferentes prestaciones (incluido el cribado de la enfermedad en las personas de riesgo, la educación y la monitorización del control metabólico y de las complicaciones) en visitas presenciales o remotas, así como la adaptación del tratamiento de la diabetes a un contexto de pandemia", concluyó.

Los doctores Pérez, Merino y Ceriello han declarado no tener ningún conflicto de interés económico pertinente.

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