Más datos vinculan altos niveles de glucosa y diabetes no controlada con la COVID-19 grave

Andrew D. Bowser

Conflictos de interés

27 de junio de 2021

La diabetes no controlada y los niveles altos de glucosa en sangre están relacionados con COVID-19 más grave y peores tasas de recuperación, según los resultados de un estudio retrospectivo.[1]

Los pacientes que no controlaban su diabetes con fármacos presentaron COVID-19 más grave y una hospitalización más prolongada, en comparación con los que estaban tomando fármacos, dijo el investigador Sudip Bajpeyi, Ph.D., en el Congreso Anual de la American Diabetes Association (ADA) de 2021.

Asimismo, los pacientes con niveles más altos de glucosa en sangre tuvieron una COVID-19 más grave y estancias hospitalarias más prolongadas.

Esos hallazgos subrayan la necesidad de evaluar, monitorear y controlar la glucosa en sangre, especialmente en poblaciones vulnerables, dijo Bajpeyi, director del Laboratorio de Investigación de Metabolismo, Nutrición y Ejercicio de la University of Texas en El Paso, Texas, Estados Unidos, quien agregó que casi 90% de los participantes del estudio eran hispanos.

"A medida que se toman decisiones de salud pública, creemos que la glucemia en ayunas debe considerarse en el tratamiento de los pacientes hospitalizados con COVID-19", dijo en la conferencia de prensa.

Vínculos entre la diabetes y la COVID-19

En la actualidad, hay muchos informes en la literatura médica que relacionan la diabetes con un mayor riesgo de gravedad de COVID-19, según Ali Mossayebi, un estudiante de maestría que trabajó en el estudio. Sin embargo, hay menos estudios que hayan analizado específicamente las implicaciones del manejo deficiente de la diabetes o el control glucémico agudo, dijeron los investigadores.

Se sabe que la diabetes mal controlada puede tener graves consecuencias para la salud, incluidos mayores riesgos de comorbilidades potencialmente mortales, agregaron.

Su estudio retrospectivo se centró en los registros médicos de 364 pacientes con COVID-19 ingresados en un centro médico en El Paso. Su edad media era de 60 años y su índice de masa corporal medio era de 30,3 kg/m2. Con una mayoría (87%) de hispanos.

El control glucémico agudo se evaluó mediante la glucemia en ayunas en el momento de la hospitalización, mientras que el control glucémico crónico se evaluó mediante la hemoglobina glubosilada (A1c), dijeron los investigadores. La gravedad de COVID-19 se midió con la Evaluación de falla orgánica secuencial rápida  (relacionada con la sepsis, qSOFA), que se basa en la frecuencia respiratoria, la presión arterial y el estado mental del paciente.

Impacto de la diabetes no controlada y el nivel alto de glucosa en sangre

La gravedad de la COVID-19 y la duración de la estancia hospitalaria fueron significativamente mayores en pacientes con diabetes no controlada, en comparación con aquellos que informaron que controlaron su diabetes con medicamentos, encontraron Bajpeyi y coinvestigadores.

Entre los pacientes con diabetes no controlada, la puntuación media de qSOFA fue de 0,22, en comparación con 0,44 para los pacientes con diabetes controlada. La duración media de la estancia hospitalaria fue de 10,8 días para los pacientes con diabetes no controlada y de 8,2 días para aquellos con diabetes controlada con medicamentos, según el resumen.

La gravedad de la COVID-19 y la duración de la estancia hospitalaria fueron más altas entre los pacientes con glucemia aguda, informaron los investigadores en un cartel electrónico presentado en el congreso.

La puntuación media de qSOFA fue de aproximadamente 0,6 para pacientes con niveles de glucosa en sangre de al menos 126 mg/dl y hemoglobina glucosilada por debajo de 6,5%, y aproximadamente 0,2 para aquellos con glucosa en sangre normal y hemoglobina glucosilada normal. De manera similar, la duración de la estancia hospitalaria fue significativamente mayor para los pacientes con niveles altos de glucosa en sangre y hemoglobina glucosilada en comparación con aquellos con niveles normales de glucosa en sangre y hemoglobina glucosilada.

Se necesita un tratamiento agresivo

Los hallazgos de este estudio están en línea con investigaciones previas que muestran que la hiperglucemia intrahospitalaria es un marcador común e importante de mala evolución clínica y mortalidad, con o sin diabetes, según el Dr. Rodolfo J. Galindo, presidente médico del grupo de trabajo de diabetes del hospital en Emory Healthcare System, Atlanta, Estados Unidos.

"Estos pacientes necesitan un tratamiento agresivo de la hiperglucemia, independientemente del diagnóstico de diabetes o del valor de hemoglobina glucosilada", dijo el Dr. Galindo, que no participó en el estudio. "También necesitan seguimiento ambulatorio después del alta, porque pueden desarrollar diabetes poco después".

El seguimiento interno es importante porque aproximadamente 30% de los pacientes con hiperglucemia por estrés (aumentos en la glucosa en sangre durante una enfermedad aguda) desarrollarán diabetes dentro de un año, agregó el Dr. Galindo.

"No sabemos en los pacientes con COVID-10 si es sólo 30%. La opinión de nuestro grupo es que probablemente sea más alto", reflexionó.

Bajpeyi y los coautores no informaron divulgaciones. Galindo informó divulgaciones relacionadas con Abbott Diabetes, Boehringer Ingelheim International, Eli Lilly, Novo Nordisk, Sanofi US, Valeritas y Dexcom.

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